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Columnistas  |  15 noviembre de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Ejes, colectivo social

Ciudadanos conscientes

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Ejes, colectivo social

Hacer un alto y preguntarse ¿en qué momento se volvió más importante satisfacer nuestros deseos, antes que cuidar el planeta?; preferimos que nuestra ropa tenga un delicioso aroma a lavanda y no seleccionamos los residuos por el “corre corre” que trae consigo cada día; somos consumidores con poca conciencia y creería que sin memoria, nos alarmamos cuando vemos las cifras de contaminación pero no tenemos la responsabilidad de controlar nuestros actos para mejorar las condiciones actuales a las que se ve sometido el medio ambiente.

Aterrizando en la realidad, la situación de Armenia es preocupante. Según el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología de la universidad del Quindío (Cibuq,) el 99% de las fuentes hídricas en la ciudad se pueden denominar como contaminadas; hay una distribución poco pertinente de los escombros y basuras, lo cual es un tema que a simple vista es evidente y aunque en temas de calidad del aire no se presentan problemáticas relevantes, es fundamental generar cambios desde ya, de modo que se pueda dar soluciones a las falencias actuales y prevenir situaciones adversas a corto plazo.

Promover la reflexión, crear conciencia y educar sobre este tipo de temas es clave para nuestro presente y vital para tener un mejor panorama a futuro. Cuidar los recursos que ofrece nuestra ciudad debe ser una prioridad; el cambio de actitud debe darse de manera individual; si una sola persona toma la decisión de comprometerse con el medio ambiente a través de su ejemplo generara cambios colectivos.

Entender que podemos marcar la diferencia con nuestras decisiones; dejar de pensar que es un problema de los actores políticos o los ambientalistas; asumir que es responsabilidad de todos y no de unos cuantos. El primer paso es darnos cuenta que a través de nuestros actos estamos generando un impacto; que hace parte de nuestro compromiso ciudadano velar por las fuentes hídricas, las reservas naturales, cuidar de las especies nativas de fauna y flora; entregar una mejor ciudad de la que recibimos, simplemente hacer parte de la transformación.

La invitación es para ampliar nuestra visión y realizar pequeños cambios; saber el impacto que tiene decir “sin pitillo por favor”; no hacer uso de bolsas plásticas en el supermercado; reutilizar el agua y evitar desperdiciarla; decirle sí a los productos biodegradables; salir en bicicleta o quizás caminar un poco; unirnos a causas que apoyen el medio ambiente. Todo acto por mínimo que parezca cuenta; se vale cualquier situación que nos ayude a sentirnos más humanos, sensibilizarnos sin pretender ser perfectos pero firmes en la intención de decirle al mundo que no nos da igual nuestros bosques, el aire de la ciudad, las fuentes hídricas, los animales en condición de abandono; que construir una Armenia responsable a nivel ambiental debe ser nuestra razón.

Esta revolución puede iniciar cuando elegimos lo que compramos pensando en el bienestar colectivo, exigiéndole a las empresas productos y servicios amigables con el medio ambiente. Todos podemos, pero sobre todo debemos ser parte de la solución. Creer que a través de los pequeños detalles se crean los grandes movimientos, es apostarle a un camino difícil pero que con trabajo continuo y en equipo será la mejor alternativa para cambiarle el rumbo a nuestra historia.

Erika Osorio O.

Integrante EJES Colectivo Social

 

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