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Editorial  |  25 julio de 2020  |  09:01 AM

Demoras en obras de la 19, para nada ‘Amables’

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La paciencia se agota y no es una amenaza, para que nadie deje de ser ‘Amable’, es la manifestación que se propaga por las calles de una ciudad, en la que sus habitantes se sienten incómodos debido a las demoras y excusas que emite la administración municipal, por cada proyecto que se inicia en Armenia y que se expande en el tiempo.

Los armenios tenemos una ‘buena’ lista de obras que están ahí, proyectadas, iniciadas, abandonadas, enredadas, dilatadas y una que otra no entregada de manera completa para el servicio de todos, mientras que los recursos públicos sí fueron girados para su ejecución, en especial a través de anticipos. Las obras de valorización y las del centro cultural de La Estación son tristes ejemplos.

No obstante, están otras ejecutorias civiles que se han convertido en verdaderas pesadillas para los habitantes de la capital quindiana, que han tenido que soportar por años traumatismos, caos, incomodidades y contaminación, sin poder aún disfrutar de la ‘amable’ ciudad prometida.

El sacrificio y aguante de la gente ha estado a prueba por 10 años con los trabajos del proyecto de Ciudades Amables, que tiene como capítulo singular la rehabilitación de la carrera 19. Los habitantes, comercio, empresarios y visitantes han padecido el desbarajuste de esta vía, esperando que se materialice lo contenido en ese ambicioso plan que surgió con el Conpes 3572 del 16 de marzo de 2009 y que tiene la finalidad de reorganizar y modernizar el transporte público colectivo en Armenia, uno de los 12 municipios intermedios de Colombia con menos de 600 mil habitantes.

Son las obras de la carrera o avenida 19 parte de la puesta en marcha del Sistema Estratégico de Transporte Público, Setp, que incluye cultura ciudadana, nuevas vías, semaforización, andenes, mejoramiento de los servicios públicos, de los paraderos, terminales y un engranaje de las empresas transportadoras, todo para asegurar una ‘Ciudad Amable’.

El proyecto del entonces gobierno central contemplaba un cronograma de ejecuciones dentro de las vigencias 2009 a la 2012, según el Conpes 3572, al contener: “Como resultado de esta política se definió el proyecto Sistema Estratégico de Transporte Público en la ciudad de Armenia, el cual hace parte integral del plan de movilidad del municipio, y deberá ser construido entre los años 2009-2012. El sistema se orienta a la ejecución de tres acciones: operacionales, institucionales y de infraestructura”.

Armenia se mostró avanzada, porque en 2009 ya gozaba de varios Conpes, de estudios del Departamento Nacional de Planeación, DNP; de la incorporación del proyecto en la política de Ciudad Amable para la Vida del Plan de Desarrollo ‘Armenia, Ciudad de Oportunidades’, 2008-2011, acuerdo municipal 009 de 2008, y ya se había establecido la unión de las empresas transportadoras municipales, con la conformación del denominado Transporte Integrado Operador de Armenia, Tinto. Eso dio la ilusión de que las adecuaciones se cumplirían sin dilaciones, porque el Gobierno Nacional aseguró los recursos que se unirían a los del municipio y al financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Pero ello no ha sido del todo así.

Desde el comienzo, la ciudadanía ha tenido que vivir en una urbe en interminable construcción, en la que se tienen que sortear calles bloqueadas, problemas de movilidad, desorden, inseguridad, contaminación auditiva y visual, además de afectaciones a los ciudadanos en su calidad de vida, y su dinámica económica y comercial.

Durante estos años, no pocas han sido las manifestaciones de los empresarios, representados por la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, Ccaq, o Fenalco, en las que han expuesto los efectos negativos en sus ventas, a raíz de las demoras en las obras.

El impacto es para tener en cuenta. Nadie en la ciudad desconoce la importancia de los trabajos, más cuando estos generan empleo y están concebidos para mejorar las condiciones de la capital quindiana, sin embargo es indiscutible que los retrasos en los cronogramas perjudican, porque se extiende de forma prolongada un escenario caótico que repercute en el normal desempeño de la actividad social, comercial y de movilidad en las calles que son objeto de las intervenciones.

Se afectaron en su momento -por citar solo algunos de los tramos adecuados por el proyecto de Amable-, los residentes, transeúntes y comerciantes de la avenida Bolívar, los de la carrera 18, los de la primera fase de la avenida 19 en la parte norte y ahora los de esta carrera en la zona centro, que desde 2018 ven escombros, excavaciones, polvo, barro y obstrucciones, que entorpecen su actividad.

