• MARTES,  18 FEBRERO DE 2020

Editorial  |  20 enero de 2020  |  12:00 AM

Inicio de clases

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A partir de este 20 de enero inician las clases escolares del sector oficial correspondientes al año lectivo 2020 en todas las instituciones educativas tanto de Armenia como del departamento del Quindío.

En el Quindío en materia educativa hay muchas expectativas tanto académicas como de infraestructura. En el departamento la nueva secretaria de educación tendrá que entrar a evaluar y avalar los proyectos que venían del gobierno anterior, como el exitoso bachillerato artístico, así como implementar políticas que redunde en la calidad de la educación tan venida a menos en las últimas décadas en la región y en Colombia en general.

En Armenia por su parte, el nuevo secretario de educación y la administración del alcalde José Manuel Ríos Morales, tienen un reto grande con la comunidad educativa que ha esperado de manera paciente la reconstrucción de instituciones educativas desmantelas y abandonadas al garete como el caso de Rufino Sur.

El escándalo de la reconstrucción de los 10 colegios cuya pelotica de responsabilidad después de los contratos fallidos estuvo en la cancha de la administración local y en la cancha del ministerio de Educación, terminó el 2019 en la eterna promesa de la alcaldía local de iniciar obras a mediados de diciembre del año pasado y vamos a finalizar enero con la misma incertidumbre de docentes y estudiantes hacinados, a la espera y aguantando hasta que al gobierno nacional o local se le dé la gana de cumplirle a la comunidad educativa de Armenia.

A finales de la semana pasada, de nuevo se dio a conocer, esta vez por parte del alcalde José Manuel Ríos Morales, un nuevo cronograma para la reconstrucción de cinco colegios. El consorcio Santo Tomás AM & CIA, es ahora la empresa designada por el Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa, FFIE, del Ministerio de Educación, el que se encargará de dar inicio a las obras en la sede La Patria (Ciudadela de Occidente), Santa Teresa de Jesús, Instituto Técnico Industrial, Simón Rodríguez (Bosques de Pinares) y Rufino José Cuervo Sur.

Según dicho cronograma las obras tendrían un término de 4, 7, 9, 15 y 15 meses y al igual que en otras ocasiones se recalca que estos colegios contarán con “aulas regulares, de bilingüismo, polivalentes, comedores, baterías sanitarias, laboratorios, entre otros espacios de desarrollo del aprendizaje”. Aunque los tiempos pactados son considerables, el año escolar 2020 se inicia, como ya lo dijimos, con muchas irregularidades y con hacinamiento de estudiantes, sobre todo los matriculados en el Rufino Sur. Ojalá esta vez se le cumpla a la comunidad educativa de la capital quindiana, no vaya ser que la construcción de las instituciones educativas de Armenia sigan siendo solo contratos cuyas ejecuciones se pierden en el limbo de la corrupción.

Inicia el año escolar, igualmente, con la incertidumbre de muchas instituciones con obras o reparaciones a medias como es el caso del colegio Nacional, donde se cambia el espacio y belleza ambiental del lugar por aulas de cemento, arena y ladrillo; de la institución educativa Ciudad Milagro en donde se quedó en veremos la construcción de un muro de contención para controlar un barranco que atenta contra la comunidad educativa y de otros más cuyas necesidades de infraestructura fueron atendidas solo en el papel por parte de la anterior administración local.

El alcalde de Armenia y su secretario de educación deben enfrentar, además, el crecimiento de la población estudiantil en condición de inclusión que cada día genera más necesidades en las instituciones educativas tanto de materiales lúdicos como de profesionales con la capacidad de atender a los niños, niñas y adolescentes con problemas físicos y mentales y cuya responsabilidad en su proceso formativo descargó de buenas a primeras el gobierno en los hombros de los docentes.

Igualmente deben las autoridades educativas de Armenia luchar por una verdadera calidad de la educación, empezando por la revisión de la cacareada jornada única que en la práctica no existe en casi ninguna institución educativa del Quindío ni de su ciudad capital, jornada única que solo se sustenta en unos formatos para obtener recursos con proyectos que se quedan a mitad de camino y por los que nadie responde.

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