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Editorial  |  26 febrero de 2019  |  12:00 AM

El Imperialismo desarruga sus tentáculos

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Preocupa la posición del presidente de Estados Unidos ante la situación política, social y económica que se presenta en Venezuela por cuenta de su mandatario nacional Nicolás Maduro. A pesar de todos los ‘esfuerzos’ de la gran potencia, aupando a las naciones que le rinden culto para que desconozcan el mandato de Maduro, este sigue siendo su presidente.

Y no es que estemos defendiendo a Nicolás Maduro. La situación por la que atraviesan miles de familias venezolanas por falta de empleo y condiciones dignas para vivir es un drama que se siente en Colombia, su vecino más cercano.

Pero tampoco estamos de acuerdo con la llamada ‘ayuda humanitaria’. Nos unimos a la Cruz Roja Internacional, a las Naciones Unidas y a la corporación Sanitas Internacional, al rechazar su participación en las jornadas de ingresar la ayuda a Venezuela al considerar que es un hecho político, parcializado, y no humanitario.

El jefe de la delegación internacional de la Cruz Roja en Colombia, Cristoph Harnisch, al advertir sobre el uso indebido del logo de la entidad de socorro aseguró textualmente: “Nosotros no participamos en lo que no es para nosotros ayuda humanitaria. Para nosotros es importante que realmente haya un respeto para el término humanitario y un respeto para los principios, eso es fundamental”.

Según los datos oficiales al menos 18 muertos y 300 lesionados habían dejado los disturbios generados en las fronteras de Colombia y Brasil con Venezuela por donde se pretendió ingresar “a la fuerza” la ayuda humanitaria. Eso son los datos oficiales, la historia nos dirá más adelante cuantos fueron verdaderamente los muertos y los heridos, los responsables de los mismos, de una causa que con anticipación se sabía que iba a fracasar.

Una inmensa mayoría de los colombianos y venezolanos, vecinos, hermanos, víctimas del sometimiento desde siempre, desde la época de la Conquista hasta nuestros días, desconocen los verdaderos intereses por los cuales se dan las guerras civiles y las guerras internacionales. La trillada frase de que el ‘pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla’, tiene más vigencia que nunca en la situación que vive no Venezuela, sino Latinoamérica.

Y como no conocemos la historia, no sabemos que en el capitalismo desde sus inicios desarrolló dos elementos cuyo sello de muerte y destrucción no han tenido límite: el colonialismo y el imperialismo.

La historia reporta dos oleadas de colonialismo. La primera, la de 1492 con el mal llamado descubrimiento de América, y la segunda, más cruel todavía, la perpetuada por el imperio británico, por los gobiernos francés, ruso, belga, el mismo Portugal y España y los tardíos Alemania e Italia que con las denominadas exploraciones geográficas tendieron sus tentáculos, se apoderaron a la fuerza, con la disculpa de la misión evangelizadora, de territorios de África, Asia y América, en hechos que se dieron a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, 1750.

Una amigo, profesor de la Universidad del Quindío, ante los hechos  en la frontera con Venezuela, nos preguntó que si lo que pasaba allí era consecuencia del petróleo, que dónde había quedado la tan proclamada “autodeterminación de los pueblos”.

La respuesta amigo, aunque a muchos les duela y otro tanto se sienta atormentado por el fantasma de la izquierda, es simplemente el Neocolonialismo, es decir, el imperialismo rampante que se mezcló con el colonialismo después de la Revolución Industrial y Revolución Francesa, cuyo único objetivo era la búsqueda de mercados y materias primas. Lo que pasa ahora con toda Latinoamérica que se arrodilla ante el imperio y más Colombia que es la principal Neocolonia gringa, la más sublime que tapa toda su crítica situación social, económica, política y de asesinato de sus líderes utilizando sofismas de distracción como los problemas de su vecino.

La disculpa de la misión evangelizadora se cambió por la “ayuda humanitaria”. La pregunta es ¿Qué sigue para Venezuela? Y la pregunta que nunca hicieron los medios de comunicación, la gran prensa, ¿Si maduro hubiera aceptado la “ayuda humanitaria”, qué hubiera seguido? En todo caso la incertidumbre con el vecino país es una constante. La incertidumbre de una incursión militar de Estados Unidos, lo que podría desatar un conflicto mundial de graves proporciones, del que muchos seríamos responsables por desconocer la historia y entrar a patrocinar de una u otra manera los intereses económicos y políticos del imperio.

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