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Región  |  06 diciembre de 2020  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

Obispo de Armenia cuestiona periodistas de escritorio en el Quindío que le hacen daño a la profesión

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El obispo de la Diócesis de Armenia, Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez salió al paso de denuncias hechas a través de portales web y sobre las cuales el prelado afirma que no tienen fundamento ni se han contrastado en aras a la verdad.

Pidió que toda denuncia con relación a las actividades de las iglesias católicas del departamento, se haga con sus respectivas pruebas en la Secretaría Episcopal o Vicaría General de la Diócesis.

Explica monseñor Quintero Gómez, que las denuncias publicadas argumentan que en la parroquia San Vicente de Paúl, se cobra cien mil pesos por un bautismo, se exige que los papás sean casados, que los padrinos sean casados y que a raíz de esas exigencias las iglesias se están quedando vacías.

Se refiere en su extenso comunicado el prelado a una segunda denuncia que advierte sobre un “malestar contra el obispo porque exige padrino para los varones y madrina para las mujeres en el caso del sacramento de la confirmación y aseguran que duraron unos veinte días tratando de localizar al obispo para pedir el permiso, además, expresa que el obispo nunca llegó a la ceremonia y después de casi dos horas, le tocó al padre dar la misa.

El documento oficial de la Diócesis de Armenia indica que la denuncia periodística termina diciendo que “algo pasa con el poco compromiso por parte del obispo con la iglesia y la comunidad”.

Frente a dichos señalamientos el obispo Quintero informó que con relación a los sacramentos lo que ha hecho la diócesis de Armenia, es corresponder a un clamor universal, frente al índice de contagios por la pandemia.

Agrega que su labor y la de todos sus sacerdotes ha sido responsable, seria y comprometida, apegados a las normas dictadas por la Presidencia de la República, por la gobernación y los alcaldes de los municipios.

Afirma que las disposiciones de un obispo son de carácter vinculante, es decir, de obligatorio cumplimiento y las normas no buscan lesionar y ni generar malestar en los fieles, sino ayudar en la organización y disposición para los sacramentos.

Les recordó a los fieles que el obispo es garante de la unidad, de la comunión eclesial y no es un mandatario político sino un guía religioso, revestido de una autoridad, que se vive en el servicio y ello implica, no una pastoral de las complacencias sino una acción evangelizadora que propicie el encuentro con Jesucristo.

El Prelado manifestó a los fieles, en orden a coadyuvar frente a la disminución de casos de contagio, que las normas establecidas siguen vigentes y en consecuencia, los sacramentos del bautismo, comunión, confirmación y matrimonio, son administrados en la propia parroquia, es decir, evitando los desplazamientos de un lugar a otro, al menos por ahora, las celebraciones se hacen en la respectiva parroquia.

Sobre la unción de los enfermos, dijo que la hace el respectivo párroco quien se desplaza a las casas de sus fieles y en el caso de las clínicas y hospitales, se tiene un capellán en el Hospital San Juan de Dios y, desde la parroquia del Espíritu Santo, se ha coordinado, durante toda la pandemia la visita y el acompañamiento a las familias, para todas las demás clínicas.

Indicó el obispo que la Provincia eclesiástica de Manizales conformada por las diócesis de Armenia, Dorada, Pereira y la Arquidiócesis de Manizales, determina los aranceles para cada año, en consenso y estos aranceles deben ser publicados por cada párroco en el despacho parroquial.

En estos aranceles aparece muy claro que ningún sacerdote debe cobrar por los sacramentos del bautismo, la comunión, la confirmación, la unción de los enfermos, sino que estos se administran completamente gratis, sin embargo, los fieles pueden dar una ofrenda que se registra en la contabilidad parroquial.

Aseguró que en la diócesis de Armenia no existen ni están autorizadas las llamadas “misas extras”, “misas de sanación”, “venta o imposición de aceites” y agregó que no hay autorización para celebrar misas exequiales o con cenizas en los templos parroquiales, norma que ha sido dada en consonancia con la secretaría departamental de salud y hasta el momento ha dado resultado.

Informó que el sector funerario está coordinado por Jardines de Armenia, en un trabajo de acompañamiento y liderazgo, en el que las misas exequiales y con cenizas se están celebrando en los cementerios, sin privilegios, ni permisos especiales.

