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Editorial  |  20 septiembre de 2018  |  01:59 PM

Los compromisos del nuevo alcalde

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Grande, por no decirlo inmenso, debe ser el compromiso del nuevo alcalde de Armenia que, durante estos 15 meses que faltan para terminarse el mandato en la administración municipal de la capital quindiana, debe, por lo menos rescatar la credibilidad de los habitantes de la Villa de Tigrero, diezmada por flagelos patrocinados en los últimos años por la propia clase dirigente y política de la región.

Debe el nuevo alcalde empezar por resolver la situación de desempleo que se presenta en Armenia, reglón en el que nos acostumbramos a ocupar los primeros lugares, culpable evidente de la crisis social por la que atraviesan miles de familias de la ciudad, al igual que del tráfico y consumo de estupefacientes.

Y es que Armenia, guardadas las proporciones, tiene las características de las favelas de las grandes ciudades de Brasil, en donde las necesidades de los más pobres y el desempleo se convierten en caldo de cultivo para los traficantes de drogas, y así para algunos parezca exagerado, en Armenia el tráfico de drogas al igual que la prostitución son las únicas opciones de cientos de familias propias y de las que a diario llegan a engrosar el problema social de la Ciudad Milagro. Además, el desempleo también es culpable en gran medida de las decenas de suicidios de cuyos índices nacionales no bajamos de los primeros lugares.

Debe, cuanto antes, el nuevo alcalde Óscar Castellanos resolver de una vez por todas el problema de los vendedores ambulantes, sobre todo los de perecederos. Limpiar la plaza de La Quindianidad, es decir la sala de recibo del Centro Administrativo Municipal, lugar convertido en antro de prostitución, comercialización de droga y de toda clase de cachivaches, sitio de delitos, de hurtos, en las narices de la propia administración. Sitio de caos, de anarquía, con la complacencia de los responsables del orden. Sitio que debe cuantos antes, en nuevo alcalde intervenir, ubicar a los ambulantes en la tan cacareada plaza Campesina, que aún no se sabe para qué fue construida.

Debe el nuevo alcalde ponerle seriedad a la seguridad en Armenia porque ya ningún sitio de la ciudad es seguro para sus habitantes. Los homicidios a manos de sicarios, los atracos callejeros, a casas y apartamentos han aumentado en una proporción y los ciudadanos ya no tienen a quien acudir en busca de ayuda.

Debe el nuevo alcalde Castellanos concentrar su mandato igualmente, en la movilidad de las vías de la ciudad. Armenia, como lo hemos dicho en anteriores editoriales, es un parqueadero a cielos abiertos. Los trancones son fenomenales en las principales calles, en el norte, en el sur, y en el centro reina el parqueo de motos. Y agréguele el error del deprimido del parque De La Constitución, del cual hablaremos con más detalle, en donde se forma un cuello de botella casi igual del que existía antes de su construcción.

Debe el nuevo alcalde entrar a presionar a la empresa Amable para que las obras de su responsabilidad y con las cuales causan caos vehicular y pérdidas a comerciantes, se hagan en los tiempos estipulados y no a paso de tortuga como lo muestra la demora en sus realizaciones.

Debe el nuevo alcalde de Armenia entrar a revisar las finanzas del municipio, a hacer un trabajo serio, con conciencia, a rescatar la ciudad de la corruptela. Y darle solución a problemas que se están volviendo viejos, como el de valorización y la antigua estación del ferrocarril.

No debe el nuevo alcalde entrar a sacar empleados y repartir contratos a otros, como muchos esperan, y para lo cual hicieron campañas de desprestigio. Buen tino, señor alcalde, que su mandato es tan corto, que solo le queda tiempo para enderezar entuertos y hacer cosas buenas.

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