• SÁBADO,  14 DICIEMBRE DE 2019

Columnistas  |  03 diciembre de 2019  |  12:57 AM |  Escrito por: Juan Guillermo Caicedo

Quiero ser una chica Strada

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Juan Guillermo Caicedo

“Dame un hombre, una mano libre y él

danzará a mi alrededor”

Mae West

A todas las mujeres de mi vida,

El siglo XX abre sus puertas en la región de la Emilia, Italia. La señora Virginia Marchesini sirve a la mesa su plato favorito: pasta al huevo preparada con suave harina de trigo y trufas al ajo con salsa de vino blanco. Se escucha un alboroto en el gallinero, el señor Carlo Morini escoge los mejores pollos de su finca, porque esa tarde realizará un trueque y llevará a su casa una bicicleta para ´Alfonsina`, sin que remotamente se imagine que este regalo cambiará para siempre la vida de su hija y la historia del ciclismo mundial.

La niña se obsesiona con su juguete, máquina que en esos tiempos empezaba a ser símbolo de libertad para las mujeres. En un acto de irrupción social las damas montaban por las calles de Europa en sus caballitos de acero. Pronto quiso competir y obtuvo excelentes resultados en categorías prejuveniles. Su madre no veía con buenos ojos esta práctica de su hija y la condicionó a que solo podía competir si se casaba. Entonces, se casó a la edad de catorce años, con quien también sería su mecánico y mayor promotor deportivo, Luigi Strada. En ese instante la señorita Alfonsa Rosa María Morini Marchesini se transforma en Alfonsina Strada (1891-1959), la primera y única mujer en competir en el Giro de Italia junto a los hombres.

El artículo de Jesús Guevara “Alfonsina Strada: la mujer que desafió al Giro de Italia” (2019) hace un interesante recorrido por su vida deportiva. Y curiosa es la anécdota cuando se presenta a competir en el Giro de Lombardía de 1917 ¬¬¬– uno de los cinco monumentos del ciclismo de ruta, ahora llamado “Il Lombardía” y apodado para la eternidad como “La clásica de las hojas muertas”–¬ ¬los organizadores jamás se imaginaron que una chica se presentaría a participar en la competencia, por tanto, no lo tenían prohibido. Así que con disgusto y confusión les tocó aceptarla y permitir que rodara junto a los hombres, que no les cayó muy bien dicho momento. Lo correría igual al año siguiente.

Se documenta de igual forma, que el Giro de Italia de 1924 tenía un problema con los patrocinadores y por tanto los grandes ciclistas del momento habían desistido de competir. Los organizadores se encontraban en una situación compleja y con pocas opciones de hacer llamativa la carrera y una de las opciones fue permitir hacer inscripciones individuales. Es por esto que se hicieron ´los de la vista gorda` cuando una inscripción a nombre de Alfonso Strada llegó a sus manos. Sabían que no era un hombre aunque ahí lo dijera, pero cuando se descubriera este hecho iba a llamar la atención del público y darle realce a la carrera, luego se desharían de ella, pensaron. Alfonsina se presenta a la primera etapa sin disfrazarse de hombre ni mucho menos, al verla los “tifosi” – hinchas deportivos para los italianos – pedían su autógrafo y vitoreaban. En las primeras seis etapas alcanzó a terminar dentro del tiempo reglamentario y por delante de muchos ciclistas, situación que empezó a generar un poco de ruido en los participantes que no se veían a gusto. Hasta que se disputó la etapa siete. Sufrió caídas y pinchazos, cuenta la leyenda que llegó a meta ¬– ya fuera de tiempo – con un pedazo de palo de escoba como dirección de su bicicleta. Queda descalificada, sin embargo, por todo el suceso que causa su presencia dejan que termine el Giro, pero sin contabilizarle el tiempo. Al año siguiente prohibirían la participación de mujeres en esta carrera por etapas, situación que pervive hasta el día de hoy.