El Obispo de la Diócesis de Armenia dijo que no es cierto que la Iglesia niegue el sacramento del bautismo a los papás cuando éstos no están casados sacramentalmente y afirmó que desde la Pastoral de matrimonio, vida y familia, se hace acompañamiento a parejas que viven en unión libre, matrimonio civil, divorciados vueltos a casar, separados y viudos, mientras que se exige que los padrinos estén casados o sean solteros, que puedan comulgar para acompañar con el testimonio a dicha familia.

Anotó que los padrinos para los niños que serán bautizados deben estar confirmados; esta es una norma eclesial, entre otros requisitos, contemplados en el Código de Derecho Canónico.

En relación con la disposición de que las mujeres tengan madrina y los varones, padrino, es una antigua tradición en la Iglesia; lo que ha hecho el obispo de Armenia es mantener la norma dispuesta por Monseñor Pablo Emiro Salas Antelíz y se da en orden a evitar los abusos que se puedan presentar como el hecho de que la novia quiere ser madrina de su novio o viceversa y que el esposo quiera ser padrino de la mujer con quien ha decidido contraer vínculo sagrado.

El documento del obispo dice que la Iglesia tiene plena libertad de dictar sus normas y el obispo diocesano es el legislador natural, lo único que se busca es salvaguardar la fe y custodiar la belleza espiritual de los sacramentos, de ahí la exigencia de una sólida preparación previa.

Afirma que el obispo es el celebrante oficial del sacramento de la confirmación y puede delegar en algunos sacerdotes, por lo tanto, este año, se decidió delegar a los Vicarios Foráneos, vicario general, Canciller, Vicario de religiosos y Vicario de pastoral para que junto con el señor obispo pudieran desplazarse a todas las parroquias a celebrar el sacramento de la confirmación y en orden a cumplir con los protocolos de bio-seguridad, celebraron dos y hasta tres eucaristías, para evitar aglomeraciones y respetar el aforo del templo.

Además, el obispo entregó dichas disposiciones desde mayo del 2020, sin privilegios para nadie y si el obispo da permiso a una persona debe dar permiso a todos. Agrega el documento que en la curia episcopal siempre está el obispo presto para atender a quienes llegan, sin filtros y sin antesalas; también el Canciller y el Vicario General, reciben a muchas personas que acuden a la Curia, a quienes acogen con caridad sacerdotal y orientan, dando respuestas sin tener que hacer trámites o mediaciones, algunos envían correos electrónicos, cartas o llaman vía telefónica y esperan que se les responda inmediatamente.

En su comunicado el Obispo de Armenia dijo que las iglesias, por gracia de Dios, no se están quedando vacías, los sacerdotes y las comunidades, durante esta pandemia han demostrado finura, temple y audacia espiritual, su acompañamiento a las comunidades ha sido una bendición y la cercanía para con los más pobres y marginados ha sido una gracia.

Indicó el prelado que dichas normas son socializadas con los sacerdotes y comunidades, por lo tanto, no es necesario acudir a solicitar permisos al señor obispo, pues los párrocos están llamados a orientar a sus fieles y a dar a conocer las disposiciones.

Monseñor invitó a los fieles a que, con actitud de humildad y de fe, asuman tales disposiciones con alegría cristiana, como el mejor legado para sus hijos y pidió no dejarse llenar el corazón de resentimientos, de caprichos, de malestar contra los ministros sagrados, que lo único que desean es servir sin buscar protagonismos.

Reconoció que dichas normas pueden generar resistencia, inconformidad, pero aseguró que están obrando con recta intención, pensando en la casa común y en el bienestar espiritual y humano de los quindianos.

Invitó a los periodistas a que no se queden con una sola versión de los hechos y les dijo que su responsabilidad es contrastar la noticia y verificarla en orden a que brille la verdad.

El Obispo de la Diócesis Carlos Arturo Quintero, quien es profesional del periodismo indicó que cuando los periodistas nos olvidamos de esta responsabilidad social, encendemos hogueras de odio, polarización, inconformidad social y caemos en el sensacionalismo y la banalidad de la noticia.

Afirmó que es importante que los periodistas en el Quindío, como la hace la gran mayoría, se esfuercen cada día por presentar la noticia sin maquillarla, pero siendo, ante todo, defensores de la verdad y señaló que algunos periodistas, decidieron hacer un periodismo de escritorio y no van a las fuentes y esa actitud le hace mucho daño al periodismo como vocación de servicio.

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