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Editorial  |  18 febrero de 2019  |  08:31 AM

Quindío ¿Un aire contaminado?

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En los últimos años la contaminación ambiental ha aumentado de forma alarmante en Colombia, sobre todo en los grandes centros urbanos: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla. Las medidas tomadas el fin de semana en esas grandes urbes dan cuenta de la dimensión de la contaminación del aire en el país.

Material particulado, de acuerdo con el informe, es el responsable de asma y de alergias en las dos ciudades más importante de Colombia, y los más afectados son los niños y la población de la tercera edad, esta última también en aumento. Los habitantes no solo de Bogotá sino de muchas localidades del país estamos expuestos a pequeñas partículas sólidas o líquidas como polvo, cenizas, hollín y cemento.

Tuvo y ha tenido mucha prensa, y con razón, la contaminación del aire en Bogotá y Medellín, que tiene justificación y de acuerdo con las medidas tomadas por las autoridades, en la emisión de gases por parte de los vehículos, pero extraña que no se hable de los grandes industrias que así laboren con métodos muy modernos producen un enorme daño ambiental. Y que hablar de las materias primas que utilizan, la mayoría venidas del medio de producción más importante y permanente en la historia del ser humano, la tierra, la naturaleza que estamos acabando irresponsablemente a pasos agigantados con el agravante que como ciudadanos hemos perdido la conciencia de que cada uno somos responsables del daño que causamos al medio ambiente.

Según un informe del Observatorio Nacional de Salud, ONS, del Instituto Nacional de Salud, INS, emitido hace pocas semanas, el Quindío es el departamento colombiano que ocupa el primer lugar en número de personas, por cada 100.000 habitantes, que mueren por enfermedades que tienen incidencia por la mala calidad del aire.

Dice el informe que la tasa de mortalidad atribuible a las enfermedades provocadas por causas ambientales en el Quindío anualmente es de 54 personas por cada 100.000 habitantes, siendo la más alta del país. “El porcentaje más alto corresponde a la contaminación del aire, a lo que se le atribuyen males como la enfermedad isquémica del corazón, el accidente cerebrovascular, la enfermedad pulmonar obstructiva (Epoc), las infecciones respiratorias agudas y el cáncer de pulmón”.

Paradójicamente, en el porcentaje de la enfermedad diarreica aguda por contaminación de agua no aparece el Quindío, en donde tanto se ha denunciado la contaminación de esta. Ocupan los primero lugares por las malas condiciones del agua Nariño (94.5%), Vichada (92,45), Caldas (86,6%), Huila (85%) y Chocó (85%).

Dice igualmente el informe del INS que las muertes atribuibles a la contaminación ambiental no solo afecta, en la región, al Quindío, sino también a los vecinos Risaralda, que ocupó el segundo lugar, y Caldas, en el cuarto.

En la zona cafetera expertos consideraron que la gran incidencia de la enfermedad pulmonar obstructiva, las infecciones respiratorias agudas y el cáncer de pulmón, está asociada al estallido del material de viviendas y edificios que estaban hechos de asbesto-cemento, el día del terremoto hace 20 años en el Eje Cafetero. Y no se descarta que la mayoría de estas enfermedades en personas adultas, provenga del uso de fogones de leña, especialmente en el campo. Recientemente, y frente a esta realidad, la alcaldía de Armenia hizo una campaña para que en las fincas del municipio se cambiara el viejo fogón de leña por un fogón ‘ecológico’, aunque de leña, el humo no es aspirado directamente por quien lo usa.

El gobierno del Quindío le pidió al INS revisar el informe, porque considera que no es lógico que una ciudad como Armenia tenga un aire más contaminado que Bogotá, Medellín, Barranquilla o Cali. Y que si bien hay un alto porcentaje de muertos por enfermedades pulmonares, ello no corresponde a contaminación directa del aire, sino a factores como los arriba mencionados.

En Armenia no ha industria con chimeneas que contaminen el aire. Sin embargo, es pertinente revisar el crecimiento del parque automotor, no solo en la capital, sino en los municipios vecinos, como Salento, Filandia, Circasia y Calarcá, donde el desarrollo del turismo ha hecho crecer el número de vehículos que transitas sus vías.

A ese crecimiento, agréguele la nula importancia que le dan las autoridades de tránsito a la contaminación que producen los automotores que funcionan con Diesel. Buses urbanos e intermunicipales son los principales productores de partículas suspendidas de menos 2,5 micras de tamaño, en las calles parecen unas chimeneas que reparten humo a diestra y siniestra y sin ningún control. “Al ser 100 veces más delgadas que un cabello humano, estás fracciones son mucho más fáciles de respirar y, por ende, de penetrar a los pulmones, el aparato respiratorio e incluso al torrente sanguíneo, lo que puede derivar en enfermedades de tipo respiratorio como la bronquitis e incluso afecciones cardiovasculares”. Y en Armenia los días sin carro solo pueden transitar los buses urbanos e intermunicipales. ¡Qué contradicción!

De acuerdo con la Constitución Política de Colombia de 1991 el medio ambiente es un derecho colectivo, y para su protección se recomiendan los mismos mecanismos que se utilizan para defender los derechos fundamentales, es decir las acciones populares en grupo y las acciones de tutela y de cumplimiento.

Los ciudadanos tenemos las herramientas y la gran responsabilidad de denunciar a los mayores contaminadores y a aquellos funcionarios que ignoran que son los representantes del pueblo en el poder y que con su ineptitud se convierten en cómplices de quienes les importa poco la protección del medio ambiente. Es hora de defender el aire de Armenia y el Quindío, antes de que lleguemos a los niveles de Bogotá o Medellín.

 

 

 

 

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