Querer ser una chica Strada es ser una mujer que tiene claras sus metas y que afronta los esquemas sociales que le impiden alcanzarlas, así también con una capacidad grande de adaptación para saber leer los contextos y actuar. Aventurera, fuerte, decidida y deportista.

Ser una chica Strada es haber heredado, por ejemplo, los impulsos contestatarios y las habilidades físicas de la heroína ´Atalanta` – que fue rechazada por su padre y abandonada en el monte, criada por una osa, luego adoptada por unos cazadores, exuberante en el manejo del arco, tan veloz que superó en una prueba a Peleo (padre de Aquiles, el de los pies ligeros), mató a todos los pretendientes que no la vencían en rapidez hasta que se dejó vencer del apuesto oponente Melanión. Con él cazaba y realizaba hazañas y en uno de esos días tuvieron relaciones sexuales en un santuario de Zeus, lo que sería castigado con la conversión de los amantes en leones. En algunas versiones (la mayoría de mitos y leyendas tienen varias) fue parte de los Argonautas –. O la actitud de la ninfa ´Cirene`, que no deseaba realizar las labores determinadas para las mujeres y se va a cuidar el rebaño de su padre y disfrutar de la vida salvaje, tanto así que en sus menesteres enfrentó y venció a un león.

Las anteriores figuras mitológicas femeninas advierten un espíritu de lucha y posicionamiento de sus características inmanentes por encima de su contexto, hasta los dioses intervenían para apaciguar sus caracteres impetuosos. Así mismo, hay figuras legendarias que desafiaron a los canones y las conductas políticamente correctas. Por ejemplo, Ferenice (396 a. C) mujer de familia de deportistas, de quien se dice retó las reglas de los Juegos Olímpicos de la antigüedad, en estos no dejaban participar a las mujeres y solo podían observar las competencias las mujeres solteras, dado que los hombres exhibían muchas partes de su cuerpo y se concebía como inapropiado para las casadas. En una de las versiones de la leyenda se cuenta que ella se hizo pasar por un hombre y venció en una prueba de atletismo. Por cuestiones de los abrazos y los roces típicos después de las competencias, se abre su túnica y queda en evidencia que se trataba de una dama. Por su abolengo es perdonada, dicha afrenta se pagaba con la muerte, y para evitar futuros inconvenientes de la misma índole deciden que de ahí en adelante todos los deportistas participen completamente desnudos en las competencias olímpicas.

De estas justas en la antigüedad también se tiene noticia de la primera mujer que ganaría una prueba en los Juegos Neménicos – consistían en pruebas de caballos; los Juegos Olímpicos eran deportivos; los Juegos Píticos de carácter poético; y los Juegos Ístmicos de pruebas marítimas. En general eran los Juegos Panhelénicos –. La espartana Cinisca (440 a. C) ganó en una de las modalidades de las competencias a caballo, porque en las mencionadas pruebas se premiaba al dueño del caballo y no al jinete. Sin darle mucho realce a ese atenuante, ella inscribe la siguiente frase:

"Reyes de Esparta son mi padre y hermano,

Cinisca, victoriosa con un carro de rápidos caballos

ha erigido esta estatua. Me declaro la única mujer

de Grecia que ha ganado esta corona."

Es relevante acotar el origen de Cinisca, ya que las mujeres espartanas tenían otras condiciones en comparación a las atenienses. Según Plutarco, hablaban y pensaban muy bien, tenían injerencia directa en los negocios de su ciudad y se podían casar por amor. Por eso no es de extrañar que se hable de unas pruebas hechas para mujeres – las espartanas principalmente – llamadas Los Juegos Hereos, en honor a la diosa Hera, en estos ellas competían con una túnica hasta la rodilla y con el el hombro y el pecho derecho descubierto. Licurgo, legislador de Esparta, fue uno de los principales promotores de estas justas, decía: “Que las espartanas compitiesen por su rapidez y su fuerza, pues la misión esencial de las mujeres libres consiste en engendrar hijos vigorosos”.

