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21 agosto de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

A punta de fiambres, sancochos y otros manjares los jóvenes de Barcelona hacen sonar sus instrumentos

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Detrás de cada sonido que escuchamos durante la presentación de la banda sinfónica del corregimiento de Barcelona, se esconde el delicioso sabor de muchos fiambres producidos con el esfuerzo de los padres de familia de estos jóvenes artistas que cada vez que interpretan sus instrumentos, le ganan una batalla a los riesgos que enfrentan en sectores vulnerables de la población.

El proceso ha sido difícil para todos los que se levantan cada día pesando la manera de rebuscarse el billete para sostener la agrupación musical, a la que quieren ingresar tantos muchachos a quienes les llama la atención el arte y les interesa alejarse de la barra de la esquina, de la vagancia en la calle, de los malos pensamientos y del afán de conseguir el dinero en el menor tiempo posible y sin mayor esfuerzo.

Sueño

Son muchos padres de familia que entienden la necesidad de mantener ocupados sus hijos en el tiempo libre, por eso se suman a hacer fiambres, asar las arepas, preparar sancochos y aportar su esfuerzo para financiar la compra de instrumentos y todos los gastos que tiene la Banda musical de Barcelona.

Frente al panorama de la juventud en el corregimiento de Calarcá, el dirigente cívico y comerciante Daniel Cruz hizo realidad su sueño de integrar a los muchachos en la agrupación, contando con el talento y el amor por la música de Julián David Cano Rojas quien a sus 22 años de edad es el maestro que sin recibir nada a cambio enseña y pone a volar la imaginación de tantos jóvenes de Barcelona que contemplan la posibilidad de ser grandes músicos.

Sostener una agrupación de este tipo le quita el sueño a Daniel, quien se inventa actividades periódicamente para avanzar con el proceso iniciado desde hace un año y derrotar la indiferencia de muchos, frente a la problemática de los jóvenes del corregimiento.

Aroma

Para adquirir instrumentos, se sumaron al Festival del Maíz, vendiendo fiambres con los que se proponen recaudar dinero que les permita lograr el objetivo y apoyar los 40 músicos, que solo cuentan con 20 instrumentos.

El aroma del fiambre y su atractiva presentación en hojas de plátano es un manjar que nos recuerda los paseos familiares de la infancia y nos atrae por tanta delicia junta, que nos permite saborear una buena porción de pollo campesino, carne de cerdo, huevo, papa y yuca bañados de hogao, acompañados de arepa, sobre una cama de arroz y complementado por un delicioso plátano calado en panela, como para chuparse los dedos al son de la banda de música.

Es una tarea sin descanso, que requiere del apoyo de las autoridades departamentales, a las que le piden colaboración para que el joven director que hace su trabajo sin ninguna recompensa económica, pueda tener un estipendio que le permita continuar con las clases que ofrece gratuitamente todos los días de 6 a 8pm en la casa de la cultura de Barcelona, en donde atiende tres procesos correspondientes a la banda sinfónica, grupo de cuerdas y chirimía.

Progenitora

Al trabajo para sacar adelante la banda dirigida por Julián David Cano Rojas, está entregada en cuerpo y alma su progenitora Marlén Astrid Rojas quien hace rifas, busca donaciones y prepara deliciosos sancochos que vende entre los habitantes del lugar, como ocurrió durante el Festival del Maíz, en donde 50 platos de Sancocho con arepa, se convirtieron en la sensación de los asistentes.

También la tradicional natilla, se hizo presente en el evento y en los propósitos de estos Quijotes, que por amor a los jóvenes de Barcelona harán hasta lo imposible para sacar adelante la agrupación musical y arrancarle a la violencia y a la falta de oportunidades, la posibilidad de arrastrar a sus muchachos.

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