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Cultura  |  03 mayo de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Crónica: Trío Galante, principio y fin a dúo

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Una crónica de Luis Carlos Vélez Barrios.

¿Por qué silenció sus voces el Trío Galante?

De pie y a la sombra del árbol que crece frente a su vivienda, Faunier Vargas y Pedro María Londoño compartieron anécdotas y recuerdos de la época en que al lado del maestro Luis Ángel Moreno, marcaron el principio y fin del Trío Galante, y estuvieron de acuerdo en comentar los motivos que disolvieron la agrupación.

Antes de conformarlo pertenecieron duetos, tríos o hicieron de solistas. El maestro Luis Ángel Moreno cantaba solista o reemplazaba en el Trío Los Inolvidables las ausencias de Nelson Marín, Alfonso Arbeláez o Samuel Osorio, en el bar que estuvo ubicado en el sitio que años después ocuparía el Centro Comercial Bolívar. Faunier Vargas, con Edgar Villa y Javier Morales, hizo parte de Trío Ideal. Pedro María Londoño conformó con el homónimo de Jorge Eliécer Gaitán, el Dueto Alfa.

Dijo Faunier: -Con Audelino nos encontrábamos en la nueva sede de Los Inolvidables, por los lados de la iglesia de San Francisco, más arriba de Expreso Bolivariano. En ese bar Pedro María alternó con muchos cantantes, y en los ensayos propuse el nombre de Trío Los Galantes al grupo que integré con Pedro María Londoño y Audelino Ballén, empleado del banco Popular. Este trío duró hasta la noche en que, sin avisar y por darse su noche de copas y baile con amigas, Audelino incumplió el compromiso de celebrar el cumpleaños de mi esposa. Esta situación nos llevó a decirle que en adelante no contaríamos con su participación, y desde entonces conformé con Pedro María, el Dueto Los Ídolos-.

Pedro María añadió: -El Trío Galante tuvo varios sitios para sus ensayos, entre ellos, la oficina de Javier Echeverry Mejía, vendedor de seguros, y jefe del maestro Luis Moreno. La tarea del maestro consistía en actividades propias de mensajería y recepcionista. Hubo relación estrecha y más adelante hicimos amistad con los hermanos Aristizábal (Hugo y Luis Orlando). Gracias a ellos ensayamos en el hotel Maitamá, y en la casa donde vivió el maestro Moreno, por los alrededores del batallón Cisneros-.

-En esa época el maestro Luchito Moreno, a quien conocía desde hacía años y admiraba sus armonías, pasaba por el banco Bogotá, donde trabajé, a cobrar cheques y a conversar conmigo, le comenté lo ocurrido con Audelino y le propuse que organizáramos un trío. Luchito, como lo llamaba en confianza, que trabajaba como administrador del bar Maitamá y por las noches presentaba su show a los clientes, dijo que le gustaba mi punteo, aceptó que lo nombráramos director del trío, y empezamos a ensayar-.

-Nuestras primeras presentaciones las hicimos en el mismo barMaitamá, y con el paso del tiempo, después de muchos ensayos dirigidos por Luis Moreno, logramos acoplarnos y la clientela empezó a pedirnos serenatas para sus amigos y familiares-.

-Recuerdo Pedro María que dos meses después nos iba tan bien, que Luchito renunció a su trabajo de administrador y consiguió uno nuevo con Javier Echeverry, vendedor de seguros, como ayudante para sus diligencias en los bancos y clientes. Aprovechando el nombre de Trío Los Galantes, propuse recortarlo y dejar Trío Galante para el nuevo. El trío estuvo vigente durante diez y ocho años, fecha en que pasó lo mismo que con Audelino: aunque habíamos pactado que en caso de no poder asistir a las presentaciones avisaríamos con tiempo a los compañeros, una noche que teníamos un compromiso por la noche, Pedro incumplió por motivos parecidos a los de Audelino. Lo llamamos y como sorpresa manifestó que no sólo no vendría a reunirse con nosotros, sino que había decidido no seguir más-.