Con el anterior viaje al pasado podemos ver la similitud en la forma de encarar la vida por parte de Alfonsina y todos los referentes de un pasado inmemorial, mitológico y legendario. También muestra que la lucha por la igualdad ha estado siempre incubada en las mentes y los corazones de las personas, solo que algunos seres se han atrevido a alcanzarla para cumplir sus sueños y dar rienda suelta a sus pasiones, y no solo han alcanzado la igualdad, sino la libertad.

En el siglo XX Alfonsina fue una de las pioneras a nivel deportivo en provocar al “statu quo”, de la misma forma quiero mencionar a una contemporánea suya: Vera Menchik (1906-1944). Ajedrecista, campeona del mundo en siete (7) ocasiones – una por Rusia, cinco por Checoslovaquia y otra por Inglaterra – . A pesar de mostrar un gran nivel en el juego ciencia no era aceptada en los torneos de hombres. Cuando logró ser incluida en el torneo masculino de Karlsbad, Alemania (1929), varios de los participantes se mostraron disconformes, principalmente Albert Becker, que de manera peyorativa dijo que iba a crear, a partir del torneo, un club con todos los hombres que perdieran contra Vera. Becker fue el primero en hacer parte de ese club. Se contaron a 41 hombres vencidos en torneos importantes por parte de ella, entre los que se destacan Max Euwe – quinto campeón mundial de ajedrez – y Samuel Reshesvsky –uno de los más conocidos genios precoces del juego –. Escribe Frank Mayer en su artículo: “Una bomba que segó la vida de la campeona” (2006), que en los tiempos de La Segunda Guerra Mundial ella vivía junto a su madre y hermana. Mueren en un bombardeo efectuado sobre Londres, por causa de una bomba V-2 disparada desde las costas francesas, por el ejercito nazi.

Alfonsina Strada fue una mujer muy particular, una adelantada. Debe ser un referente más para los movimientos que se han incentivado en los últimos años acerca del rol de la mujer en la sociedad actual. Su discurso lo defendió exponiendo su cuerpo, mediante este materializaba su sueño de correr en bicicleta. Junto a Carlo Messori, su segundo esposo, tuvieron una tienda de bicicletas en Vía Varesina, Milán. Cuando este muere –Luigi también había fallecido – estaba escribiendo las memorias de Alfonsina, quedaron inconclusas. Famoso es en Italia el libro acerca de su vida: “Gli anni ruggenti di Alfonsina Strada. Il romanzo dell'unica donna che ha corso il giro d'Italia assieme agli uomini (la traducción del título: “Los años rugientes de Alfonsina Strada - la novela de la única mujer que corrió el Giro de Italia junto con los hombres”), escrito por Paolo Facchinetti (2004) – experto en escribir libros de ciclismo –. Otras expresiones artísticas la han homenajeado, tal es el caso del grupo musical italiano “Têtes de Bois”, con la canción: “Alfonsina e la bici” (https://youtu.be/LDDnR-3_U0s), el guion fue escrito por el vocalista del grupo Andrea Satta y el cineasta Agostino Ferrente –que también dirigió el videoclip –.

“El diablo con vestido” – así la llamaron en un inicio las personas de la prensa –, “La reina del pedal” fue el apodo final. Mantuvo por más de 33 años el récord mundial femenino de velocidad en bicicleta, cabe anotar que en los años que ella corría las ciclas eran más pesadas –aproximadamente 20 kg –. Cuando Alfonsina sintió que su cuerpo ya no era apto para seguir pedaleando se pasó al motocilcismo, disciplina en la que participó en variados campeonatos. Al realizar el esfuerzo de recoger su moto, que se había caído en la casa, le da un infarto que le causa la muerte a los 68 años de edad.

Los espíritus mitológicos, los legendarios, Alfonsina y Vera han contribuido en la búsqueda de la libertad y la igualdad. Todas ellas lograron – así como lo hizo Ferenice – que su actuar dejara a los hombres y a la sociedad desnudos junto a sus prejuicios.

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