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Cultura  |  04 febrero de 2019  |  12:00 AM |  Escrito por: Robinson Castañeda.

Reseña: Bird Box, caja de ideas fundidas

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Bird Box: La caja de ideas fundidas

Por Raúl Andrés Guevara.

Causó sorpresa como el señor Stephen King, reconocido escritor norteamericano de terror, se haya tomado la molestia de defender la reciente película de la plataforma Netflix “Bird Box”; parecía un padre azorado tratando de defender la embarrada que hizo el hijo frente a todo el público en la obra de teatro de la escuela. Sin embargo el mayor énfasis en el argumento del escritor fue la necesidad de aceptar los nuevos formatos alternativos para ver cine. Seguramente la crítica es justa teniendo en cuenta que el mercado cinematográfico se ha ampliado a nuevas propuestas, como en el caso general del internet y en el caso particular de Netflix. También es aceptable dicha postura si se reconoce el papel muy favorable que han jugado los diferentes medios en la carrera ascendente del escritor quien suele ponerse del lado de los creativos así estos carezcan de talento.

Más allá del apoyo a la plataforma por parte del señor King, la película “Bird Box” no tuvo otro apoyo que el de su propia publicidad, suficiente ya que en su primera semana hubo 46 millones de reproducciones, quizás por la expectativa creada la cual fue mayor de lo que ofreció la película. La premisa post apocalíptica de una amenaza invisible que invade la mente de las personas y obliga a que estas se suiciden ya se había visto en películas como “The Happening” con un poco más de acierto en el uso del suspenso y el terror a pesar que al igual que “Bird Box” se quedó corta en el desenlace. Seres que vienen de un lugar desconocido evocando los miedos más profundos fue recurrente en “La Niebla”, sin mencionar la tremenda similitud con otro boom reciente como lo fue “A quiet place”.

La presencia de Sandra Bullock empujó a que muchos le dieran click al reproductor, por desgracia no llegó a generar empatía; su personaje se vuelve odioso y no acaba de desarrollarse, el afán de hacerlo arquetípico lo encasilla de tal manera que no evoluciona como lo necesita la historia y las circunstancias. De igual manera muchos de los personajes secundarios fueron redundantes; John Malkovich quien interpreta a un viejo huraño pero con un poco más de sentido común que los otros personajes hubiera sido suficiente para entablar una relación de cooperación entre él y Mallorie (Sandra Bullock), unión por cierto necesaria en este tipo de películas que se desenvuelven en el contexto de un fin del mundo, en el que el guionista juega desde su sillón cómodamente a soltar situaciones, sin preocuparse por crear un contexto creíble o al menos intrigante.

Los efectos y la musicalización no aportaron mucho a pesar que la banda sonora fue compuesta por el músico Trent Reznor la cual resulta ser un fortín de sensaciones oscuras que lleva a imaginar situaciones mucho más perturbadoras; hubiera sido magnífico haber disfrutado un poco más de este compositor, por desgracia es necesario hacerlo de manera independiente ya que el montaje entre la música y la película carecieron de armonía.

La aparición de Sarah Paulson fue fugaz, a pesar de su amplia y reconocida trayectoria en una de las series de terror más aclamadas y premiadas de las últimas décadas, como lo es American Horror Story, sus aportes hubieran sido valiosos aunque penosamente su personaje no alcanza el primer cuarto de película, perdiendo una ficha clave rápidamente. De igual manera que otros personajes quedan en pañales, dando la impresión que son adornos de una propuesta interesante pero con falta de desarrollo.

Realmente la película no es tan mala, sin embargo no es la pepita de oro como lo quiso hacer pasar la campaña publicitaria de Netflix, es más bien un producto audiovisual que sin pena ni gloria demuestra el condicionamiento que puede generar en el público la publicidad y los medios de comunicación. El principal éxito de “Bird Box” fue lograr que muchas personas se sentaran por casi dos horas a ver esta película, la cual no va a soportar el paso del tiempo y seguramente para próximas fechas la industria cinematográfica armará un nuevo adefesio que se presentará como la última Coca Cola del desierto.

El fenómeno viral que ha generado ésta película es inmenso y además ha desencadenado en retos que por su naturaleza son peligrosos, ya que consisten en imitar a Mallorie, tapándose los ojos e intentar recorrer una distancia considerable, lo cual ha ocasionado accidentes caseros menores como caídas y golpes contra paredes así como en otros de mayor consideración como accidentes de tránsito. También los usuarios de internet han tenido suficiente fuente de inspiración para la creación de memes, los cuales también ayudaron de manera indirecta la película, lo que lleva a preguntarse si el éxito de muchos de los productos audiovisuales que aparecen actualmente se debe a su calidad artística o al impacto que genere en internet independiente de su calidad; al parecer la unidad mínima de información que logró trascender de la película y que consolidó su reconocimiento fue la de la protagonista con los ojos vendados junto a sus hijos.

A pesar del supuesto simbolismo que han encontrado algunos críticos más allegados a la hermenéutica y temas afines, quienes han podido captar referencias e ideas que ha simple vista para el público del común pasan desapercibidos, el mayor aporte cinematográfico de esta película queda entre dicho, aunque es de resaltar el trabajo de los publicistas quienes dieron en el blanco con esta caja de ideas fundidas.

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