Faunier y Pedro María contaron que en los ensayos se dieron a conocer muchas composiciones del maestro, entre ellas, Estampa campesina, Por eso te amo. A la mayoría de los ensayos llevaba un tema para “montar”, pero le hicieron notar que aunque sus canciones eran bonitas, debían ensayar otros temas para el gusto de la clientela. Le sugirieron las canciones de otros compositores que debían preparar para las serenatas, y satisfacer el gusto de la clientela. El maestro aceptó la sugerencia y una vez salía Faunier de su trabajo en el banco de Bogotá, empezaban sus largos y extenuantes ensayos desde las siete de la noche hasta a las once o doce de la noche. Pronto el trío alcanzó notoriedad, y fue invitado a cuanto evento social se celebraba en Armenia, donde los conocedores de la música resaltaban las cualidades armónicas que el maestro imprimía a sus arreglos. Ambos recordaron que a la reunión celebrada en la casa de Hugo Arsitizábal, cercana al hospital de zona, asistió buen número de periodistas y artistas reconocidos en el ambiente musical: Jorge Eliécer Orozco, Jorge Villamil, Álvaro Dalmar, y Berenice Chávez, entre otros. Esa noche una anécdota puso de manifiesto el talante del maestro Dalmar: cuando los reunidos pidieron al maestro que cantara el tema Lágrimas, que interpreta por Alfredo Sadel. En la reunión se encontraba Fernando Gonzáles “Pacheco”, conocido por su buen humor; que debido a las copas se excedió contando chistes verdes, y como las risotadas del publico interrumpían la actuación del maestro Dalmar, hizo que disgustado suspendiera y gritara: “Oigan, hijueputas, ¿van a dejar cantar, para qué me pidieron que cantara? Tengan cultura”, y se dirigió a “Pacheco”: “Señor, “Pacheco”, por favor, le pido un poco de cultura. Respeto por favor”.

-Otra anécdota esa noche. En una mesita de la casa se reunieron Hugo, el maestro Villamil, Faunier, el maestro Luis Moreno, Jorge Eliécer Orozco, Faunier Vargas, y yo. En cualquier momento el maestro Villamil se dirigió al maestro Luis Moreno y le preguntó por su tema Remembranzas:

-¿Por qué no grabamos ese tema? Pero antes, si me lo permitís, le cambias el nombre. Le cambias Remembranzas por Vieja-.

Y le explicó que por ser la palabra que daba inicio a las estrofas, le parecía la más apropiada.

-El tema está muy bien escrito y musicalizado. Lo grabamos y lo sacamos al público…”-.

Luis Moreno se disgustó mucho y le contestó: -¿Cómo? ¿Qué me pide? No, no. Respete mis composiciones…-.

-No irrespeto sus composiciones, maestro Moreno. Lo sugerí para que la canción se haga más comercial, maestro Luis…-.

Pedro y Faunier consideraron que debido a la actitud contestataria del maestro Moreno, la noche cayó en vana discusión, y peor rato; que los presentes soportaron en silencio la incómoda situación.

-Recuerde Pedro María que en Hato Viejo, propiedad de Álvaro Sanín Herrera, por la Fogata, conocimos a Leo Marini, Álvaro Dalmar, Jorge Villamil, y que Alci Acosta nos comentó que la esposa de Julio Jaramillo tuvo que pedir ayuda a sus amigos para enterrarlo. Tiempo después hubo un festival en Popayán que reunió a tríos de muchas ciudades de Colombia. En ese evento el Trío Galante participó en la modalidad de canción inédita, con un tema de Luchito, Estampa campesina. El trío agradó al público. En el circo teatro donde se escenificó, los participantes no tuvimos dificultades, y gracias al equipo de sonido que era perfecto, y a la acústica, el público pudo escuchar en silencio absoluto las canciones colombianas que en esa época pasaban por su mejor momento. Aplaudían al inicio y final de cada canción, jamás en los intermedios. También recuerdo que tiempo después Alberto Tobón, director de la orquesta Los Frailes, de Circasia, invitó a Pedro María a formar parte de su grupo…-.

