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Armenia  |  26 enero de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

En la homilía del terremoto: la iglesia reiteró la necesidad de paz y de reconciliación con la vida y el amor

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Un llamado a la sociedad, al gobierno y a las organizaciones civiles hizo el administrador diocesano de Armenia monseñor Carlos Arturo Quintero, en la homilía que se cumplió ayer en el cementerio Jardines de Paz en homenaje a las víctimas del terremoto del 25 de enero de 1999. Monseñor Quintero sostuvo que en Armenia y el Quindío, durante el proceso de reconstrucción, después del terremoto y en esos 19 años, han sucedido cosas muy lindas, vías, calles, arquitectura, la gente se amaña en Armenia, porque aquí encuentran un lugar apacible y tranquilo con relación al resto del país y de América Latina. “Pero, cuando yo miro hacia la tierra me doy cuenta del microtráfico, la inseguridad que subsiste en la región, ocupamos los primeros lugares en suicidios, las niñas a temprana edad embarazándose, niños y niñas con una vida sexual activa a temprana edad, indigencia, corrupción, deshonestidad, veo la desconfianza entre nosotros”, sostuvo el prelado de la iglesia Católica en el Quindío, para significar la cantidad de problemas que tiene este territorio.

Sin embargo, dijo, no todo está perdido, e invitó a los ciudadanos, a las ONG y al gobierno a mirar la vida en el Quindío con optimismo. “También hay luces, gente muy buena, los buenos somos más, familias de amor y fidelidad. Hay gente que vive una experiencia social transparente”, manifestó. Y, enseguida, se preguntó: “Es suficiente lo que estamos haciendo desde el gobierno, la iglesia, las ONG, desde las comunidades. No señores, no basta con lo que estamos haciendo y el peligro es que creamos que lo que estamos haciendo es suficiente. Hay que hacerlo mejor, hacerlo de forma excelente, o por lo menos intentarlo”, asintió.

El administrador diocesano hizo un llamado a la transformación, desde cada uno de los seres humanos. Indicó que escuchamos mucho las voces del mundo, que nos seducen a tener y consumir, pisoteando la dignidad de los demás. “La voz del mundo te dice, obtén bienestar, y apegarse a bienes materiales no es malo, pero sí aquello que sacrificamos y pisoteamos para lograrlo. Me Duele cuando roban en los hospitales y el dinero de los niños de La Guajira”, observó el sacerdote en la homilía. Invitó a los miembros de la sociedad quindiana a atender “la conciencia que le dice al ser humano: no lo haga, no es por ahí, no reciba la coima, no te metas en la corrupción porque te estás haciendo daño y le estás haciendo daño a otros”.

Finalmente, precisó la necesidad de escuchar la voz de Dios, para aprender a vivir, a reconciliarnos con Dios y con el vecino, para vivir la paz. “Siento dolor de patria porque aprendimos a vivir a la defensiva. Y a la ofensiva, ofendiendo y agrediendo a los otros. Escuchar la voz del evangelio nos enseña a amar y a perdonar, a aprender a vivir mejor”, puntualizó el administrador diocesano.

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