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Región  |  05 diciembre de 2017  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

El valle de Cocora será el valle del aguacate hass

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Una protesta generalizada se está formando en el Quindío, tras el inicio del cultivo de aguacate hass en el mítico valle de Cocora, donde crece la Palma de Cera del Quindío, en el municipio de Salento.

La primera entidad en llamar la atención sobre este fenómeno ha sido la Fundación Bahareque de Salento, defensora del patrimonio ambiental y cultural del Quindío. “Estamos muy preocupados porque en el valle de Cocora, uno de los paisajes más hermosos de Colombia y el mundo, están sembrando grandes plantaciones de aguacate Hass para la exportación”, dicen en su primer pronunciamiento.

La Fundación Bahareque argumenta: “En el valle de Cocora se encuentra la Palma de Cera, el árbol nacional de Colombia, pero esta especie, así como muchas otras de fauna y flora, están ahora amenazadas por los monocultivos de aguacate Hass para la industria de alimentos y la cosmética de Europa y Estados Unidos”.

Y explican: “Este valle está protegido por el Acuerdo 089 de 1997 emitido por Concejo Municipal de Salento y se encuentra dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI). También hace parte de la zona de influencia del Parque Nacional Natural Los Nevados, donde se produce el agua para el consumo de los habitantes del departamento del Quindío. La producción de aguacate viene creciendo en Colombia y está cambiando los usos del suelo, modificando el paisaje y generando daños ambientales por la utilización de químicos y la cantidad de agua que requiere”.

La fundación está haciendo un llamado para firmar un documento, por parte de miles de colombianos, para pedir al Ministerio del Medio Ambiente que detenga la siembra de aguacate en el valle de Cocora, y ha dispuesto esta línea de comunicación: #YoDefiendoLaPalmaDeCera.

Hostales y restaurantes

Propietarios de hostales y restaurantes de esta zona han manifestado también su desacuerdo con los proyectos de siembra de aguacates y han manifestado que la gestión de un atractivo natural, debe estar ligado a su protección, la restauración del ecosistema natural, así como la creación de un balance entre el aprovechamiento turístico y la protección de la especie y el paisaje. “En el valle del Cocora esto debe darse pronto. Las palmas cumplen su ciclo vital y de no hacerse algo pronto, un valioso atractivo va a desaparecer y con ello la afectación de quienes hoy han planteado modelos de negocio, que sí o sí, dependen de la palma y su paisaje. No el actual, si no el de un ecosistema andino en recuperación”.

Fundación Cosmos

Por su parte, el director de la fundación ecológica Cosmos, Néstor Ocampo, ha manifestado que empieza a morir el paisaje de Cocora y a nacer en su reemplazo el paisaje del aguacate hass. “Este que ha sido considerado uno de los paisajes más bellos del mundo, empieza a desaparecer ante el avance voraz de los cultivadores de aguacate hass”, sostiene en un mensaje que ha hecho circular en las redes sociales.

“Ahora para satisfacer la gula de los países desarrollados vamos a destruir hasta nuestros paisajes y, de paso, a cargar de químicos el agua que se toma en Circasia, Armenia, La Tebaida y Cartago. Como si fueran pocos los problemas que ya tenemos con el agua en el Quindío. Preguntamos a la Corporación Autónoma Regional del Quindío, a la gobernación del Quindío, a la alcaldía de Armenia, a la alcaldía de Salento y a los órganos de Control del Estado: ¿Para qué sirve esa categoría de protección denominada "Distrito Regional de Manejo Integrado de la Cuenca Alta del Río Quindío del Municipio de Salento"?... ¿para qué?”, se pregunta el ecologista.

Finalmente, el señor Ocampo dice: “Ahora veremos si el Quindío aprendió algo, o no, en el Primer Simposio Internacional "Pensar y sentir el paisaje" realizado aquí en Armenia apenas hace 15 días”.

El Instituto Humboldt

Por otra parte, la directora General Instituto Humboldt Brigitte Baptiste, se pregunta en un artículo publicado en la revista Semana: “¿Aguacates en vez del bosque? ¿Cultivos de exportación como matriz para el paisaje de la palma? Mejor que las vacas y el potrero diríamos algunos apresuradamente, sin pensar acaso que el desierto de kikuyo que alimenta la ganadería no necesariamente es distinto que el desierto de árboles que alimentan las cadenas de comida rápida mexicana, a menos que los cultivadores de aguacate tomen la decisión de que su plantación será definitivamente amigable con la recuperación de la Ceroxylon, que no es un paso más complejo que el que algunos ganaderos ya están dando: una estrategia de convivencia, de transición ecológica del paisaje hacia un modelo más amable con la biodiversidad, tal vez sin la pirotecnia de la escenografía apocalíptica, tal vez más natural, como si la gente y las palmas hubiésemos, por convicción y afecto, aprendido a vivir juntas”.

Brigitte Baptiste nos recuerda lo que es el Valle de Cocora y la Palma de Cera del Quindío: “La imagen que tenemos de esa región, de inmensos potreros abiertos en los cuales crece la monumental palma, heroica, resistente, es sin duda evocadora y parte del imaginario nacional: solo en la muerte del bosque y su reemplazo por el uso ganadero a finales del siglo XIX la palma adquirió su visibilidad como especie majestuosa, haciendo del carácter solitario con que se expresa en Salento motivo de solidaridad y lucha aguerrida contra la extinción. El futuro del planeta requiere actos radicales, es cierto, pero el dilema de la transformación del paisaje de esta hermosa y turística región del Quindío también exige un poco de perspectiva, como en todos los casos en los que el cambio de uso del suelo o del canon arquitectónico (por no hablar de la moda) implica un sacudón identitario”.

El debate está servido. Ahora no es solo la megaminería la que amenaza el paisaje y el medio ambiente, sino también el cultivo de una fruta tan apetecida en el mercado internacional, como el aguacate hass.

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