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Columnistas  |  16 diciembre de 2019  |  12:55 AM |  Escrito por: Juan David García Ramírez

Elecciones británicas y Brexit: La gran estrategia

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Juan David García Ramírez

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Boris Johnson, criticado y ridiculizado por el conglomerado mediático de los globalistas, como por el establecimiento político de la eurocracia, se ha salido con la suya y ha triunfado en las elecciones generales británicas del jueves 12 de Diciembre. Con 364 diputados y el 43.6% de la votación, su partido, el Conservador, consiguió la mayoría absoluta en el Parlamento y se ha impuesto sobre el Laborista y los Liberal Demócratas. Y mientras para los conservadores significa su mayor victoria desde los tiempos de Margaret Thatcher, los laboristas ven su derrota más estrepitosa desde 1935, perdiendo 59 escaños en la Cámara de los Comunes y quedándose solamente con 200.

En las regiones de tradicional inclinación laborista, como Gales, Yorkshire, East Midlands y West Midlands, el Partido Conservador fue el ganador indiscutible y, como lo plantean los analistas de tendencias electorales en el Reino Unido, este resultado era prácticamente inimaginable para Boris Johnson. En Londres y otras aglomeraciones urbanas en el sur del país, la competencia fue más ajustada y la ventaja favoreció al Partido Laborista y a los Lib Dems, justamente allí donde hubo una oposición más fuerte al Brexit, el asunto decisivo en estas elecciones. Pero a partir de ahora, y después de tres años y medio de incertidumbre, es más que claro el mandato otorgado por la ciudadanía a Johnson: Concretar el Brexit y salir por fin de la Unión Europea (Get Brexit Done).

El primer ministro tiene ahora la legitimidad suficiente para acelerar el proceso y proponer a la Unión Europea acuerdos viables, de los cuales depende no solo el futuro de Gran Bretaña, en cuanto a sus asuntos internos, sino también la política exterior de esta gran potencia. En la superficialidad de muchos comentaristas, desde Europa y Norteamérica hasta nuestras latitudes, el Brexit es visto como el capricho de unos racistas y odiadores del sentimiento europeísta, respaldados por gente ignorante y analfabeta de las pantanosas tierras norteñas de Inglaterra, o por obreros con la cara sucia, que nunca se han tomado una selfie con la torre Eiffel al fondo, opuestos a los exitosos millenials londinenses, portadores de una mentalidad cosmopolita, abierta y comprensiva de las virtudes de la Europa unida, dispuestos a dar abrazos gratis a todos los refugiados sirios y sudaneses.

En realidad, el Brexit es la punta de lanza de la gran estrategia de Gran Bretaña para retornar a su grandeza. De acuerdo con George Friedman, autor de Los Próximos Cien Años y director del think tank Stratfor, el equilibrio de poderes que caracteriza a la actual Unión Europea, solo ha debilitado la posición global del Reino Unido, principalmente frente a las potencias más sobresalientes del continente europeo, como Alemania y Francia. Signada por su vocación marítima y su carácter insular, la identidad británica es diferente a la de sus rivales geopolíticos, y ahora se le presenta la oportunidad de establecer un nuevo trato con la UE, al tiempo que estará en libertad de negociar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, su aliado histórico y natural, y hoy por hoy, el primer destino de sus exportaciones, si bien Alemania y Francia son sus otros mayores socios comerciales dentro de la Unión Europea. Así, en el largo plazo, el Brexit, con sus posibilidades y turbulencias, constituye la gran jugada del Reino Unido en la persecución del interés nacional y el retorno al poder mundial.

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