• SÁBADO,  14 DICIEMBRE DE 2019

Región  |  09 septiembre de 2019  |  12:20 AM |  Escrito por: Edición web

La verdad sobre la crisis en el suministro de agua potable en Filandia 

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Por Álvaro Hernando Camargo Bonilla

Causa desconsuelo observar titulares como: “El comercio, el más afectado en Filandia, Quindío, por falta de agua”, expresión que prioriza lo económico, y arrincona el factor humano. 

El sistema de acueducto fue construido en 1940 (setenta y nueve años de vida útil), por lo que se puede conjeturar, que sus componentes estructurales son vetustos (captación, conducción, sistema de potabilización, almacenamiento y distribución). El sistema de potabilización fue construido en 1981, con una capacidad de tratamiento 15 L.P.S.; el sistema de almacenamiento, en el año de 1985 (tres tanques con uno con capacidad de 1000 m³). Lo antedicho, permite concluir que el sistema es obsoleto y su infraestructura no cumple las expectativas originadas ante la excesiva demanda actual, que es de más de 2.500 suscriptores. 

La degradación gradual de la zona productora de agua en esta zona, causada por el incremento de los monoscultivos forestales (coniferas y aguacates); ha causado menoscabo en los caudales de la fuente abastecedora.  Esta problemática se amplía por los efectos del cambio climático; las altas temperaturas han mermado el nivel de los caudales de las fuentes que abastecen a la localidad.

Los acuíferos ubicados en el origen de la Quebrada Bolillos y Barro Blanco, que son zonas de alta fragilidad, requieren una decidida acción interinstitucional (Autoridad Ambiental, Departamento) para su adquisición, conservación y protección, de conformidad con el artículo 111 de le ley 99 del 93, adquirido todos los predios para ser destinados a la conservación.

Para garantizar esta acción y asegurar abastecimiento de agua del Municipio, debe trazarse una osada política institucional, apoyada por la comunidad, que permita obtener, conservar, ampliar y proteger los acuíferos de la parte alta de la microcuenca de la quebrada Bolillos.  Esta área debe ser patrimonio ambiental de los filandeños. Para alcanzar este propósito, se precisa la coordinación institucional, y la participación activa de la comunidad, con acciones decisivas que lleven al aseguramiento, protección y conservación de las áreas de abastecimiento de agua en cantidad y calidad para Filandia.

 

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