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Editorial  |  26 septiembre de 2017  |  12:00 AM

La montaña mágica de Rudolf Hommes

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Algunos medios de comunicación de corte nacional divulgaron ayer la noticia del inicio de la construcción de un centro de atención para niños en la zona veredal de Icononzo, en el Tolima, ahí mismo donde estuvo uno de los campamentos de las Farc, dentro del cumplimiento de los acuerdos para la terminación del conflicto armado, y el desarme.

Ese centro pretende atender desde los párvulos de sala cuna, hasta los niños de seis años, esto es, hacerles la primera preparación para que ingresen a la educación formal de la básica primaria. Según la información, podrán asistir allí niños de esta zona veredal y el área aledaña. Se trata de ofrecerles un servicio a los hijos de los guerrilleros desmovilizados, pero también a los de todos los campesinos de este sector de Icononzo.

Rudolf o Rudy, como se le conoce, fue ministro de Hacienda del gobierno de César Gaviria, el más neoliberal de los gobiernos colombianos de los últimos 25 años, tanto así que promovió la llamada apertura económica que puso al país de rodillas al mercado internacional y al denominado capitalismo salvaje. Sin embargo, su posición liberal, en el sentido social, se ha sentido en sus columnas del diario El Tiempo, de Bogotá. Y esa posición la ratifica con la creación de este centro de atención para niños, como un gesto de reconciliación y de paz.

La Montaña Mágica se llama el centro de niños, y parece nada menos que una ficción, un extraordinario cuento de hadas, o una narración de película, donde los niños son protagonistas, en medio del odio que destilan algunos líderes adultos por la reconciliación y la paz. Casi como en la novela de Thomas Mann, donde un inocente joven, Hans Castorp, va de visita a un sanatorio, en los Alpes Suizos, y lo dejan allí, con sus reflexiones sobre la vida y la muerte. La Montaña Mágica de Rudy en Icononzo será mucho más un filme de Walt Disney, donde los niños abandonados por esta sociedad podrán tener oportunidades y muchas alegrías, después de la tristeza de la guerra, que termina.

Nada hay tan importante en la vida de un ser humano como la educación. Y dentro de este sistema, la educación y cuidado de los niños en sus primeros seis años de vida, desde el vientre hasta los cinco de existencia en el mundo externo. Es en ese período en el que necesitamos enfilar todos los esfuerzos, para hacer mejores hombres y construir una nación distinta. Mientras haya niños que no reciban del Estado o de un privado, con en este caso, la atención requerida, el país no tendrá futuro.

Acciones como esta, o como la que asumió en el Quindío Jorge Ballén Franco, de darle educación formal en técnicas agropecuarios a los reinsertados de las Farc y de las AUC, se constituyen en grandes aportes a la paz del país. No basta el acuerdo para la finalización del conflicto armado con las Farc, firmado por el gobierno, para que se acabe la guerra. Es necesario que cada uno de los colombianos pongamos de nuestra parte, en hechos concretos como estos dos ejemplos, el de Rudy y el de Jorge Ballén.

La desmovilización de las Farc y la terminación de la guerra con este grupo, son un hecho real, que es necesario mirar con el corazón en la mano, con la bondad y la misericordia cristiana y con la esperanza de poder vivir en paz en un país que casi siempre ha vivido en guerra. Todo a pesar del conflicto que persiste con otros grupos como el ELN, en proceso de dar el paso al cese de hostilidades, o como las bandas criminales, que están pidiendo un diálogo también con ellas. Eso lo entendieron muy bien Rudolf Hommes y Jorge Ballén.

Montaña mágicas como la de Rudolf en Icononzo necesitamos en cada rincón de la patria, para tener un país justo y en paz. Muchas mas montañas mágicas que políticos azuzando y prendiéndole fuego al candil de los odios y las venganzas.

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