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Cultura  |  27 mayo de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

El tango en el espectáculo. Virginia Luque. Segunda parte

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Ayer y hoy al compás del tango

Por Darío Tobón Montoya

En mi anterior crónica de la semana pasada me referí al tango en el teatro desde el inicio del siglo XX, hasta su tercera década. Hoy hablaremos de cómo se originó esa relación. En el siglo XIX se dio esa circunstancia. Un suceso policial, que en estos tiempos ni siquiera merecería una inserción en periódico, copó por casi 2 décadas la atención: la Policía dio muerte a un gaucho, Juan Moreira, con prontuario delictivo. De ese hecho salió una novela que en la última década de los 80 del siglo XIX, se convierte en obra teatral, que en los circos halló su mayor medio de difusión. Fue tanta la importancia que tuvo, que al final fue el argumento de una película. Pero el papel relevante lo alcanzó al constituirse en el origen del teatro argentino. El 28 de diciembre de 1898 se estrena una zarzuela criolla, llamada Justicia Criolla, en la que por primera vez se menciona y se baila tango.

Aquí el audio, con la orquesta de Alfredo De Ángelis, de Justicia Criolla: https://youtu.be/HGRFDUAS3tM

 Este hecho, fue en octubre de 1997, el tema de una corresponsalía procedente de Buenos Aires, publicada en El Tiempo de Bogotá. Se titulaba “Centenario del tango” y que yo conservo. En el texto de esta noticia hay un comentario de José Gobello que dice: “de ninguna manera es el centenario del nacimiento del tango que ya estaba en las caderas de los compadritos. Pero es el centenario de la epifanía del tango”.

Un año después, en 1899 se estrena la obra teatral Ensalada criolla, inspirada como la anterior en zarzuelas españolas. En ella fue más nutrida la referencia al tango. En ese tiempo las zarzuelas españolas causaban furor en Buenos Aires. Esta influencia de la zarzuela española ha sido poco analizada por los historiadores, pero según Horacio Ferrer, en esa época había 2 tipos de tango: el arrabalero y el zarzuelero. Para Héctor Benedetti fue decisiva esa presencia de la zarzuela en la creación del tango. Volviendo con el tema del tango en el teatro diremos que esa función fue creciendo. Tenemos por ejemplo a Susana Rinaldi, que desde el teatro pasó a ser la excelsa cantante que conocemos.

Habiéndolo insinuado, hoy detallaremos el circo en su relación con el tango. En la capital había 2 tipos de circo, el extranjero, generalmente alemán y el criollo, o sea argentino, que fue importante difusor del tango. La familia Podestá, a quienes les debe tanto el tango, fueron creadores y propagadores. Otro circo famoso fue el del suegro de Corsini, José Pacheco. En sus inicios, Ignacio cantaba en él por estar casado con hija del dueño. Con el tiempo ese papel se fue diluyendo, mucho más cuando comenzó el auge de la radio y del cine.

La radio, superando a todos los países latinoamericanos se inició en Buenos Aires en 1920 (en Colombia comienza en 1929). 5 años después estaba consolidada. La iniciación del cine hablado como lo conocemos hoy día se dio en 1933, con la película “Tango”. En ella hicieron presencia y cantaron Azucena Maizani, Tita Merello, Mercedes Simone, Libertad Lamarque y las orquestas de Fresedo, Donato y Filiberto. En ese mismo año 1933, se filma “Los 3 Berretines” en la que las figuras principales fueron Aníbal Troilo y el maravilloso actor cómico Luis Sandrini. Para terminar este fecundo año aparece la película “Dancing” con la excelsa actriz y cantante de tango Amanda Ledesma. A partir de esta película el tango fue el atractivo de muchas cintas. Recordemos que Libertad Lamarque fue la protagonista de 20 films argentinos y 40 mejicanos. Finalmente, sobre este tema del cine, comentaré que el primerísimo film fue “Tango argentino” de Eugenio Py, de más o menos el año 1898.

