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Editorial  |  17 febrero de 2020  |  12:00 AM

Armenia sin parrillero

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La decisión del alcalde de Armenia de prohibir el parrillero en el cuadrante del centro de la capital quindiana es sana, y promueve, de alguna manera, el transporte formal. Sin duda esta es una medida para desestimar el moto-taxismo, que se tomó la ciudad desde hace algunos años. Cuando uno camina por las calles de la ciudad, pero especialmente las del centro, oye voces que le susurran: moto, moto, transporte, transporte. Son los llamados motorratones buscando ‘carreras’.

Ellos no pagan impuestos por el servicio que prestan, le compiten a los taxistas formales y a los buses urbanos. Su plus está en la rapidez con que el pasajero llega a su destino, que casi siempre es hasta el sitio de vivienda o de trabajo de la persona. Su desventaja, los peligros que corre el pasajero o parrillero: un casco infectado, un accidente donde la protección del cuerpo es ninguna, la falta de seguro que le permita al pasajero reclamar, y la inseguridad de ser víctima del motociclista que puede ser un delincuente.

Hay alcaldes que han extendido la prohibición del parrillero en toda la ciudad, lo que ha promovido de forma maravillosa el transporte público, más seguro, y desestimulado el uso de la motocicleta. Por el momento, en Armenia, los ciudadanos estamos en la obligación de apoyar al alcalde José Manuel Ríos con la medida de prohibir el parrillero en el cuadrante del centro.

Para que el transporte masivo, público, vuelva por sus fueros, es necesario revisar muy bien la estrategia de movilidad de la ciudad. Desestimular el uso del transporte individual, como la moto y los carros particulares para una sola persona, debe estar en consonancia con un mejor servicio público de buses, que implica una tarifa mucho más cómoda.

Hoy el pasaje en bus urbano cuesta $2.000, y en promedio un bus mueve 230 pasajeros, lo que indica que recibe en el día $460.000. Si el alcalde se compromete a quitar el parrillero en toda la ciudad, y si revisa el tema del pico y placa en toda la ciudad, para evitar contaminación y congestión vial, el uso del bus urbano podría mejorar de manera ostensible. Y, eso, se estimularía también bajando un poco la tarifa. Mayor número de pasajeros compensaría la disminución en el valor de la tarifa.

Es necesario trabajar los modelos de ciudades inteligentes, donde hay menos motociclistas, menor uso del carro particular para una persona, menor contaminación ambiental y menor trancón vial. Para eso, es necesario educar, trabajar en la educación cívica y ciudadana, en la conciencia ambiental y en la necesidad de utilizar medios de movilidad alternativos como la bicicleta. En el gobierno pasado se hicieron carriles de bicicletas en gran parte de las vías principales de Armenia, sin embargo, estas se usan mínimamente.

La otra medida que se debe tomar es evitar los obstáculos en las vías. Uno de ellos, los choques entre vehículos, asunto que debería ser evacuando en no más de cinco minutos. ¿Cómo? No midiendo el choque en el sitio, sino realizando un vídeo, retirando los vehículos y completar la información de acuerdo con el vídeo, pero sin provocar un obstáculo en la vía. El otro es el parqueo de los carros en las vías principales. Eso hay que acabarlo, y se debe hacer con autoridad.

Soluciones hay, no solo en la construcción de nuevas vías. Esas soluciones están ahí, a la mano, lo que se debe practicar es la voluntad política del gobernante, y la autoridad en la actuación.

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