• LUNES,  23 MAYO DE 2022

Medio Ambiente  |  31 diciembre de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Quindío, territorio en crisis ambiental

0 Comentarios

Imagen noticia

Por Néstor Ocampo

 

ESTÁBAMOS ADVERTIDOS

En septiembre de 1962, la bióloga estadounidense Rachel L. Carson publicó “La Primavera silenciosa”. Advertía sobre los efectos perjudiciales de los pesticidas en el ambiente, sobre las aves y otros seres vivos, culpaba a la industria química de la creciente contaminación. Escribió a partir de extrañar el canto de muchas aves durante unas vacaciones en casa de sus padres, donde se había criado. Le pareció que las mañanas eran silenciosas, comparadas con las que recordaba de su niñez. Se preguntó, y preguntó a la opinión pública, cómo sería una primavera silenciosa. Demostró que los venenos utilizados en la agricultura industrializada de la llamada Revolución Verde, estaban matando a las aves y causando graves daños a la Naturaleza. Puso a pensar a muchas personas sobre los efectos de esos venenos en la salud humana. Motivó el inicio del movimiento ambientalista que hoy conocemos.

Han pasado 59 años y en el Quindío aún no nos enteramos de la gravedad de lo denunciado. Gobernantes, politiqueros, comerciantes, empresarios y la Academia, no se enteran. La “autoridad” ambiental (CRQ) no se entera. Siguen promoviendo y permitiendo la ampliación de la frontera agrícola con cultivos industriales, de aguacate Hass por ejemplo, que dependen del uso intensivo de abonos y pesticidas que matan a las abejas, a otros insectos, y a otras muchas formas de vida de las cuales ni consciencia tenemos de su existencia. Sustancias químicas que también afectan nuestra salud como puede constatarse consultando los informes del Observatorio Nacional de Salud sobre la salud en el departamento. 

En 1972 un grupo de jóvenes investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), de los EEUU, dirigido por Donella H. Meadows, publicó otro libro famoso en las memorias del ambientalismo, “Los Límites del Crecimiento”, en el cual afirmaban: “Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de ese crecimiento en el curso de los próximos cien años”. Eso se dijo hace 49 años.

20 años después, en 1992, el mismo grupo, publicó un nuevo texto: “Más allá de los límites del crecimiento”. Nueva versión del informe inicial pero actualizada con nuevos datos y técnicas de análisis en el cual afirmaban que la humanidad ya había superado la capacidad de carga del planeta para sostener su población.

En el 2004 publican una nueva versión del informe, titulado “Los límites del crecimiento 30 años después”, en la que actualizan e integran las versiones precedentes y afirman que “no puede haber un crecimiento poblacional, económico e industrial ilimitado en un planeta con recursos limitados”.

En 2012 publican su último informe, “Los límites del Crecimiento 2012”, en el cual, mediante el instrumento de la “huella ecológica”, tan conocido hoy, muestran que el crecimiento económico de los cuarenta años transcurridos desde la publicación del primer informe, es una “danza en los bordes de un volcán” que nos prepara para una transición inevitable. El mismo año uno de los miembros del grupo, Jorgen Randers, publicó el libro titulado “2052, un pronóstico global para los próximos 40 años”. En él no describe un escenario de desastre, solo muestra tendencias y debe interpretarse a la luz de la experiencia de los 40 años transcurridos desde 1972 para ver que la humanidad ha empezado a reaccionar al primer informe, pero… ¡con un retraso de 20 a 40 años! Finalmente ofrece algunos escenarios futuros y hace propuestas sobre cómo deben responder las personas a los sucesos emergentes.

Y en el Quindío sucede lo mismo que con el libro “La primavera Silenciosa”, después de medio siglo, aún no nos enteramos de lo que sucede. Gobernantes, politiqueros, comerciantes, empresarios, y la academia, no se enteran, la “autoridad” ambiental (CRQ) no se entera. Siguen promoviendo y permitiendo el incremento de la población, la industrialización, la contaminación y la explotación de los recursos naturales, sin considerar que el Quindío es un territorio con síntomas de agotamiento y crisis ambiental que indican que ya hemos superado “los límites del crecimiento”. No entendemos lo que significa haber superado la capacidad de carga del planeta para sostenernos. No asimilamos la idea de que es imposible el crecimiento ilimitado en un territorio con recursos limitados. No asumimos el riesgo que implica danzar en los bordes de un volcán. No nos damos cuenta de que reaccionamos muy lentamente a la crisis cilvilizatoria que nos acosa. Parece que a nadie importara que caminamos hacia un abismo.

PUBLICIDAD

Comenta esta noticia

©2022 elquindiano.com todos los derechos reservados
Diseño y Desarrollo: logo Rhiss.net