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Columnistas  |  19 noviembre de 2019  |  03:42 AM |  Escrito por: Óscar Jimenez Leal

Enroque ministerial

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Óscar Jimenez Leal


No sería dable desconocer la prestancia personal de los nuevos ministros de Defensa, Carlos Holmes Trujillo García y de Relaciones Exteriores, Claudia Blum de Barbieri, tampoco su peso político y su brillante trayectoria al servicio de Estado y menos aún su capacidad intelectual para afrontar los grandes desafíos de la misión encomendada. Sin embargo, cuando varios sectores del país esperaban un replanteamiento de las relaciones del Gobierno con el Congreso y con los partidos políticos allí representados que no  habían declarado su oposición y además,  habían respaldado en segunda vuelta la fórmula presidencial, lo cual implicaba de suyo la ampliación de la base de apoyo a las programas  oficiales, sin que de otra parte, significara en modo alguno concesiones a vitandas negociaciones al menudeo del presupuesto nacional o de la adjudicación de la contratación oficial, tan repudiadas por la opinión pública, el Presidente Duque sorprendió con un enroque defensivo al interior de su gabinete para proteger el régimen presidencialista, sin mayor impacto en la gobernabilidad deteriorada por  acontecimientos conocidos.
Tales movimientos más propios de un avezado ajedrecista dejan la percepción de un gobierno jugando con las fichas negras, cuando la sociedad requiere de una verdadera e intensa ofensiva en todos los sectores de la actividad ciudadana para mitigar los padecimientos acumulados por la mayoría de los colombianos y proveer a sus adecuadas soluciones.
Quizás no sea tarde para que el Presidente Duque en desarrollo de los anuncios de que gobernará para todos los colombiano, aunque no con todos, bien puede estar pensando en realizar convenios con gobernadores y alcaldes para realizar mancomunadamente las inversiones de la Nación para el cumplimiento de los programas de gobierno aprobados en las urnas el pasado 27 de octubre. Con ello obtendría un  fuerte respaldo regional, producto del mandato fresco de los recién elegidos que compensaría el que se le niega por los partidos a nivel nacional. Y de contera, le daría dimensión política a la necesaria descentralización administrativa tan frustrada en el pasado y acorde con una correcta lectura de las expresiones electorales de los pasados comicios, en donde triunfaron variopintas coaliciones bien distintas a las agrupaciones políticas que las integraron.
Si a lo anterior se le agregara la necesidad de crear circunscripciones regionales para la elección de senadores, en vez de la actual circunscripción nacional, la supresión de las listas abiertas con voto preferente y la financiación de las campañas en forma exclusiva por el Estado, se mejoraría la política y la igualdad de oportunidades para los colombianos que quieran participar en ella.

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