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Cultura  |  03 agosto de 2020  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

El arte: Regreso al pasado y viaje al futuro

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Fotografías de María Mercedes Patiño.

Entrevista en movimiento

El arte: Regreso al pasado y viaje al futuro

Gloria Chávez Vásquez

El 28 de junio de 1883, Oscar Wilde inició una conferencia ante los estudiantes de arte de la Real Academia en Westminster, con las siguientes palabras: No quiero daros ninguna filosofía de la belleza pues lo que quiero esta noche es averiguar cómo podemos crear el arte, y no cómo podemos hablar de él.

La conferencia pasó a ser uno de los ensayos prolijos e inmortales del escritor irlandés, autor de El Retrato de Dorian Gray. Uno que ha definido la materia y se ha convertido en guía para artistas como la quindiana Maria Mercedes Patiño, quien, para que comprendiera su punto de vista, me invitó a asistir por escrito a esta conferencia y deleitarme así en la filosofía de Wilde.

Y es que Maria Mercedes, que estudió Bellas Artes en la U. de Caldas, ha comprendido que el ejemplo de los artistas que la precedieron, incluyendo Wilde, es vital para crear conciencia acerca de la responsabilidad que tenemos no solo el uno con el otro, sino hacia el medio ambiente, incluyendo el urbano. “Las artes plásticas no necesitan tanto de los títulos como de la sensibilidad y de la imaginación” afirma ella. Y añade que “La persona que se limita a copiar no pasa de ahí. Picasso pintó El Guernica porque se vio afectado por la guerra y lo manifestó en esa pintura”.

Artista y activista

Además de artista, Maria Mercedes Patiño es activista de armas tomar. Una mujer de esas que en la Edad de las Tinieblas, los fanáticos quemaban en la hoguera por decir la verdad y nada más que la verdad. Como mujer de acción ejerce su deber y derecho a manifestarse sobre lo que no funciona a su alrededor. En su sensibilidad artística, hasta presiente los desastres, ecológicos o patrimoniales, causados por el egoísmo humano. Quizás por eso su arte es tan impactante y honesto.

de experimentar en carne propia un sistema arrollador, durante los 25 años que pasó en Estados Unidos, a Maria Mercedes no deja de preocuparle el rumbo que toman las cosas en su propia tierra. Es como si estuviera viendo el futuro o regresado al pasado y siendo testigo de las cosas por venir. En Miami, la artista que hay en Maria Mercedes, hizo pausa en el tiempo para criar y educar a su único hijo. La familia debió enfrentarse a un anquilosado sistema en el que estuvo a punto de perder el control de la educación de Mateo. El niño fue diagnosticado con ADD (Atenttion Deficit Disorder) e hiperactividad por lo que estuvo en riesgo de caer en clases de discapacidad mental, a pesar de su alto cociente de inteligencia. Gracias a su tenacidad y a la de su ex esposo, Maria M. logró una educación formal y aparte una beca con la que equilibrar el talento y la madurez emocional de Mateo, que heredó el talento artístico de su madre. El joven estudia actualmente sistemas de computación y trabaja con su padre en la Florida.

En su habilidad para contrastar y comparar, los sentidos e intuición del artista se refinan y puede ver en la naturaleza todo su esplendor. La experiencia de inmigrante ha dotado a Maria Mercedes de una amplia perspectiva con respecto a su entorno en cual ha plasmado en su fotografía, a la que transmite todo su sentimiento, dedicado a la belleza de la vida y el paisaje. Sus pinturas, por otra parte, emanan de lo más profundo del alma. La sensibilidad ve más allá de la apariencia. Es una gran maestra porque nos enseña a ver el espíritu de las cosas. Como si pudiera leer el ánima de la Naturaleza. De ahí que las fotografías que ha logrado del ambiente natural en el Quindío, hablen por si solas.

Artista e inmigrante

Maria Mercedes no titula sus pinturas, en la creencia de que, el hacerlo influiría en la reacción del observador ante la obra. Es mejor que piensen por sí mismos. Y cita al pintor impresionista francés, Claude Monet “Todos discuten mi obra, y pretenden entenderla como si esto fuera necesario, cuando simplemente lo necesario es amarla”.

Maria M. Patiño refiere al trato que en nuestro medio se da a los artistas. ¿Indiferencia? Llama la atención el que se favorezca a unos y se rechace a otros sin tener en cuenta la calidad de su obra. Y que sea difícil para unos el exhibir o hacer presentaciones en un lugar que se supone público pero que en realidad esta monopolizado por la idiosincrasia o la ideología imperante. Es más, el hecho de haber sido inmigrante parece ponerle una etiqueta que la restringe de participar activamente en su cultura nativa. Hay quienes ven en el emigrante un foráneo y por tanto creen que su obra no es digna de considerarse como autóctona. Se le coloca como a un limbo del que no puede aspirar a identificar su arte.

A Maria Mercedes Patiño le resulta incongruente que mientras los artistas rinden tributo a la Naturaleza, lanzando loas y capturando imágenes esenciales en fotos o pinturas, otros destruyan, exploten, ofendan con su poca conciencia para convivir en este planeta. El artista captura imágenes de la vida con su pincel o su cámara mientras el depredador destruye la vida con un arma. Lo mismo hay gente que construye en armonía con las necesidades humanas y otros solo por la fiebre del dinero. Como en cualquier fase del arte, la arquitectura no puede improvisarse y debería ser bien pensada. Toda construcción debe tener en cuenta el terreno, la geografía y la calidad de vida de lo contrario traerá malas consecuencias.

Arte y arquitectura

La entrevista con nuestra artista concluye con su lectura de la queja de Wilde sobre el mal gusto imperante, en ese entonces, en el desarrollo urbanístico de Londres:

“…el arte es muy difícil en nuestra ciudad feísima, donde, cuando vais a vuestro trabajo por la mañana o cuando volvéis de él por la noche, tenéis que cruzar calles de la más necia arquitectura que haya visto jamás el mundo; arquitectura en la que toda adorable forma griega esta profanada y deshonrada, reduciendo las tres cuartas partes de Londres a no ser más que unos bloques cuadrados de las más viles proporciones, tan alargadas que resultan feas y tan pobres como pretenciosas...”

De acuerdo con Wilde, Maria Mercedes también piensa que el arte no es nacional, sino universal. No hay porque cercar o acorralar al artista y punto. Toda obra buena es moderna y eso lo demuestran las obras de Velasquez, Rembrandt, Dalí y la de incontables artistas que nos precedieron.

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