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Blogueros  |  29 noviembre de 2017  |  12:00 AM |  Escrito por: Claudia Ángel

Sexo y género, ¿son lo mismo?

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El género se refiere al sentir profundo, al ser interno que habita en el cuerpo.

Claudia Ángel

Hace algunos años, no muchos ni pocos, no existía la controversia por la que actualmente pasamos las personas diversas sexualmente, ya que solo era válida la identidad sexual binaria, en otras palabras, o eras hombre o eras mujer. Se hablaba de casos de hermafroditismo, pero personalmente jamás conocí alguno en persona.

Debido al despertar sexual del individuo contemporáneo desde hace algunos años, salió de las sombras la diversidad sexual, las personas diferentes, las que no encajamos en lo masculino y lo femenino, o las que estamos en el lugar equivocado por decirlo de una manera más concreta, las personas transgénero y transexuales, me enfoco particularmente en esta minoría, ya que soy mujer transgénero y conozco por vivencia propia las dificultades por las que debemos pasar quienes decidimos transitar de género, en especial del masculino al femenino.

Luego de este surgimiento de las diversas identidades de género de las que se habla actualmente, se generó una confusión entre las palabras sexo y género que antes no existía, ya que hoy en día tenemos conciencia de que el sexo es algo físico, corporal, y solo existen dos clases de sexos a saber, el masculino que es representado por un miembro viril, y sus respectivas glándulas sexuales, más conocidas como testículos, y el femenino, representado por una vagina y en especial su parte exterior llamada vulva.

Estas características sexuales físicas definen al nacer que seamos clasificados como hombres si tenemos pene, y mujeres si tenemos vagina. Pero al crecer, y en especial en la época de la adolescencia puede suceder en un mínimo de individuos, que no nuestra personalidad y manera de actuar no se identifique con el tipo de cuerpo en el que vivimos, es ahí donde se presenta la disforia de género, razón por la cual nos definimos como personas transgénero, o incluso transexuales (Quienes cambian sus órganos sexuales mediante cirugías).

Actualmente se habla de toda una cantidad de identidades de género, ya que cada quien define que elementos quiere tomar de los géneros tradicionales para construir su personalidad y como se quiere identificar o clasificar. Esto ha creado bastante molestia y descontento entre las personas tradicionalistas y radicales que defienden la exclusividad del género binario, tanto así que en los planteles educativos este tema, al igual que la enseñanza de la religión, ha sido vetado.

Esta situación se genera debido especialmente al temor de los padres de familia de que su hijo o hija se puedan “contagiar” de este mal al solo conocerlo un poco, principalmente por la gran cantidad de tabúes existentes en torno a la identidad de género diversa, pero este es un tema del cual hablaré mas a fondo después.

De todos modos, volviendo al tema, para esa mayoría de personas que nos rechazan y juzgan por ser diferentes, sexo y género es lo mismo, por lo cual nos encasillan entre el masculino y femenino, nos definen en base a nuestro sexo, y no nos podemos atrever a cambiarlo porque estamos “atentando contra la voluntad de Dios”.

Hace unos días tuve un pequeño incidente en la institución donde estudio, ya que el profesor me pidió los datos personales, y uno de esos datos decía género, y debido a que legalmente no tengo aun la identidad femenina, y los cambios físicos que he podido hacer han sido muy pocos, no puedo decir aun, que soy del género femenino, y debido a que no me identifico con el género de mi cuerpo, le dije al instructor: Soy transgénero, lo cual al parecer le molestó y me dijo en tono muy serio: El que dice en la cédula, por lo cual me tuve que resignar a decir: masculino.

No quise entrar en discusiones inútiles con el maestro, ya que si a eso nos vamos, en la cédula por ninguna parte dice género, la pregunta correcta para la información que pedía el profesor sería sexo, que es el concepto que indica la cédula, y es masculino o femenino. De todos modos, no soy el tipo de persona que acostumbra a discutir con nadie por este tipo de cosas, pues mi identidad de género no la definen los demás, ni ningún documento, la defino yo, por encima de la idea que los demás se hagan en base a lo que ven, con todo respeto por la opinión de cada quien.

El género se refiere al sentir profundo, al ser interno que habita en el cuerpo, y en una gran minoría de personas como yo, no coincide con el sexo, condición biológica de nacimiento. El género a diferencia del sexo se va formando con el tiempo, en base a características genéticas de nacimiento en gran parte, pero también en base a vivencias, a comportamientos que vamos adquiriendo con el tiempo, a cambios en el pensar y el sentir del individuo, como en mi caso, que no vine a ser consciente de este cambio antes de los 40 años.

Tal vez falte mucho tiempo para que las personas diversas sexualmente, y en especial nosotras las personas transgénero, que a diferencia del resto de la comunidad LGBTTTI no podemos ser discretas u ocultar nuestra condición en público, no seamos discriminadas ni violentadas de alguna manera, que podamos ocupar un lugar digno en una sociedad que nos cierra las oportunidades a las que tenemos derecho, en un afán de castigarnos e intentar devolvernos al “buen camino”, cosa que es injusta desde cualquier punto de vista.

De todos modos, la vida es una lucha constante para la mayoría de las personas, todos tenemos problemas, ansiedades, preocupaciones, miedos, pero seguimos adelante, a pesar de las adversidades u obstáculos, y las personas diversas sexualmente hemos estado desde el inicio de la humanidad, solo que ya no nos resignamos a seguir escondidas, pues esta es nuestra realidad y nuestra lucha, y aquí seguiremos hasta el final… Y por cierto, nadie sabe a ciencia cierta cuando será el final, solo Dios.

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