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Editorial  |  30 septiembre de 2017  |  12:00 AM

Liberal, un partido dividido

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Nunca antes el partido Liberal había estado tan dividido como hoy. Ni siquiera en las épocas de la disidencia de Luis Carlos Galán, que partió de la colectividad con la creación de un movimiento denominado Nuevo Liberalismo. Eso le costó al partido la presidencia de la República en 1982, cuando Belisario Betancour se alzó con el triunfo frente a los dos candidatos liberales: López y Galán.

El Congreso realizado durante los dos últimos días en Bogotá, dejó claro que no solo los precandidatos Viviane Morales y Juan Manuel Galán darán un paso al costado sobre la consulta popular para elegir candidato de la colectividad, sino que, muy seguramente, sus seguidos se alejarán del partido. Y también parece ahora lejos de ese amor ideológico el exfiscal Alfonso López Méndez. Muchos liberales de las regiones cerrarán toldas, definitivamente, con Vargas Lleras, lo que hace más difícil el futuro de los rojos.

La consulta popular aprobada en el Congreso no asegura la unidad del partido, aunque los cuatro aspirantes a candidato presidencial del partido aseguraron que terminada esta primera elección interna, se unirán al ganador para empezar la batalla por la primera magistradura. Y no la asegura porque en el Congreso Liberal se oyeron las disidencias directas, como las mencionadas de Galán y Morales, pero también se evidenciaron en la gran cantidad de ausencia de delegatarios al más importante evento de esta colectividad.

También, se notó la debilidad del partido al sentir en la voz de sus precandidatos y del jefe máximo de la colectividad una propuesta ineludible, buscar alianzas con los partidos, grupos y candidatos que apoyan el acuerdo de paz para la terminación del conflicto armado, que el gobierno tiene firmado con las Farc. Las referencias a Vargas Lleras y su protección por parte del presidente Santos, también dejó entrever un hálito de desconfianza por un triunfo liberal en las urnas para presidente.

Lo cierto es que sin alianzas, ni el partido Liberal, ni ningún partido podrá obtener los suficientes votos para llegar a la presidencia de la República. Y de no haber unidad entre los dirigentes de los diferentes partidos que apoyan el proceso de paz, ninguno podrá llegar a la segunda vuelta.

El partido Liberal de hoy es muy distinto a aquella colectividad que marcara la pauta electoral antes de la Constitución de 1991. Se partió, como se sabe, en muchos pedazos, personas que crearon otros partidos para tener oportunidades, como Cambio Radical, el partido de la U, incluso el propio jefe del hoy Centro Democrático que casi toda su vida fue parlamentario elegido por el trapo rojo. Los liberales de hoy tienen que reinventarse, especialmente en la doctrina social y defensa de los menos favorecidos, que los caracterizó en el pasado. De lo contrario, su rezago electoral seguirá inexorablemente.

Con el Congreso Liberal que terminó ayer en Bogotá, las apuestas políticas empiezan a quedar claras, de cara al debate para elegir Congreso de la República y presidente de Colombia, en medio de la más devastadora crítica ciudadana, dados los enormes hechos de corrupción en las tres ramas del poder: judicial, ejecutivo y legislativo.

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