-Sí, recuerdo que le agradecí, y le dije que no podía aceptar porque estaba muy bien con mis compañeros…En los ensayos de Estampa campesina insinué al maestro las partes y palabras que dificultaban mi vocalización. El maestro Luis se llevó la canción para estudiar los arreglos de último momento. Cosa que no hacía de inmediato a otras canciones, pero regresaba con los arreglos textuales al otro día. Ése día hizo lo mismo, y ocupó el primer puesto...-.

Pedro, que en el concurso de Popayán, nos llamó la atención que a la salida del hotel la gente nos aplaudía aún sin hacer nuestra presentación… que Luchito cayó a un zanjón, se rasguñó la frente, y una enfermera que estaba presente se ofreció a llevarlo al hospital para una sutura, y el doctor que lo atendió nos invitó a una merienda en su casa, y a dar un recorrido nocturno por la ciudad… El primer día en Popayán el director del concurso nos llevó a cenar a un restaurante; el sitio estaba a reventar, y la sorpresa fueron los aplausos que nos recibieron al entrar. Al otro día fuimos a una entrevista especial por emisora local-.

-La canción de Luis Moreno-dijo Pedro María- obtuvo el primer lugar, eran doscientos mil pesos de premio, y un trofeo. Es más, en este momento no sabemos qué pasó con el trofeo. El Trío Galante tuvo su época dorada de serenatas en homenaje a personajes foráneos, celebraciones de parejas, cumpleaños de quinceañeras, o serenatas por despecho, reconciliación o por cualquier motivo, y a veces en escenarios lejanos. La clave con quienes nos contrataban era que si al momento de iniciar la serenata el homenajeado quería escucharla, encendieran las luces, y si no, no se encendían.

En cierta ocasión el trío debía presentarse en una finca y el auto que los conducía al sitio se varó. Iban muy elegantes de esmoquin y corbatín. Esa tarde y parte de la noche llovió y no sabían cómo llegar porque desconocían con precisión dónde se encontraban; decidieron apearse en medio de la oscuridad y continuar a pie, pero pasos adelante el maestro Luis Moreno cayó a una zanja inundada y su ropa se cubrió de barro. Entonces Pedro María y Faunier rieron, y el maestro Moreno dijo: “no veo por qué tanta risa…”, y soltó una palabrota.

-A Luchito le fue pasando el disgusto a medida que caminábamos hasta la finca con la bota de los pantalones remangados a lo marranero y los zapatos rezumando lodo. Cuando después de preguntar en las casas del camino llegamos a la finca, los presentes y quienes nos contrataron salieron a saludarlos y al vernos en condiciones deplorables rieron a carcajadas. Limpiamos la ropa como pudimos y empezamos la presentación en medio de las chanzas y la risa general-.

-Es bueno resaltar Faunier que El Trío Galante agradece a Óscar Jaramillo García su apoyo irrestricto desde que iniciamos nuestro trabajo musical. No sólo a nosotros sino a otros colegas para grabar en estudios de calidad, y a personas encargadas de realizar otras actividades culturales en el Quindío, a presentaciones y promociones artísticas. Fue el mecenas, y no hubo otro mejor ni más desinteresado. El Comité de cafeteros, en cabeza de Óscar Jaramillo siempre tuvo en cuenta al Trío Galante para agasajar a sus visitantes a nivel nacional o eventos especiales, entre ellos la inauguración del Parque del Café, cuando éste apenas constaba de un mínimo de atracciones de esparcimiento para el público. Recuerdo que el director del Parque del Café, Diego Arango Mora, diligenció los recursos de la nación para desarrollar su construcción-.

-El Trío alternó en el sitio Hato Viejo con artistas reconocidos. En ese evento Leo Marini le cantó a Luchito la obra Juntos por la vida. Marini, que estuvo acompañado de una chilena, bebió sólo vino chileno, y el Trío, aguardiente. Allí mismo, el Trío Galante alternó con Alci Acosta, Los Hermanos Monroy. Prácticamente inauguramos y trabajamos allí durante seis años, porque después de las presentaciones los invitados nos contrataban para cantar en otros sitios. Ganamos mucho dinero, tanto que siendo trabajadores en los bancos Bogotá y Cafetero, no cobrábamos a tiempo los cheques de nómina. Aún en días de la semana copábamos la agenda y llegado el viernes no había cupo para aceptar invitaciones los días sábados ni domingos. La llamamos la Época de oro del Trío Galante-.

