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Cultura  |  22 mayo de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

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Textos de Pedro Elías Martínez

 

Alejandro

La sabiduría de Alejandro anduvo de boca en boca. Sin ser letrado, hasta el alcalde iba a su casa en busca del conocimiento indispensable para hacerse rico. Alejandro hizo una fortuna. Con un par de tenazas se convirtió en el dentista del pueblo.

Retiro

Los médicos aconsejaron un cambio de clima. Irse a la playa en soledad para aliviar sus dolencias. A escondidas la esposa acomoda una manta de lana en el equipaje. Por si el frío lo lleva él.

Metamorfosis

Con su estatua de bronce hicieron un cañón, con la de piedra un muro, con la de barro crearon otro hombre. Actualmente es un espantapájaros.

Terapia

Conversa con las estatuas, empezando por las equilibradas. Les pregunta si están aburridas, si saben quiénes son o recuerdan el nombre del lugar donde se hallan. Les enseña muecas y gestos para que se entiendan con las tradicionales.

Túnel

Al fondo vio la luz que guía el destino de los moribundos. Cuando la luz se convierte en trueno, se acuerda que Ojo de Lápida lo había amarrado a la carrilera del tren.

Lejanía

La casa era distante y el cartero guardaba las cartas en el archivador. Cuando las encontraron, el destinatario había muerto de lejanía. Una enfermedad que mata a distancia.

Numismática

Los intelectuales fueron guardaespaldas del alcalde. Lo seguían adonde fuera y se disputaban el honor de entrar al escusado cuando él salía. Enriqueció tanto que se limpiaba con billetes de a peso. Los agravios a los próceres dieron a manos de coleccionistas y ahora cada uno vale como treinta dólares.

Cronograma

Como no tuve valor para suicidarme, contraté a un sicario para que me asesinara, de modo que pareciese un suicidio. El asunto se enreda cuando uno desea que nadie sepa que lo asesinaron. Hice un cronograma y contraté a otro sicario para que le diera muerte a mi asesino, luego a un tercero para que matara al segundo, otro que matara al tercero y así, hasta completar doce y el total de mis ahorros. En esa cadena se perdería la pista. Algo falló. Día a día aparecen criminales muertos, pero yo sigo con vida.

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