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Editorial  |  20 agosto de 2019  |  07:54 AM

Impotencia

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Hace pocos días la Superintendencia de Salud sancionó a Medimas EPS con una multa de $5.800 millones de pesos. Dicha sanción estuvo divida en dos partes, la primera por un monto de $4.968 millones, por no suministrarle a cerca 70 pacientes con trasplantes los medicamentos que hacen parte del tratamiento, y, la segunda, por $828 millones, porque no dio una respuesta oportuna y con calidad a la Superintendencia, poniendo en riesgo la vida y salud de sus afiliados en Cundinamarca.

Esta medida de la Superintendencia de Salud es una de las más contundentes, en cuanto a multas se refiere, que se da en contra de una EPS por la mala prestación del servicio, la misma fue recibida con beneplácito en todo el país, pues la gran mayoría de las empresas prestadoras de salud juegan con la vida de los pacientes, presentándose una impotencia absoluta ante un sistema de salud al que el gobierno de turno poco se le exige para mejorarlo.

En Armenia y el Quindío se evidencia el temor de acudir a cualquiera de las EPS. Las citas generales tienen que dar espera, las de especialistas, se han denunciado turnos hasta de tres, cuatro, cinco y seis meses, mientras la salud del paciente se deteriora y cuando se atiende ya no hay nada que hacer. Y qué decir de la hospitalización, cuando por fin programan la esperada cirugía, se siente no temor, sino terror de llegar a clínicas en donde ya son populares las bacterias que se adquieren en estos lugares, lo que agrava más la enfermedad del paciente.

No sabe el ciudadano hasta donde llega el negocio de las EPS, si las sanciones millonarias que reciben están previstas en sus paquetes operacionales, es decir si les importa o no porque el panorama no cambia, o a lo mejor les pasa lo mismo que al sistema de multas de tránsito, en donde hay conductores y empresas que no les cabe una multa más, no las pagan y siguen operando como si nada.

Para empeorar la situación, Medimas no permite que sus afiliados se trasladen a otra empresa prestadora del servicio, poniéndoles mil trabas. Sin embargo, la Superintendencia ha ordenado en Chocó, Sucre y Cesar que los afiliados a Medimas serán atendidos por una nueva EPS a partir del 1 de septiembre. Veremos cómo les va a los pacientes, aunque en esas regiones la desconfianza crece cada día.

En el Eje Cafetero, Caldas, Risaralda y Quindío, la EPS Cosmitet es la encargada de la atención en salud a los docentes. En julio del año en curso la Supersalud ratificó la sanción de $1.400 millones al prestador de salud del magisterio por las reiteradas fallas en la prestación de los servicios de salud de la población docente y su grupo familiar.

La Superintendencia Nacional de Salud confirmó en última instancia esa sanción. “La investigación que conllevó a la sanción quedó firme a través de la Resolución 5097 de 2019 y tiene como origen más de 400 quejas presentadas en noviembre y diciembre de 2017, al igual que en enero de 2018, en los departamentos del Valle del Cauca, Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas.

En la ocasión el superintendente nacional de Salud, Fabio Aristizábal Ángel, manifestó que las múltiples fallas de Cosmitet "impiden una adecuada, oportuna e integral atención a su población afiliada", y advirtió que "la Entidad continuará realizando un estricto seguimiento al comportamiento y cumplimiento de las órdenes impartidas".

El pasado 23 y 24 de julio los maestros del Eje Cafetero se vieron obligados a salir a las calles a protestar nuevamente por la mala atención del prestador de salud Cosmitet, lo que corrobora que poco o nada les importa las multas impartidas a estas entidades.

La demora o imposibilidad en la asignación de citas con especialista, odontología y medicina general; la no entrega de medicamentos o a veces suministrados parcialmente y los pacientes asumen el costo de estos, sin que sea reembolsado el dinero; falta de continuidad en los tratamientos y atención integral requerida por los pacientes conforme lo prescrito por los médicos tratantes y/o lo ordenado en fallos de tutela; no autorización de servicios de salud y efectiva prestación de los mismos (medicamentos, procedimientos, exámenes, insumos y resultados de ayudas diagnósticas); que se impide o atenta contra el derecho de afiliación de los docentes y sus beneficiarios son el plato fuerte de cada día sin que se tenga esperanza de solución alguna.

De nuevo y ante la situación del Eje Cafetero que es la de todas las regiones del país, sin haber trascurrido un mes, la Federación de Colombiana de Educadores, Fecode, convoca a un nuevo paro de carácter nacional para este 28 y 29 de agostos cuya principal justificación es protestar por el mal servicio que en materia de salud se le presta al magisterio nacional.

Argumenta Fecode, con mucha razón, que a pesar de las movilizaciones y acuerdos establecidos con los docentes, las entidades prestadoras del servicio médico-asistencial no cumplen con los términos de los contratos.

Ojalá que la sanción con pago de multa de más de $5.000 millones de pesos a Medimás sea un precedente, como lo ha dicho el gobierno nacional, para que cambie la atención en la prestación de salud, hecho que vemos lejano. Para la muestra un botón, Cosmitet. Lo que creemos es que mientras no se tomen medidas radicales como la liquidación de estas empresas y la implementación de un sistema con vocación de defensa de la salud y por ende de la vida, el paseo de la muerte seguirá su curso con la impotencia de los pacientes y la complicidad de un gobierno que viola los derechos humanos.

 

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