-Otra anécdota, Faunier: una vez íbamos de blanco a las ocho de la mañana a una misa en la Terminal de Transporte. Esta reunión terminó a las dos o tres de la mañana del día siguiente, y fue tal el agotamiento que terminamos cantando sentados, porque si bien conservábamos la voz, las piernas y el cansancio no permitió permanecer de pie. Recolectamos tanto dinero que, buscando qué comer, fuimos a un sitio donde se mató un jugador del Quindío, y buscando en los bolsillos para pagar, reunimos todo lo recibido, y formamos un cúmulo de billetes, que debido a la fatiga, ahí mismo, hastiados de contar, lo repartimos por partes iguales. Sabiendo que al día siguiente continuaría la presentación, tuvimos que negarnos a participar porque necesitábamos descansar, y nos vimos obligados a dejar al público esperándonos. Habíamos empezado desde el viernes y llegado el domingo, que fue el día más fuerte, no resistimos. Recuerdo que los días de la madre teníamos tantos compromisos, que muchas veces pensamos renunciar al oficio-.

-Llegó el día en que nos pusimos en la tarea escoger temas de Luchito para montarlos y grabar un disco larga duración en Discos Victoria. Entre ellos el texto que un campesino escribió en homenaje a su amigo Euclides Jaramillo, y que Luchito musicalizó en ritmo de bambuco. Lo tituló Memorias de un viejo amigo. Las fotos del elepé Oración por paz fueron tomadas por Fernando Ríos en el Museo Quimbaya...-.

-Algo curioso fue el sistema de grabación. El grabador me dijo: “Usted, señor Pedro María, que es la primera voz cante las canciones a capela. Piense que lo acompaña el trío. Cante las doce que nosotros hacemos la otra parte”. Las doce canciones tardaron tres días su grabación. Porque esa época funcionaban diferentes los sistemas de grabación. En mi caso, me apoyaba en la pista para colocar mi voz, y podía emplear un día ensayando y grabando una sola canción, pues había que corregir notas, afinaciones, y grabar de nuevo. Hoy es diferente, con tanta tecnología se puede emplear una hora o dos...-.

-Para la grabación el gerente del banco de Bogotá, donde trabajé, me llamó para decirme: “Faunier, cuente con un préstamo de setecientos mil pesos para pagar la grabación de los trescientos elepés”. Ese pago incluía el pago de estudios de grabación, fotos y carátulas-.

-Luis Moreno compuso la canción La ruana blanca en homenaje al maestro Luis Carlos Gonzáles, de Pereira, y la incluyó en el disco larga duración. Comentaba que el poeta González fue su amigo y que asistía con ruana blanca a las reuniones-.

-Pedro, era dispendiosa la tarea de grabar porque, aún hoy, toda canción exige una mezcla. Los conocedores saben que para que la grabación tenga calidad, en las mezclas se deben hacen adornos, dar brillo a las voces e instrumentos, y esa vez el elepé del Trío Galante, Oración por la paz, no se le hizo una mezcla-.

El Trío Galante llevó a los estudios de Discos Victoria las canciones inéditas del maestro Luis Ángel Moreno Cardona bien preparadas, pero a una de las canciones, Por eso te amo, en la que se sentían a gusto, el ingeniero de sonido le descubrió fallas en voces e instrumentos. Ensayaron de nuevo, grabaron, pero continuaron, y ante las dudas de Faunier, el ingeniero de sonido les pidió pasar al nicho de grabación para que notaran por sí mismos los puntos exactos donde eran evidentes las anomalías en las voces y tonos. “Pasen y escuchen acá mismo”, les dijo. Pasaron y hecha la prueba, Pedro dijo: “Sí, señor, escuchamos las voces descuadradas”. Hicieron los ajustes necesarios, y ensayaron con la asesoría del ingeniero hasta cuando les dio su visto bueno para grabaron de nuevo.

