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Salud  |  01 diciembre de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Reacción de algunas vacunas: “me tiró a la cama”

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Es probable que alguna de las dosis de la vacuna contra el covid-19 le produjo efectos secundarios, como dolor de cabeza, malestar general o fiebre.

Todos ellos son efectos esperados para cualquier medicamento biológico como lo son las vacunas: agentes que, si bien son extraños, no son una amenaza, pero le ayudan a protegerse de las que sí lo son.

De forma natural su sistema inmune responde ante cualquier agente extraño y por eso suelen aparecer síntomas que son señal de que está trabajando para defenderlo (dolor, hinchazón, fiebre).

El objetivo de toda vacuna es “despertar” su sistema inmune ante un patógeno específico (para que lo defienda) sin ponerlo en riesgo a usted.

En ese sentido, es entonces normal que tras recibir una de las dosis algunas personas sientan molestias. Los síntomas posteriores no tienen nada que ver con la calidad de la respuesta del sistema inmune, con haber quedado “mejor” o “peor” protegido.

El tipo de efecto secundario y su intensidad varía de persona a persona. No es fácil determinar qué le dará a quién. “Son tan individuales como las personas mismas”, señala el inmunólogo, docente y coordinador del Laboratorio de Ciencias Básicas Médicas de la Universidad de los Andes, John Mario González.

El especialista explica que la inmunogenicidad (la activación del sistema inmune y su respuesta) es independiente de la reactogenicidad (los efectos del biológico en quien lo recibe, leves o graves).

El docente de la Universidad CES, Carlos Aníbal Restrepo, PhD en Ciencias de la Salud, comenta que se sabe que en los jóvenes los síntomas asociados a la aplicación de las vacunas son más frecuentes, “porque suelen tener una respuesta inmune más fuerte”.

Los adultos mayores (con 60 años o más), de acuerdo con los resultados de los estudios de efectividad, al presentar inmunosenescencia (envejecimiento natural de su sistema de defensa) pueden tener una respuesta más débil (y menos síntomas), sobre todo en lo que respecta a los anticuerpos.

Es conocido que aquellas personas que, independientemente de su edad, tengan enfermedades o estén en tratamientos que afectan su sistema inmune también podrían tener problemas con la calidad de la respuesta inmunológica.

Una buena o mala respuesta del sistema inmune depende de otros asuntos más específicos y no de qué tanta sintomatología tuvo o no después de la aplicación.

Otro factor que ha sido identificado como influyente en la generación de síntomas comunes es, más que la marca, el tipo de plataforma que se reciba, continúa Restrepo.

Las vacunas que están siendo aplicadas actualmente en el país son de tres tipos: ARN mensajero (Pfizer y Moderna), vector viral (AstraZeneca y Janssen) y virus atenuado (Sinovac).

Cada una tiene una forma particular de presentar el antígeno (es decir, la proteína spike o de espícula, a excepción de Sinovac que presenta al virus completo) ante el sistema inmune.

Hacerlo a través de un vector viral, da señales especiales de activación al sistema inmune como la activación de células T CD8 (que reconocen y destruyen las células infectadas).

Hacerlo con el virus completo (que contiene más proteínas además de la spike) genera respuestas inmunes protectoras ante todas ellas.

Y, finalmente, hacerlo mediante ARN mensajero (que mantiene estable a la proteína por más tiempo) implica que las células del sistema inmune tengan más tiempo para activarse. Todo ello puede influir en cada persona, es decir, las combinaciones y probabilidades de presentación de síntomas son infinitas.

En un sentido similar, también se ha comprobado que las segundas y terceras dosis pueden desencadenar un poco más de síntomas que la primera. “La segunda de Janssen, por ejemplo, puede dar más síntomas y la tercera de Pfizer también”, agrega el docente y reitera que es algo que varía entre individuos.

Esto no debería generarle temor porque se trata de manifestaciones leves y comunes que, que pueden ser tratadas con medicamentos como acetaminofén.

El docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, Pablo Patiño, PhD en Ciencias Básicas Biomédicas, explica que tener algún malestar con la segunda o la tercera dosis, contrario a significar una mala señal, puede indicar una correcta reactivación de la respuesta inmune inicial, “es un indicador de que la persona tiene lo que se llama memoria inmunológica y es algo normal”.

 

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