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Columnistas  |  10 marzo de 2020  |  12:00 AM |  Escrito por: JORGE URREA

ARTE Y MENDICIDAD

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JORGE URREA

Del mismo modo y en sentido contrario, como diría una conocida candidata al reinado Nacional de la Belleza, el arte y la cultura están plagados de mendigos. De mendigos que piden boletas y entradas gratis a espectáculos y de artistas -mendigos- que viven de lo poco que da el estado a la cultura.

Hace unos días Crisanto Vargas Vargasvil anunciaba en su página de Facebook que cerraba las puertas de su teatro en Medellín y lo hacia con la reflexión que motiva esta columna: “Recuerden valorar más a nuestros artistas y dejemos la cultura de limosneros del arte, estar pidiendo boletas regaladas es menospreciar el trabajo de los artistas. A cuentos taxistas se atreve usted pedirle que le regale la carrera, o en cuantos supermercados pide que le regalen la carne y la leche?
Yo ya cumplí con mi tarea, espero que las nuevas generaciones le den más estatus y valor al arte.” Un ‘recorderis’ necesario en un momento en el que el mundo necesita arte pero el dinero cada vez alcanza menos.

En los últimos años los gobiernos nacionales han reducido el recurso destinado a la cultura de manera dramática, mientras en 2015 se invertían, según los datos de la página del Ministerio de Cultura, 202.091 millones de pesos para 2020 se presupuestó 144.558 millones de pesos para el apoyo al arte y la cultura, una disminución alrededor del 30% que impacta directamente en los procesos de formación, exhibición y creación, pero, el reclamo de Vargasvil justamente se trata de invitar a no depender estrictamente del dinero estatal para desarrollar proyectos artísticos y culturales; lo que no exime a los dirigentes de buscar mayor participación del presupuesto público en el sector cultural y de ponerlo a disposición de una manera transparente.

Las convocatorias, bolsas de concertación y estímulos y los convenios directos, pueden y deben ser la base -un ‘colochón’- que amortigüe las dificultades iniciales de la financiación de la cultura, mas,si un proyecto depende de estas para subsistir, es una mesa de tres patas que más temprano que tarde caerá por falta de equilibrio.

Nos corresponde a los que nos importa la cultura actuar como diseminadores de la semilla de las buenas practicas de los espectadores, enseñándole a nuestros hijos, amigos y allegados a disfrutar del arte y a asistir a los escenarios culturales, sin remordimiento, porque no se trata de un gasto sino de una inversión, pagando el valor que merece cada obra, un valor que puede ser de más o menos pesos, porque,también hay que decirlo, no todo lo que nos quieren vender es arte o para aplicar el concepto del youtuber de la plástica Antonio García Villarán hay quienes quieren que paguemos por hamparte.

www.jurrea.com

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