-Cuando grabábamos hubo un tema de Luis Moreno, Mi niñez, su letra me afectó porque narraba sucesos parecidos a los de mi infancia, y no pude soportar los recuerdos de la época de mi escuela, los compañeros, mis profesores. Tanto me afecto que tuve que buscar una excusa y pedir que me dejaran ir al baño, en donde lloré hasta descansar; pedí a Dios que me diera fuerzas para terminar de cantar sin llorar-.

-No lo sabía, Pedro María, hasta hora que lo cuenta…En los días de grabación en Discos Victoria nos asignaron un estudio, y al momento de acomodarnos para un mini ensayo en la cabina, tocaron la puerta. Aunque se sabe que cuando todo está listo para grabar no se debe interrumpir, abrimos y un cantante que se identificó como Luis Alberto Posada manifestó que la empresa le había asignado nuestra cabina para realizar su grabación. Respondimos que lamentábamos interrumpir su labor, pero que llevábamos el material preparado. Luis Alberto Posada salió en busca de los directivos de Discos Victoria, que una vez llamaron al gerente, se hizo la aclaración, y manifestó que el inconveniente se debía a una confusión en la programación de la secretaria. El gerente nos dijo: “Señores, los voy a enviar a un estudio donde graban las orquestas de fin de año, más grande y con toda la tecnología…discúlpennos, permítanme les muestro que en la planilla de programación aparece asignado este estudio a este artista…”. Esto ocurrió en el año 1990-.

En Pereira los contrató una persona para que cantaran para él y a su pareja, una sola canción, Juntos por la vida. “Esa canción la cantamos desde las ocho de la noche hasta la una de la mañana”, dijo Pedro María, y llegamos al extremo del cansancio que sugerimos otros temas, para variar, pero el señor insistió en que no quería otra canción… por allá apareció una señora familiar del señor, y nos llamó aparte y pidió que cantáramos para ella otro tema… y aceptamos porque ya estamos hasta el cogote de repetir y repetir, al punto de no querer saber más de ella hasta no sabíamos cuándo-.

-Luchito interpretaba bien el tango. Le ponía todo el sentimiento que exige, y mostraba su talento en las armonías que improvisaba. Su preferido era el tango Uno-.

-.En los ensayos de temas inéditos Luis Moreno dirigía el acople de las tres voces. Armaba la primera, la segunda y me indicaba la melodía para mi primera voz-.

-Los temas preferidos de Luchito eran los boleros. Era muy romántico para sus composiciones y se lucía en los cortes y lujos melódicos-.

-La facilidad de Luis Moreno para componerlos era impresionante. Cuando íbamos a una presentación, antes de entrar a cantar sacaba un papelito donde anotaba algo sobre el sitio o el nombre de los temas que le solicitaban-.

-Luchito no se afilió a Sayco ni Acinpro. No le interesaban ni creía en esas instituciones. Con los años cambió de opinión, se afilió pero ya era tarde. Tanto que en sus últimos años no contó con el apoyo de ellas. Debido a su despreocupación a las sugerencias de otros amigos de que se afiliara, nunca recibió regalías por sus canciones más conocidas: Huellas, interpretado por Lucho Ramérez Negra linda, por él, Juntos por la vida, por Leo Marini; Tus reproches, y Borracho perdido, en la voz de Conrado Cortés; Esta frío mi lecho, Claudia de Colombia; Borracho perdido, por Óscar Agudelo, y otras que no recuerdo-.

-Una vez llegaron los discos larga duración a Armenia, a cada uno le tocaron cien. Estos se vendieron a tres mil pesos. Los míos los vendí a mis compañeros del banco Cafetero, y a personas del sector cafetero que me conocían-.

