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Colombia  |  05 septiembre de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

Su majestad: ¡la mesa de trabajo!

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Por Manuel Tiberio Bermúdez

Se dice que el saludo es una forma de cortesía. Esta práctica es universal y tiene distintas manifestaciones: un beso, un abrazo, un apretón de manos, unas palabras, un gesto. La manera de expresarlo tiene también importancia ya que se puede traducir como un gesto de cercanía, de afecto, de relaciones profesionales, o simplemente, cortesía.

Según el sitio, el país, o la costumbre, existen múltiples formas de saludar: los esquimales, por ejemplo, lo hacen frotándose la nariz, mientras que en el Japón “los ojichiquitos”, quienes consideran “antihigiénico” estrechar la mano, se limitan a una reverencia.

El origen del saludo, según parece, en la antigüedad era una manifestación de paz ya que cuando se extendía la mano se estaba mostrando que no se tenían armas ni instrumentos que agredieran.

El saludo esta tan arraigado en nuestra cultura, que cuando alguien tiene un altercado con un amigo, en señal de disgusto le dice “que le va a retirar el saludo”, como una clara muestra del enojo.

Los franceses saludan con dos besos uno por cada mejilla. En Bélgica, Alemania, Suiza y Holanda, tres besos y en Rusia, se besan en la boca…con una dama…no hay problema; pero entre hombres, jodido el asunto. ¿Quién no recuerda la foto que dio la vuelta al mundo de el ruso Breznev, y Honeker, el alemán dándose un beso en la boca?

En Colombia, nos saludamos, de mano, de beso o de abrazo y palmadita en la espalda. Pero…para que todos ustedes lo sepan, aquí quien más recibe saludos diariamente, no es el “subpresidente de palacio”, ni el nuncio apostólico, ni siquiera nuestro tricolor nacional al que diariamente en todos los cuarteles militares del país se le rinde honores con la orden “saludo a la bandera”.

Quien más saludos recibe diaria y nochemente en este país del “Zarco de Galilea”, es: la mesa de trabajo.

No hay personaje, por más humilde o destacado que sea, que, al abrirle el micrófono en cualquier emisora de esta Colombia de las emisoras, no empiece diciendo: “muy buenos días…saludo a la mesa de trabajo”. E inmediatamente se despacha en sesudas o humildes disquisiciones según los preguntadores de turno. Ese vicio de saludar a la mesa de trabajo, seguramente le causa horror a más de un experto en etiqueta…

Espero que el tema sirva de discusión mientras tomamos un tinto, pero antes permítanme enviar un saludo… a la mesa de trabajo de este periódico. -

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