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Editorial  |  31 diciembre de 2020  |  12:00 AM

Un buen primer año para el gobernador

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A pesar de que el comienzo de su gobierno no fue bueno, el gobernador Roberto Jairo Jaramillo termina su primer año con resultados que le dan la aprobación suficiente como para decir que ha superado los inconvenientes que halló en su camino.

El primer traspié del mandatario fue, sin duda, el nombramiento de un gabinete que en gran medida provenía del departamento de Caldas y de Risaralda, lo que se leyó como una bofetada a los quindianos. Algunos de esos primeros funcionarios tenían el patrocinio del senador Mario Castaño, hombre de confianza, para entonces, del gobernador Jaramillo Cárdenas, tanto así que fue el encargado de ponerle la banda como mandatario en su acto de posesión.

Apenas llegó la pandemia del coronavirus, el gobernador cometió otro error. Entregó sin abrir una licitación a una firma de Manizales un contrato para el suministro de elementos que se necesitaban con urgencia para atender el primer momento de la emergencia. Y eso le valió a su secretaria Administrativa el inicio de una investigación de la Procuraduría, lo que dejó en entredicho la confianza en el gobernador.

Pero, el gobernador Jaramillo corrigió su rumbo. Hizo cambios en su gabinete y alejó de su gobierno del senador Castaño por considerarlo tóxico para su gobierno y el desarrollo de actividades que redundaran en el bien del departamento. La funcionaria de Pereira que ejerce como secretaria de Educación la mantuvo, por su compromiso con la senadora Aideé Lizarazo, del partido Mira, que apoyó su candidatura. Debió la senadora Lizarazo presentar un candidato del Quindío y no de Pereira para ese cargo. En ese entendido, la importación de funcionarios, en este caso, es más responsabilidad de quienes ponen los candidatos que aquellos que los nombran.

También, por las explicaciones que le dio a la Procuraduría, al gobernador no se le abrió ninguna investigación por el contrato con la firma de Manizales. Y como él mismo lo ha explicado, no tiene, al cierre de su primer año de gobierno, ninguna investigación de los entes de control: ni Procuraduría, ni Fiscalía, ni Contraloría.

Su Plan de Desarrollo resultó ser uno de los mejores del país, por su compromiso con la población discapacitada. El gobierno tuvo una plausible gobernabilidad y una buena gobernanza, por su acercamiento con la gente en la atención de la pandemia. Logró el gobernador Jaramillo adecuar, con el gerente del hospital, las instalaciones del primer centro de atención en salud del departamento para enfrentar la pandemia del coronavirus. Y en ese mismo orden de ideas, pudo poner en funcionamiento no solo uno, sino dos laboratorios para pruebas Covid-19 en el departamento. Y recientemente inauguró 25 nuevas camas UCI para el hospital.

Igualmente, replanteó varios proyectos que venían del gobierno anterior, como la rehabilitación de la vía Circasia-Montenegro, logrando que el OCAD del Eje Cafetero le hiciera una adición, y poder sacar la licitación pública que será adjudicada el próximo 21 de enero, por un valor cercano a los $24.000 millones de pesos.

Varias de las obras que había iniciado el exgobernador Carlos Eduardo Osorio han venido siendo terminadas, aunque se lamenta que algunas hayan sido clausuradas, como la Urna de Cristal y la Primaria Artística.

Pero, lo más plausible, es haber logrado que el gobierno nacional se comprometiera, inicialmente, y luego volviera una realidad dos obras anheladas para el Quindío: la doble calzada Armenia-Calarcá y la doble calzada Armenia-Montenegro-Quimbaya, que esta semana fueron adjudicadas a una empresa nacional por un valor inicial de $100.000 millones de pesos.

Todas estas razones nos dan para pensar y decir que el gobernador Jaramillo tuvo un buen año, porque supo corregir sus errores, afrontó adecuadamente, en lo atinente a la salud, la emergencia del coronavirus, e hizo gestión para financiar importantes obras viales en la región, entre otras muchas que van quedando listas para, seguramente, arrancar el próximo año.

Esperamos que este buen año 2020 sea un buen principio de lo que será su cuatrienio, que siga en el camino de hacer y corregir a tiempo, porque como se dice popularmente, si al gobernador le va bien, le va bien al departamento, y un departamento no es más que su gente.

Finalmente, queremos advertir que así como hoy aplaudimos lo bueno de su gobierno, estamos atentos para desnudar lo malo y mostrárselo a la opinión del Quindío y el país, como lo hicimos al comienzo de su mandato, donde hubo desaciertos que afortunadamente corrigió.

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