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Armenia  |  04 noviembre de 2017  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

Directamente del campo al canasto y del canasto a las despensa

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Mercado agroecológico en Armenia.

Decenas de campesinos que vienen desde lejanos lugares del Quindío participan este primer sábado de noviembre, como cada mes, en el mercado agroecológico que les permite comercializar sus productos en forma directa y sin intermediarios con mejores ganancias para ellos y precios económicos para sus compradores. Son 48 mercados alternativos en la región los que se reúnen periódicamente y en los que participan más de 700 personas, de las cuales el 70 por ciento son mujeres.

“La realización del mercado campesino es un sitio de encuentro, un espacio para la palabra porque comprar y vender en este lugar se convierte en todo un programa de intercambio humano y social, estos son mercados que hablan, porque cuando vamos a un supermercado a uno nadie le habla, solo se ven los precios al lado de los empaques, aquí usted habla con el productor, con otros consumidores y hace relaciones muy valederas, además en la medida en que se compra un producto agroecológico se está fortaleciendo a un campesino para que permanezca en su tierra y nos damos la oportunidad de una alimentación sana”, indica Javier Antonio Arbeláez,líder del programa en Armenia.

La actividad se realiza desde hace 17 años en Armenia, el programa arrancó en el año 2000 y nunca se ha dejado de llevar a cabo, contando con la disciplina de los productores del campo, el apoyo del SENA y el gusto por estos productos expresado por quienes, cada mes, acuden a comprar en el espacio abierto por la Universidad Remington en el barrio Galán.

Lo novedoso es que se encuentran productos que no hay en otros espacios, por ejemplo la mafafa, batatas, cidras y los elaborados por la mano de hombres y mujeres del campo que expresan sus saberes y conocimientos en comidas, unturas, esencias y pomadas que no existen comercialmente.

Se destacan las empanadas de pringamoza, empanadas vegetarianas, tamales en distintas variedades, mermeladas producidas en las fincas con frutos silvestres que solo se pueden adquirir en este espacio tan sencillo y tan especial.

Este mercado agroecológico es el resultado del esfuerzo de agricultores de la cordillera en Salento, o los de Génova y Filandia, para quienes el desplazamiento es costoso, requiere de madrugadas intensas, muchas veces con climas adversos y caminos de herradura para pasar derecho, hasta que venden todo lo que se cargaron en la mañana.

En cuanto a las empanadas de pringamoza, estas son preparadas en la vereda La Cristalina (Circasia), pertenecen históricamente a las culturas americanasy son tradición de las comunidades negras del Pacífico y de algunas comunidades indígenas. Claudia Valencia empezó haciendo las torticas y después pasó a las empanadas, tienen 25 por ciento de proteína, se consideran como un gran potencial alimenticio para las crisis de alimentos que se puedan aproximar.

Estos mercados se han convertido en un ejemplo para las nuevas generaciones, ya que muchos niños que durante todo este tiempo han acompañado a sus padres, heredaron esta tradición y vienen al mercado con sus propias ventas.

Es placentero saber que las mujeres son las portadoras de los alimentos y de los saberes de las preparaciones, ellas son cuidadoras de las semillas que consideran sagradas.

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