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Terremoto Del Eje Cafetero 20 Años  |  26 enero de 2019  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

Del 25 de enero de 1999 y lo que ocurrió en adelante quedan importantes lecciones de vida

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Veinte años atrás, el ingeniero Faber Mosquera, estaba haciendo la siesta después de almorzar en la casa materna, en el sector del Parque Uribe, cuando de un momento a otro empieza el movimiento, tenía la costumbre de tirarse al piso para poner su oído en el suelo y escuchar el sonido del temblor, pero esta vez la fuerza del fenómeno solo le permitió tomar a su mamá y a su esposa para protegerse.

Mosquera dice que ese día con su familia llevaron a cabo el plan de contingencia que tenían diseñado con anterioridad, en el que entre todos evaluaron los lugares más seguros de la casa, lo que les permitió a las seis personas que ese 25 de enero se encontraban juntas, protegerse y cuidarse hasta que se detuvo el movimiento.

Una vez la tierra y la casa se quedaron quietas, todos decidieron salir a la puerta para evacuar y se encontraron con la devastadora imagen del edificio El Prado, que tenían frente a su casa, totalmente colapsado.

Cuenta que al evaluar los daños de su vivienda, se estableció que tenía una destrucción del 60%, mientras que las seis personas que se encontraban en su interior todas estaban en perfectas condiciones, sin un rasguño.

A partir de ese momento, todos evacuaron el lugar y empezaron las tareas de búsqueda, rescate, traslados de los familiares y la comunidad, en procura del retorno a la normalidad.

Recuerda que el sector del Parque Uribe fue el segundo lugar más afectado por el terremoto en Armenia, la cuadra de su casa entre las carreras 12 y 13 con calle 27, mostraba una destrucción generalizada, estructuras colapsadas, era una zona muy crítica.

La gente improvisó una morgue en el parque en donde fueron ubicando los cadáveres mientras se solucionó su traslado a la Universidad del Quindío.

Posteriormente se cumplió el montaje de los alojamientos temporales en el parque, ante el miedo de la gente a retornar a lo que quedaba de sus viviendas, fueron momentos difíciles, con muchos problemas para la mayoría, casos de personas que tenían muy buenas condiciones económicas y de vida y en un segundo lo perdieron todo, solo les quedó clamar por un pocillo de café.

El 25 de enero de 1999 y lo que ocurrió en adelante dejó importantes lecciones de vida afirma Faber Mosquera, quien señala que por más que estemos bien, la vida nos reclama en un segundo muchas cosas, por eso tenemos que estar muy bien en muchos aspectos diferentes a los materiales.

Dice finalmente que si volviera a suceder algo similar hoy en el Parque Uribe, seguramente la afectación es muy diferente, explica que hace 20 años las estructuras eran muy viejas, casi todo lo que se cayó era muy antiguo o mal construido, los procesos de construcción han cambiado, las normas de sismo-resistencia han mejorado, por eso está seguro que ese sector no tendría la afectación que tuvo en ese entonces, lo mismo que otros sitios de la ciudad.

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