Desconcierta que se argumenten reiterativamente como causas de las dilaciones el mal tiempo o la espera en las respectivas intervenciones de otras entidades de la administración municipal, entre las que se mencionan a Empresas Públicas de Armenia, EPA, y las secretarías de Planeación e Infraestructura, y que se requieren para avanzar en los trabajos, o lo peor, que se evidencie una falta absoluta de coordinación institucional.

Esta semana la Cámara de Comercio ha vuelto a exponer el problema, al enviar un documento público. Reveló que sus afiliados en el tramo de la carrera 19, calles 10 y 25, se declararon una vez más afectados, porque sumado a anteriores suspensiones, las tareas se paralizaron en este 2020 por la pandemia del Covid-19, hecho que no debe convertirse en la excusa de unas demoras que datan de muchos meses o años atrás. Más seriedad con la ciudad, porque no puede ser que se muestre una actitud comprensiva frente a los intereses particulares, en detrimento de los colectivos, que son los que tienen que prevalecer.

Buen porcentaje de la responsabilidad es de la administración municipal, que por más de una década ha sido permisiva e incapaz de articular la entidad creada para este proyecto, la empresa Amable -la cual en noviembre de 2019 cumplió una década de constituida-, con las demás dependencias municipales y los contratistas, para adelantar planes estratégicos que den cumplimiento cabal a las obras.

La lentitud en el actuar de los mandatarios locales, sus funcionarios y de los gerentes ‘Amable’ ha prolongado un escenario que demuestra evidentes fallas en los procesos técnicos y logísticos, sumado a la precaria exigencia para que los contratistas implementen estrategias que aseguren diligencia en las labores civiles con el uso de equipos y herramientas de última generación, más personal, y la viabilidad para realizar trabajos en horas diferentes a las tradicionales de una jornada laboral, que está demostrado contribuye a avanzar en los procesos.

No palia esta desazón, que en la página web de Amable se haya publicado el 12 de marzo de 2020, un video que reporta como terminados algunos tramos de la denominada rehabilitación de la carrera 19 entre calles 10N y 25, ni que en el gerente de Amable, Jesús Antonio Niño, haya manifestado en mayo pasado que los trabajos terminarían en agosto. Similares anuncios se han lanzado y replicado por los medios de la región, y nada.

Prueba de lo lejanas que están la terminación de obras y la puesta en marcha del Setp, es que en septiembre de 2019, el entonces viceministro de Transporte, Juan Camilo Ostos, en entrevista con El Diario del Huila, titulada ‘Setp de Neiva, el más atrasado del país’, informó que “… En cuanto a la implementación para Armenia (Amable Armenia), se reporta un avance del 58% en los desembolsos del convenio de cofinanciación. Este porcentaje equivale a $142.978 millones”, a la vez reconoció que ha habido un sinnúmero de problemas para entregar los sistemas, como “dificultad para la consecución de recursos para la construcción de redes de servicios públicos; falta de inventarios y catastros del estado de las redes de servicios públicos en cada territorio que finalmente inciden en ejecución de las obras viales a cargo del proyecto, y dificultades en la adquisición de predios, dados cambios normativos, procedimientos y casos puntuales de negociación y expropiación”, entre otros.

De otro lado, inquieta que las labores no hayan sido bien efectuadas, porque ya se observó el 12 de mayo de 2020, por un fuerte aguacero que cayó en Armenia, que el problema del acueducto y alcantarillado de la carrera 19 con calles 17 y 18 persiste, por lo que la Cámara de Comercio reiteró esta semana en su documento que las obras no se hicieron de acuerdo con lo planteado y que ahora impiden el mejoramiento vial, por lo tanto es necesario coordinar con la EPA y solucionar definitivamente los inconvenientes con las redes de aguas lluvias y las inundaciones en algunos tramos del sector.

No se pueden ignorar los proyectos entregados en la capital quindiana, claro está, en los que se destacan las rehabilitaciones viales de Montecarlo, avenida Bolívar, carrera 13, calle 50; los circuitos y proyectos viales como el de la calle 21 y Monteprado-El Silencio; de los paraderos de buses y la renovación de andenes, pero a la fecha ninguno de los ocho sistemas estratégicos del país, que adelantan su etapa de implementación, ha entrado en operación.

La ciudadanía no espera anuncios sino más acciones que materialicen un proyecto que pretende brindar a los armenios de una ‘Ciudad Amable’, con el propósito de superar los para nada agradables años de caos que se han vivido y que se pudieron evitar con socialización, planeación, coordinación, vigilancia y liderazgo de los alcaldes, funcionarios, gerentes y contratistas, que han estado al frente de estas labores en la última década. Las demoras no son ‘amables’, por el contrario causan incomodidades, riesgos y onerosas pérdidas sociales y económicas. ¿Quién compensará a los armenios, a sus comerciantes y empresarios por los impactos negativos de tan prolongadas dilaciones?

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