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Política  |  28 mayo de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Petro: 100 años por el cambio

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Mauricio Trujillo Uribe

“Estamos frente a un cuarto de hora histórico”, se oye decir a seguidores del Pacto Histórico para referirse al momento político que vive Colombia en el que por primera vez en la historia del país un candidato de izquierda, Gustavo Petro, con un programa de gobierno “disruptivo”, de corte progresista y alternativo, tiene posibilidad real de ganar las elecciones, acceder a la presidencia de la república y conformar un gobierno de cambio.

Nunca antes la izquierda colombiana que ha intentado llegar al poder por la vía electoral, había tenido una opción de triunfo como ahora. La primera vez que participó en las elecciones como colectividad organizada se remonta a 1922, cuando el Partido Socialista, fundado 3 años antes, apoyó al candidato liberal Benjamín Herrera, quien había recogido parte de sus demandas. Opuesta a la hegemonía conservadora que llevaba más de 40 años en el poder, esta corriente política levantó las banderas de los tres ochos (8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas para otros menesteres), la protección de la producción nacional frente a las importaciones, una reforma agraria y el reconocimiento legal de los derechos laborales y de huelga, entre otras.

A su vez, estas aspiraciones fueron recogidas en cierta medida por los presidentes liberales Olaya Herrera y López Pumarejo en los años 30. Aunque sólo algunas de éstas se concretaron, en particular en el mandato de López llamado la “Revolución en Marcha”, dicha década trajo modernización y avances para la nación, sin que ello implicase, ni mucho menos, un nuevo modelo de sociedad ni un remezón de la estructura oligárquica de poder. Al respecto, Petro ha insistido en que su programa de gobierno retoma varias de las reformas de López.

En los años 30 también emergió el Partido Comunista, que hoy hace parte del Pacto Histórico. Los candidatos a la presidencia respaldados por este sector de la izquierda obtuvieron votaciones residuales en las décadas siguientes, pero cuando surge la Unión Patriótica en los años 80 y comienzos de los 90, los candidatos de esta agrupación, Jaime Pardo y Bernardo Jaramillo, fueron asesinados. Hoy la Unión Patriótica converge igualmente en el Pacto Histórico.

Las tesis de izquierda también estuvieron presentes en Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948 cuando su triunfo en las elecciones presidenciales era inminente. Ya en 1933 había fundado la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, pero luego defendió sus ideas socialistas desde el partido de Rafael Uribe Uribe, del cual hoy no queda ni sombra. Gran orador y defensor de las causas populares, Gaitán fue el dirigente más influyente de los años 40 y representa una de las figuras mayores de la historia del país. Su lucha por la paz y contra la corrupción se proyecta hoy en el programa del Pacto Histórico.

En los años 70 y 80, la oposición al establecimiento, representado por el Frente Nacional, tomó cuerpo en la Alianza Nacional Popular. Cuando su candidato, Rojas Pinilla, perdió las elecciones frente a Pastrana Borrero en medio de graves denuncias de fraude, surge el M-19. Esta guerrilla, de la cual Petro hizo parte, y que planteaba una tercera vía, se convirtió en movimiento político. Su candidato, Carlos Pizarro, fue asesinado en 1990. Hoy puede decirse que el partido Colombia Humana, eje del Pacto Histórico, hereda páginas de ese movimiento.

Firmes fue a su vez un movimiento fundado a finales de los años 70 y liderado por Gerardo Molina, quien fue su candidato presidencial en 1982. Esta corriente de izquierda democrática entendía que la revolución social no estaba al orden del día pero que había que ir en la dirección de profundas reformas económicas y sociales para evitar la situación que hoy padece Colombia: más de 21 millones de personas viven en la pobreza y 7.4 millones en extrema pobreza, según el Dane, para no citar otras angustias de nuestra sociedad. Cuando miramos el ideario de este partido, su noción de un modelo de cambio propio y de identidad latinoamericana, encontramos su aporte en los propósitos expuestos por Petro en su actual campaña electoral.

La inequidad social, la incapacidad de las élites para conducir el país por caminos de desarrollo con progreso para el conjunto de la población, la corrupción en el seno del Estado y el creciente poder de la mafia del narcotráfico, entre otras preocupaciones, llevaron a Luis Carlos Galán a crear el Nuevo Liberalismo, del que fue candidato en la década del 80. Su asesinato cuando estaba a punto de ser electo presidente volvió a frustrar la opción de cambio del país. Hoy, ante una eventual segunda vuelta de las elecciones en curso, hay coincidencias suficientes para que el actual Nuevo Liberalismo y otros sectores de la coalición Centro Esperanza lleguen a posibles acuerdos en torno a un gobierno de Petro.

Cuando en el 2006, Carlos Gaviria se presentó como candidato del Polo Democrático Alternativo, logró una votación nunca antes alcanzada por la izquierda en Colombia. Este partido respaldó recientemente la precandidatura de Francia Márquez, afianzándose como una de las fuerzas del Pacto Histórico.

Vendría luego, en el 2010, la candidatura de Antanas Mockus por el Partido Verde. El talante y posturas del profesor le dieron un sello alternativo a su campaña. En el 2018, Mockus y la actual alcaldesa de Bogotá, Claudia López, respaldaron la aspiración presidencial de Petro.

Desde una perspectiva histórica, la candidatura de Gustavo Petro representa hoy 100 años de lucha por el cambio desde los partidos de izquierda y movimientos alternativos. Con un caudal de 4.5 millones de votos en la consulta interna del Pacto Histórico, seguido por Francia Márquez con casi 800 mil votos, Petro tiene el reto personal de superar su imagen populista y autoritaria que sus contradictores se encargan de amplificar, y el reto político de unir los más amplios sectores progresistas y democráticos para gobernar un país que mayoritariamente ha sido de tradición conservadora en el pasado y lo sigue siendo en gran parte.

Hoy “los astros se alinean por el cambio” gracias principalmente a las nuevas generaciones: la juventud tiene en sus manos el futuro de Colombia en estas elecciones presidenciales. Un gobierno que haga lo necesario para acabar con el hambre, le apueste a un modelo económico que genere suficientes oportunidades de empleo, se base en el agro y la producción, y no en la extracción, impulse un desarrollo sostenible frente al cambio climático, cuide sus fronteras de común acuerdo con los países vecinos, abogue por la independencia de los poderes públicos y profundice la democracia, gestione soluciones efectivas para la paz, luche contra la corrupción y brinde facilidades a los estudiantes, son las esperanzas, entre otras, de quienes en todo el país anhelan un cambio que devuelva a los colombianos y colombianas la confianza en el futuro.

TOMADO DE REVISTA SUR

https://www.sur.org.co/petro-100-anos-por-el-cambio/

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