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Región  |  09 octubre de 2020  |  10:32 AM |  Escrito por: Edición web

Protestas por exigencia de la Dian a las fincas de facturar electrónicamente

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El dirigente gremial agropecuario Fáber Buitrago protestó ante el gobierno por la medida adoptada por el Ministerio de Hacienda y la Dian de exigirles a las fincas facturar electrónicamente a partir del próximo primero de noviembre.

“Parece que algunos funcionarios del Ministerio de Hacienda y de la Dian no entendieran qué es la Colombia rural, cuando pretenden imponer a los productores del sector agropecuario del país la facturación electrónica a partir del primero de noviembre. Lo más inaceptable es que conciben una finca como un establecimiento comercial”, dice Fáber Buitrago, miembro del Comité Departamental de Cafeteros del Quindío.

Y añade el dirigente gremial: “Si bien es cierto los productores venimos avanzando en manejar nuestras fincas de un modo empresarial para poder mitigar las contingencias que se generan en el agro, entre ellas las inclemencias climáticas, los desbarajustes en los precios del mercado, los elevados costos de insumos, la movilidad de nuestros productos por el pésimo estado de la red vial terciaria, la inseguridad rural, entre otros,... no debemos olvidar que la finca es en esencia una unidad productiva de alimentos para la seguridad alimentaria nacional , la cual por falta de políticas de transparencia en el mercado la mayoría de veces se produce a pérdida”.

El dirigente ofrece unos ejemplos recientes de la difícil situación de los productores del campo, y la exigencia que les está haciendo La Dian: “Casos presentados hace unos días, como los cítricos en donde la fruta se perdía en la finca porque era más costoso cosecharla, que lo que pagaban por un kilo ($100 pesos); casos como el de la leche en donde en algunas zonas del país les tocaba a los ganaderos botarla por los alcantarillados, ya que no la compraban porque el país estaba "enlechado ", casos como la yuca y la papa que hoy el kilo lo pagan entre $200 y $300 pesos, lejos de cubrir los costos de producción, casos como el de la ahuyama que en este momento pagan un kilo a $150 pesos en finca, hacen inviable la actividad del agro”.

Buitrago habló también del caso concreto de los caficultores. “Así mismo los cafeteros venimos de una década supremamente complicada de precios ruinosos, y ahora con la leve recuperación del mercado internacional, estamos rogando para que perduren en el tiempo los precios, que permitan la recuperación de pérdidas acumuladas en la actividad cafetera que traemos de años atrás. Suficiente es que con nuestro trabajo estamos reactivando la economía nacional en más de 9 billones de pesos, y la balanza comercial de nuestro país este año, gran contribución que ayuda a mitigar los gastos del Estado por el tema pandémico que ha provocado una lamentable recesión económica”.

Y añade sobre el tema del café: “Los productores del café este año hemos tenido varios temores que a la vez son retos, como es recolectar una cosecha en medio de la pandemia con todos los riesgos que ello implica en nuestras fincas,( solos estamos asumiendo los gastos de implementar medidas de bioseguridad y los riesgos de contagio por la movilidad de nuestra mano de obra), así mismo el reto de aclararle a la UGPP que nuestros ingresos brutos ( ventas de café pergamino seco),no pueden medir la base del ingreso para cotizar seguridad social, aquí muchos amigos del agro (arroceros, cafeteros, ganaderos...), tienen una dificultad traumática con unas multas injustas que les están cobrando de años atrás, llevándolos a abandonar mejor su actividad, y finalmente el gran reto que tenemos de implementar la formalidad laboral del agro con el piso mínimo de protección social que apoyamos y vemos con mucha receptividad en la adopción gradual en nuestras fincas”.

También habló sobre la gran cantidad de tributación a la que se ve abocado el sector: “En otro aspecto, no hay que olvidar que el productor agropecuario directa e indirectamente ya tributa a las finanzas del Estado, muchos de los bienes y servicios que adquieren tienen impuesto, las bases gravables de tributación cada vez son más reducidas lo que desdibujan la realidad de los ingresos brutos que tenemos. Muchos pagamos aportes parafiscales a los gremios que nos representan, en el caso cafetero los productores aportamos directamente de la venta de nuestro café la contribución cafetera (6 centavos de dólar por libra exportada), que en gran parte ayuda a la inversión pública que debe hacer el Estado en las zonas rurales del país”.

Unidad para rechazar medidas

Buitrago pidió unidad gremial y política para rechazar la medida de factura electrónica en las fincas. “Nos permitimos hacer un llamado urgente para que el gobierno nacional, los congresistas, los gremios, los actores gremiales, los movimientos sociales y cívicos de la sociedad colombiana, generemos una unidad nacional de rechazo a este tipo de medidas que además de traumáticas para un productor agropecuario por la misma falta de conectividad, y operatividad (facturar un bulto de frijol, un bulto de maíz, una cantina de leche, una canastilla de tomate, un bulto de café, un Yipao de plátano o banano...), es intimidatoria. Lo es porque en algunas socializaciones virtuales que han hecho funcionarios de la DIAN, advierten que quienes no implementen la facturación electrónica en las fincas (están obligados aquellos que durante el 2019 tuvieron ingresos de más de 119 millones), pueden incurrir en sanciones que van desde multas hasta el cierre de la finca, ya que para algunos funcionarios de la DIAN una finca es un establecimiento comercial”.

Finalmente, Buitrago pide la derogación del decreto que fijó dicha facturación electrónica a las fincas. “Solo nos queda pedir la derogación del decreto 358 de marzo de 2020 aplicable al grupo de productores que enajenan o venden productos de la actividad agrícola y ganadera, por atentar gravemente contra el estímulo de los granjeros. Frente a esta medida arbitraria, muchos ya piensan en abandonar la actividad de producción de alimentos. Con tanta indolencia y desconocimiento que algunos tecnócratas desde un escritorio atentan contra la seguridad alimentaria del país, debemos entender a todo nivel que sin seguridad alimentaria, no habrá seguridad nacional, y sin campo no hay ciudad”.

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