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Editorial  |  09 septiembre de 2019  |  08:51 AM

Negros nubarrones sobre El Edén

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El futuro del aeropuerto El Edén de Armenia está en peligro. Sobre el terminal aéreo del Quindío se ciernen negros nubarrones, tras la insistencia de un sector de la ciudad de entregarle a una empresa privada, Aerocali, la concesión de operaciones de nuestro aeropuerto en condiciones desventajosas para su futuro. Por eso, hoy, más que nunca, debe conformarse un frente común para su defensa.

El aeropuerto El Edén de Armenia es obra del civismo de los ciudadanos que, en la década del 40, y frente el auge de la navegación aérea en Colombia, pero, y sobre todo, frente a las dificultades de atravesar la cordillera en automóvil y ferrocarril, pusieron todo su empeño para tener una aeropuerto que conectara la ciudad con Bogotá y, a través del aeropuerto el Dorado, con el mundo. El 14 de octubre de 1948 ese sueño se hizo realidad con la inauguración del aeropuerto, que fue de propiedad del municipio de Armenia.

Hoy, frente a la desventajosa propuesta de Aerocali, que pone en peligro al aeropuerto, que amenaza su desarrollo físico y, por tanto, su crecimiento en aras de atender el turismo regional, es necesario hacer frente común, como en 1948. El aeropuerto pertenece hoy a la Aeronáutica Civil y, por tanto, es esta agencia del Estado quien tiene en sus manos la decisión de la concesión, pero la misma no puede hacer a espaldas de la región, por una parte, y, mucho menos, en contra de los intereses generales del Quindío.

No se entiende cómo hay impulsores de la propuesta de concesión en favor de la empresa Aerocali, cuando el Plan Maestro de Expansión del Aeropuerto El Edén, diseñado desde 2013 por la misma Aerocivil, habla de inversiones por $250.000 millones de pesos, en los próximos 10 años, mientras que la propuesta de Aerocali pretende invertir solo $33.000 millones en 30 años que duraría la concesión. Así las cosas, con Aerocali, El Edén sería un terminal aéreo inconcluso, cumpliendo con los intereses de un pequeño grupo de personas y dejando sin posibilidades el desarrollo turístico y empresarial del Quindío.

La expansión del aeropuerto, que está en marcha, incluye la construcción de un terminal internacional, nueva torre de control, mejoramiento total de las actuales instalaciones del edificio del terminal, plataforma para tres posiciones de parqueo adicionales, intervención de la pista, calles de rodaje, plataforma y zonas de seguridad. El aeropuerto se extiende a los antiguos terrenos del parque infantil de la Sociedad de Mejoras Públicas, bien inmueble del municipio de Armenia y cedido para tal fin. En estas obras se invierten cerca de $120.000 millones de pesos.

Sin embargo, se requieren otras obras adicionales: ampliación de ancho de pista de 36ms a 45ms, acondicionar el cerramiento de seguridad, ampliación del terminal nacional, construcción de una calle paralela, cambio del sistema de iluminación y compra de nuevos predios, todo esto con un costo de $130.000 millones, lo que permitirá dejar el aeropuerto competitivo y certificado por la OACI. Esto le permitirá seguir operando vuelos nacionales e internacionales y animará a nuevas líneas a llegar a Armenia, tras su crecimiento turístico previsto para los próximos años.

Sin embargo, la propuesta de Aerocali es invertir solo $33.000 millones en 30 años, es decir, dejar trunca la segunda fase, no tener ampliación de ancho de pista, ni terminal nacional, ni calle paralela, ni cerramiento de seguridad, ni nuevo sistema de iluminación, en fin, parar su Plan de Expansión.

Sin las nuevas obras, no tenemos oportunidad de crecer, no habrá nuevas líneas prestando el servicio, no podremos hacer tráfico de carga pesada, nos quedaremos como un pequeño aeropuerto de pueblo, recibiendo pequeños aviones y con el monopolio de una sola empresa.

No comprende el ciudadano común y el empresario del Quindío por qué razón desde la Cámara de Comercio y el Comité Intergremial se insiste en esta concesión desventajosa, por qué razón no se suman, de una vez y sin titubeos, a las voces de los congresistas, empresarios y expertos en temas de aeropuerto que han rechazado la propuesta de Aerocali y le han pedido a la Aerocivil, a la ANI y el propio ministerio del Transporte no hacer esta concesión.

La concesión no es dañina per-se, por sí misma, sino por las condiciones que propone. Es cierto que darle el manejo del aeropuerto a un privado puede resultar ventajoso para la comercialización del mismo, pero no por eso se le puede entregar en ‘bandeja de plata’ un bien sin exigir las inversiones proyectadas.

La concesión de El Edén está en un paquete, donde aparecen los aeropuertos de Cali, Neiva, Ibagué y Buenaventura. Es evidente que la propuesta de Aerocali, que durante 20 años ha manejado el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Cali, resulta desventajosa para Armenia, porque su mayor interés es precisamente el terminal del Valle del Cauca y, claramente se ve que se pretende favorecer los intereses del gran aeropuerto Bonilla Aragón, en detrimento de El Edén.

Pero en Cali tampoco están muy contentos con Aerocali, pues durante los últimos dos años este aeropuerto dejó de ser el tercero más importante del país, disminuyeron los vuelos y la carga, tres aerolíneas abandonaron sus operaciones por esta terminal y en el Valle del Cauca hay un gran debate sobre el particular.

Unidad, frente común del Quindío para defender nuestro aeropuerto, su Plan de Expansión y el desarrollo turístico y empresarial que estamos construyendo, es lo que exige hoy la ciudadanía. Defensa del interés colectivo por encima de los intereses particulares.

 

 

 

 

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