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Editorial  |  02 septiembre de 2019  |  12:21 AM

Hay que mantener la guerra

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El 20 de julio de 1810 conocido como día del Grito de Independencia, se inicia la llamada Nueva República, bautizada años después como la “Patria Boba” que de acuerdo con los historiadores tuvo una duración de 6 años, pero que a decir verdad ya cumple 209 años de “feliz existencia…”

Un año después de ese 20 de julio, en 1811, se dio la primera guerra civil entre los Criollos, la clase dominante de la época, que desde ese instante querían hacerse al poder comandados por el centralista Antonio Nariño, conocido en la historia patria como ‘El precursor de la Independencia’, y el regionalista Camilo Torres llamado también por la historia patria ‘El verbo de la revolución’.

Desde ese mismo año empezaron las disputas de toda índole para definir los futuros dueños de la patria. “Era un caos indescriptible. Los jefes se insultaban en privado y en público, en memoriales y periódicos, llamándose pícaros, inmorales, traidores, ladrones y asesinos. Los oficiales cambiaban de bando por razones de familia, o de ascensos y aumentos de sueldo prometidos por el adversario. Los generales improvisados se irritaban en vísperas de la batalla, cuando algún edecán les avisaba que el enemigo estaba cerca: ‘Diga usted que aguarden un poco, que estoy almorzando’. Las tropas saqueaban los pueblos. Los soldados, reclutados a la fuerza, desertaban en cuanto podían. Desde su periódico el Sabio Caldas se disculpaba ante la historia: “Todas las naciones tienen su infancia y su época de estupidez y de barbarie. Nosotros acabamos de nacer…”.

Un caos indescriptible, bien descrito sin embargo en sus memorias y bien pintado en sus cuadros por el soldado José María Espinosa, abanderado del ejército de Nariño”.

Fue ese caos del que se aprovechó España para llevar a cabo la Reconquista que fuera liderada por don Pablo Morillo y que convirtió la Nueva República en una nación llena de sangre y de terror.

Y no acabamos de nacer como dijo el Sabio Caldas, porque nos sigue acompañando la misma estupidez y barbarie en pleno siglo XXI. No se podría calificar de otra manera lo que ha sucedió en Colombia a los largo de su historia que empieza con esa disputa por el poder entre centralista y regionalistas, y después de la primera mitad del siglo XIX por los nacientes partidos Liberal y Conservador protagonista de un siglo, el XIX, signado por las guerras civiles que terminan con la firma del armisticio de la Guerra de los Mil Días en 1902.

En 1854 se unieron, liberales y conservadores, para contrarrestar una fuerza extraña que quería arrebatarles el poder. En 1958 se inventan el peor adefesio de la historia, el Frente Nacional para contrarrestar lo que ellos mismos habían creado y que iba en aumento de manera clandestina: las guerrillas, ya no liberales ni conservadoras, a sus integrante los llaman como ahora, bandidos por quienes ofrecen grandes sumas de dinero.

Sí, una patria condenada a la estupidez, la barbarie y agréguele la ignorancia, tres conceptos bien manejados por los nuevos Criollos que como hace 209 años siguen defendiendo el poder a costa de lo sea.

El desempleo subió, es el peor en los últimos 10 años según el Dane, más de 2 millones 600 mil desempleados en el país sin contar los de la economía informal y los subempleados; los asesinatos y violaciones de menores de edad son impresionantes, la violencia intrafamiliar contra los niños crece cada día, la atención en salud tiene reclamos en todo el país por parte de todos los sectores, la inseguridad reina en las principales capitales, la plata para construcción de vías y colegios se la roban los políticos y sus socios contratistas, la educación es cada día de pésima calidad, y el asesinato de líderes sociales va en aumento.

Esta es la patria que tenemos, la misma que con discursos baratos nuestros gobernantes nos venden de forma contraria con resultados que solo caben en sus mentes, no tiene ni siquiera la vergüenza de mentir en nuestras propias narices. El presidente Duque y los demás gobernantes de Colombia, viven en otro mundo porque para ellos no pasa nada “el país anda sobre ruedas”.

Noruega y Cuba dieron a conocer en un informe su preocupación por el rearme de las guerrillas de las Farc anunciado por sus líderes. El gobierno colombiano por el contario desde el primer momento de ese anuncio lo tomó como un hecho sin importancia pues sus gestores no “son más que unos delincuentes, bandidos y narcotraficantes”. Y como camaleón de la noche a la mañana hace anuncios de recompensas de 3 mil millones por cabeza y su discurso al respecto se torna ilógico y fuera de la realidad.

Después de 209 años de la Patria Boba, Colombia botó a la basura la máxima oportunidad de paz que se nos brindó con los acuerdos de La Habana. Es claro que ello se veía venir. Los nuevos criollos tienen que mantener la guerra, deben cuidar sus intereses políticos y respaldar los oscuros intereses económicos del Imperio. Esa paz que a través de la historia del país la han manejado como caballo de batalla en las contiendas políticas, es la peor de las mentiras y lo seguirá siendo mientras subsista la ambición de poder de unos dirigentes que a la vista de toda la nación cometen delitos más graves que los que ejecutan los que ellos acusan a todo pulmón para esconder los propios. ¿O cómo más podríamos llamar la corrupción que arropa a las entidades gubernamentales del país, o al paseo de la muerte del que son víctimas los usuarios de la salud, o al asesinato de líderes, o a la inseguridad que se adueñó de las calles de las principales ciudades, o al robo multimillonario del dinero para la construcción de planteles educativos, y aún más bajo, al robo de la plata de los Programas de Alimentación Escolar, PAE?

Ah, que no se nos olvide… quien grita y amenaza tiene miedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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