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Editorial  |  23 octubre de 2017  |  12:00 AM

Incertidumbre jurídica en los constructores

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No cabe duda que el sector de la construcción en el Quindío es, en el momento, y ha sido en los últimos 15 años, el motor de la economía del departamento. Lo hemos dicho muchas veces, el Quindío perdió, por cuenta de la crisis del café de los años noventa, más de un punto de sus aportes al Producto Interno Bruto nacional, lo que se reflejó inmediatamente en una difícil situación económica y social en la región.

El Quindío le aportaba a la región 1.8% del PIB, medido en 1991. En el 2014, ese aporte ha sido solo del 0.7%. Esto significa que pasamos de tener una economía de bienes y servicios que generaba unos 13 billones de pesos, a una economía de 5.5 billones. Y claro, eso se reflejó en graves problemas de carácter social, pues el detrimento de las condiciones de vida de nuestros ciudadanos ha sido muy marcado.

Mucha gente piensa en el país, que la caída de la economía cafetera en el Quindío ha sido compensada por el turismo, lo que es absolutamente falso. En verdad, la economía del departamento ha sido sostenida en los últimos 15 años por el auge del sector de la construcción, que genera el 19% de los ingresos totales. Y mucho más en los últimos cinco años, donde se ha podido rebajar el desempleo en cuatro puntos, del 18 al 14% aproximadamente, a pesar de seguir siendo terceros en el ranquin de las ciudades con más desempleo en el país.

Por estas razones, es necesario ponerle mucho cuidado a la parálisis del sector de la construcción, que puede estar ocasionando la decisión de un juez de suspender provisionalmente dos artículos del Plan de Ordenamiento Territorial. Tenemos noticias de que en las últimas tres semanas se han despedido más de cien obreros y funcionarios de empresas que adelantan construcciones en la ciudad, a cuenta de la incertidumbre jurídica en que está la actividad tras la suspensión de los artículos en mención.

Incertidumbre y desconcierto son los dos sustantivos principales que se pronuncian en boca de los empresarios de la construcción. Y en sus mentes, yace la preocupación y la desazón. No solo porque sus empresas pueden fracasar, irse a la quiebra, sino también porque la ciudad puede tener aquí el inicio de un nuevo conflicto social, que ya empezaba a superar después de las dos últimas catástrofes, la crisis cafetera de la década del 90 y el terremoto de 1999.

El alcalde, sus funcionarios de planeación, los concejales y los procuradores territoriales deben pensar en la ciudad social, tanto como en la ambiental. Estamos de acuerdo en la defensa del Paisaje Cultural Cafetero, en la defensa de las quebradas y las cañadas como importantes relictos de fauna y flora nativa, pero es necesario buscar un justo medio que le dé equilibrio al asunto entre protección del medio ambiente y protección social del empleo y el desarrollo urbanístico generado por la industria de la construcción.

Lo primero que hay que hacer es pedirle a la justicia ordinaria regional que afane los fallos sobre las demandas que están en curso sobre el POT, para saber a qué atenerse. Y que los fallos se hagan en derecho, sí, pero que se tengan en cuenta los alegatos y argumentos de quienes conocen los detalles de las condiciones de las Rondas Hídricas en la ciudad.

Lo segundo, sentarse a dialogar. Conversaciones permanentes, cada semana, sin descanso, entre el alcalde, los concejales, los técnicos de planeación, los ambientalistas, la autoridad ambiental, los procuradores y los constructores. Y hacerlo hasta que haya una solución y un acuerdo, repetimos, en el justo medio, con el equilibrio que les permita a todas las partes quedar satisfechos, siempre en beneficio de la ciudad.

Señores jueces, señor alcalde, señores concejales, no permitamos que la desazón y la desesperación por la incertidumbre jurídica del Plan de Ordenamiento, nos hagan retroceder en nuestra apuesta del desarrollo de la ciudad. No permitamos que llegue la quiebra a empresas tan importantes como las de la construcción y a todas aquellas que dependen de estas, no dejemos la ciudad huérfana en momentos tan cruciales, frente a los graves problemas sociales que enfrentamos. Resolvamos este lío ya. Acabemos con la incertidumbre jurídica que está horadando la industria de la construcción en la ciudad.

 

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