-Recuerdo que entre las canciones de Luchito más solicitadas al Trío Galante, estaban: Inmigrantes, Por eso te amo, La ruana blanca, y muchas más…Tuvimos un compromiso cerca a Bogotá con el señor Genaro Cerquera, y Luchito le compuso un tema ranchero que solicitó. Esta persona era dueño del Quindío. Viajamos con Javier Echeverry. Cerquera tuvo el derroche de hacer una fiesta ostentosa en su mansión. Hubo un evento de rodeo. Ahí se encontraba el técnico Luis “El chiqui” García, el padre Gabriel García Herrero, y otras personas que no recuerdo-.

-Para que Luis Carlos Vélez, compañero en el banco Cafetero, hiciera amistad con el maestro Luis Moreno, acepté presentarle un texto, y el maestro prometió estudiar qué hacer y avisar. La ensayamos en el hotel Maitamá, y años después fue grabada por el Dueto Sombra y Luz-.

-Hubo otros tríos reconocidos en el Quindío. John Jairo y Aurora, el de Hugo Moncada. Eran tríos que copaban los espacios serenateros en Armenia y el Quindío. Pereira fue una de las ciudades en donde más presentaciones hicimos, gracias a que Luchito era pereirano y gozaba de estimación en muchos círculos sociales. Un sábado por la noche, afuera del recinto del club Rialto, nos llamó su atención que, sin saber que eramos el Trio Galante, unos muchachos muy jóvenes me preguntaron “cuándo se presenta el Trío Galante”, y agregaron: “es que nos gusta la buena música, la de los viejos-

Faunier dijo que tiempo después, el mismo día de la serenata que acordó para festejar el cumpleaños de su esposa, el segundo rompimiento entre los integrantes del Trío Galante correspondió a Pedro María cuando incumplió el viejo compromiso de avisar su ausencia con anticipación. Lo llamaron con insistencia a su casa, a muchos sitios. Todo en vano. Por muchos días Pedro María no dio señales de su paradero.

-Ante esta situación sugerí a Luchito mi deseo de presentarle para reemplazo a Pedro María, a un amigo mío, Rodrigo Serna, profesor y cantante. Los presenté, simpatizaron y trabajamos muy bien hasta que igual a las dos veces anteriores, el incumplimiento estuvo a cargo de Luchito, y así terminó la carrera del Trío Galante. Rodrigo contaba con muchas amistades en el ambiente educativo, y nos contrataban para amenizar sus reuniones. Aquella vez debíamos presentarnos para ellos en el teatro Yanuba a las once de la mañana, y como teníamos por costumbre hacernos llamadas para acordar en dónde reunirnos, qué vestido ponernos, llamamos a la casa de Luchito y su esposa, doña Magaly, nos dijo que él andaba por Pereira. Lo llamamos y contestó que no podía asistir porque en ese momento se encontraba en un homenaje que le hacían sus amigos y paisanos pereiranos. Rodrigo insistió en que para no incumplir el acuerdo de avisar con tiempo ni quedar mal con quienes nos contrataron, podía ir y volver, pero fue inútil, Luchito se negaba. Como último recurso la encargada de coordinar el evento le hizo una llamada, pero Luchito no aceptó. Así las cosas, con Rodrigo intentamos formar otro trío y varios cantantes se ofrecieron a integrarlo, entre ellos Luis Ángel, un vocalista que sólo aceptaba participar en dos o tres serenatas semanales; Darío, baladista y socio de Adecol, estuvo unos meses y de pronto no volvió. Tiempo después me encontré con Luchito y manifestó su deseo de pedir a Pedro María que regresara, pero como éste puso por condición hacer de director del trío, no fue aceptado su reingreso. De esta forma, mi estimado amigo, la disolución del Trío Galante quedó marcada, fue un hecho consumado. Desde entonces hago parte, con Rodrigo, del Dueto Galante. Ya para cerrar la charla, aunque separados, y muerto Luchito, creo que Pedro María y yo guardamos buenos recuerdos de la historia musical del Trío Galante…-.

PedroMaría y Faunier se despidieron, y recordando los versos de Álvaro Mutis: “No se puede saber todo. No todo es tuyo. No esta vez por lo menos”, quedó la pregunta: ¿Algún día unirán de nuevo sus voces?

Armenia, febrero 15 de 2021

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