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Editorial  |  24 septiembre de 2017  |  12:00 AM

La lamentable situación de los reclusos en Colombia

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Hoy es el día de las Mercedes, la Virgen, patrona de los reclusos. Nos obliga este día a hablar de las condiciones en que viven los presos en Colombia, ante la lamentable situación de hacinamiento en que se encuentran todas las cárceles del país. Muchas personas detenidas, que aún no han sido condenadas, y muchos con esta condición, mueren por falta de atención en salud.

Muchos reclusos están medicados, con drogas que representan la vida misma del paciente, pero esos fármacos no llegan por parte del Estado, y, para quienes tienen familiares que les pueden ayudar, son estos los que deben estar al tanto de estas prioridades. Pero son muchos los que sufren por falta de los medicamentos.

Y qué decir de aquellos que están a la espera de una cirugía, por pequeña que ella sea. Así, la mayoría de los tratamientos que son recomendados por los médicos, se hacen imposible volverlos realidad en las cárceles. Bueno, si es un suplicio conseguir atención en salud para el ciudadano que tiene libertad, qué diremos de aquellos que están detrás de las rejas.

Un informe reciente del diario El Tiempo reveló que el 75% de los reclusos viven en hacinamiento grave. Imagínense los servicios sanitarios. En muchas celdas hay diez y doce personas, en espacio de tres o cuatro metros cuadrados, con un baño para sus necesidades. Las imágenes que nos presentan a veces los noticieros de televisión son dramáticas. Unos encima de los otros. Que falta de respeto por el ser humano, esta es una clara violación a los derechos humanos.

El 25% restante de la población, de la cifra antes mencionada, también vive en hacinamiento, pero que no lo hace en hacinamiento grave, sino que esta condición es simplemente moderada. Hablar de otras condiciones es llover sobre mojado.

La alimentación es precaria y la aplicación de otros derechos como la visita conyugal, es verdaderamente lamentable. No hay posibilidad de intimidad. Ahora, se ha prohibido que los familiares de los reclusos les lleven alimentos, como se hacía en antaño. Nadie puede ingresar comida a los establecimientos carcelarios, según se decidió recientemente. Una comida de la casa, hecha con el amor de la madre o la esposa, o la hija, ha quedado completamente excluida.

En cambio, a los delincuentes de cuello blanco se les sigue dando ciertas prebendas. Por ejemplo, muchos de ellos van a pabellones especiales de funcionarios públicos, donde tienen privilegios en comidas y parrandas. Y qué decir de aquellos altos funcionarios y militares que los envían a las casas de descanso de los batallones a purgar sus condenas.

El reclamo es igualdad de condiciones, como dice el refrán popular, o todos en la cama, o todos en el suelo. Evidentemente, lo que pretendemos es que sea en la cama, que haya una mínima condición humana de convivencia en estos establecimientos carcelarios, para todos, que se acabe el horrible hacinamiento.

Hoy es el día del recluso. En las cárceles hay de toda clase de delincuentes, y también personas inocentes. Pero, seres humanos, como cualquiera de nosotros. Por eso, el trato debe ser digno, para todos. Y, ojalá, también este día sea una jornada de reflexión, como aquella de la famosa canción de los Latin Brothers, Patrona de los Reclusos: “Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos/ dame si puedes la libertad y recursos/ para salir de esta celda/ ya me encuentro tan amargado... / pagando una larga pena, la máxima del juzgado/ de rodillas te prometo que al vicio no vuelvo más/ yo seré honrado y honesto/ me voy a regenerar…”

 

 

 

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