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Editorial  |  04 octubre de 2019  |  01:19 AM

La Historia no tiene dolientes en el Quindío

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Desde el pasado 1 de octubre y hasta el 4 de este mismo mes se cumple en Armenia uno de los acontecimientos más destacados del año en el ámbito académico, el XIX Congreso Colombiano de Historia 2019 con dos connotaciones de especial importancia: el Bicentenario de la Independencia y los 130 años de la fundación de Armenia.

Como lo hemos informado desde su propuesta a través de este medio, hacía 34 años que no se llevaba a cabo un acto de tal magnitud en la capital quindiana, en el cual, en esa época, tuvo la participación principalmente de los profesores de Ciencias Sociales y de los estudiantes de esa misma área y de otras afines de la universidad del Quindío, congreso altamente difundido y que enriqueció el quehacer de la enseñanza de la historia en la las instituciones de educación superior y colegios en general del departamento.

Al Congreso de Historia que se cumple en el centro metropolitano de convenciones de Armenia con una amplia programación académica y cultural fueron convocados docentes, investigadores, historiadores, estudiantes y miembros de la Asociación Colombiana de Historiadores para discutir los temas académicos, los avances de las investigaciones y el pasado y presente de esta profesión en el país.

Pero qué vergüenza con los miembros al XIX Congreso Colombiano de Historia, con la Asociación Colombiana de Historiadores, con la Academia de Historia del Quindío y en general con los participantes nacionales e internacionales que hacen parte del evento, entre ellos escritores y docentes de diferentes partes del país. Qué vergüenza que las autoridades del Quindío no hayan hecho ni siquiera la insinuación de invitar a los docentes de Ciencias Sociales del departamento y de Armenia.

La falta de iniciativa de cursar invitación, patrocinio, permiso respectivo a los docentes, incluso de obligarlos a asistir al Congreso de Historia, es el reflejo de la poca o nula importancia que tiene la historia para nuestros dirigentes. ¡Qué digo la historia!, la educación estancada en una “calidad” que solo existe en la mente corrupta de nuestros gobernantes, de esa maquinaria que se reactiva con el aceite de la ignorancia de un pueblo sin historia.

Una vez más se cumple la premisa que ahonda la brecha entre la educación y la realidad del país. La escuela está de espaldas al entorno, al contexto de lo que pasa en su exterior en donde la realidad riñe con lo que sucede y lo que se enseña en los salones de clases.

La “reflexión de cómo nos constituimos como una República a pesar de nuestras dificultades, de reconocer el papel que tuvo Armenia en la época de la Colonización Antioqueña y la importancia de la cultura cafetera para la economía nacional”, principales temas de análisis del evento como lo manifestó Helwar Hernando Figueroa Salamanca presidente de la Asociación Colombiana de Historiadores a este medio, no tuvo eco, no tuvo importancia alguna para los secretarios de Educación del municipio Henry Gómez Tabares y del departamento Francisco Javier López Sepúlveda, que así como conceden permisos para otras manifestaciones, tenían la responsabilidad de la asistencia de los docentes de Ciencias Sociales y de filosofía al XIX Congreso Colombiano de Historia.

El encuentro considerado como “un espacio de reflexión e intercambio de experiencias desde las distintas corrientes de la historia” tampoco tuvo importancia para los miembros de la Junta Directiva del Sindicato Único de los Trabajadores de la Educación del Quindío, Suteq, para quienes también pasó desapercibido. No dimensionó la junta del Suteq la trascendencia del evento para la región y sobre todo para sus docentes de Sociales afiliados que han contribuido de manera enorme a sus causas sindicales. Hay insistencia y lucha ante las autoridades educativas para toda clase de permisos, para la historia no lo hubo. ¡Qué paradoja!

No conocemos la historia y, por tanto, no comprendemos el presente. Con razón siempre están en el poder los mismos realizando los mismos actos de corrupción y ahora afilan sus garras para ser elegidos de nuevo, sin vergüenza alguna, y con el aval de las firmas de su clientela, es decir, de funcionarios públicos.

Este 27 de octubre, los quindianos estamos obligados a cambiar la historia y así no se nos permita asistir a congresos para reflexionar sobre el pasado y presente de nuestro territorio, debemos concientizarnos de no repetirla, pues en los últimos 20 años nos ha mantenido en el atraso económico y social.

 

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