En este vínculo podrá ver la película Tango, de 1933:  https://youtu.be/7o7HUnim7oM

 

El principal director cinematográfico de estos años fue José “El negro” Ferreyra. Comenzó con la película “Una noche de garufa (parranda)” de 1915 y el “Tango de la muerte” de 1917. Después bajo su dirección se filman 13 cintas. Una de ellas es “Perdón viejita” de 1927, basada en el tango homónimo. Con esta cinta, en la que la estrella era su esposa Mey (María) Turgenova, promoviéndola, se presentaron en Medellín y Manizales en 1928. La Turgenova cantaba el tango en vivo que le dio nombre a la película, y otros en los espacios que dejaba la proyección.

De su presencia imponderable en el cine, ya hablé de Carlos Gardel. Charlo, Alberto Gómez, Héctor Palacios y Hugo del Carril, figuraron en el cine, al igual que Azucena Maizani. Es conveniente decir que el cine argentino era el que copaba las pantallas colombianas hasta mediados de los años 40 del siglo XX. Pero por la simpatía de Perón por el nazismo, Argentina no participó en la conferencia de Chapultepec de ciudad de México en apoyo de los aliados, que ya eran vencedores en la II Guerra Mundial. Ello llevó a que se excluyera el cine argentino en los países latinoamericanos, para incrementar paulatinamente la figuración del cine mejicano, que hasta ese momento era poco visto en las pantallas.

Virginia Luque

VIRGINIA LUQUE. La razón por la cual se encuentra en esta crónica, es porque ella personifica, como ninguna, a la tanguera que tiene un contundente inicio en el teatro, de grandes compañías, para enseguida pasar al cine como relevante figura. En este campo se inició en 1943 en la película “La guerra la gano yo”. Continuó en una treintena de películas. La disyuntiva que planteó ella, de ser cantante con nexos en el espectáculo, o de ser actriz que canta maravillosamente bien, la resolvió Horacio Ferrer en su libro “El siglo de oro del tango” de 1998, una de las más importantes obras sobre ese tema. Ferrer divide la historia del tango en periodos de 15 años, resaltando en cada uno de ellos las cantantes ya consolidadas y las que llegan. Ninguna mención en estas listas hace de Virginia Luque, lo que confirma que es consagrada actriz que canta tangos.

Aquí podrá ver la película “La guerra la gano yo”, de 1943: https://youtu.be/k-cTFBjaLSY

Violeta Mabel Domínguez, Virginia Luque, nació el 4 de octubre de 1927 y murió el 3 de junio de 2014.  Fue llamada La Estrella de Buenos Aires, debido a su notoria trayectoria en teatro, cine, televisión y grabaciones de tangos. Muy niña le nació la vena artística: recitaba y cantaba. Una obra de teatro marcó sus comienzos. En la etapa de teatro que hicieron Canaro y Pelay, ella intervino. Y en el cine a sus 16 años en 1943, inició largo desfile de aclamados 30 films, algunos en el exterior. En cuanto a la televisión llega en los años 70. En 1987, realizó gira por el Japón. En esa etapa estrenó el tango Fujiyama de Catulo Castillo y Troilo.

Aquí, el audio de Fujiyama, en una versión de Jacqueline Sigaut – y Franco Pilimeni : https://youtu.be/dtlxQyFfRxM

En el establecimiento nocturno Caño 14 siguió propagando su señorío y su fina voz, que también fue escuchada en otros sitios. En el año 2004 en Café de Maestros, del gran empresario Gustavo Santaolalla, fue figura con su voz todavía preservada. Cuando este espectáculo se presentó en el teatro Colón, ella fue la única y aclamada mujer. Ella llegó totalmente al tango por insinuación de Azucena Maizani, quien le dijo, al verla cantar los más diversos temas, que se dedicara exclusivamente al tango, lo que hizo. Su distinción, los selectos vestidos y su elegante presentación fueron, al lado de su voz, sus características. De la Maizani no solo recibió su consejo sino un libro de letras de Gardel y un poncho que fue propiedad de Carlitos. Su muerte ocurrió por causa naturales a sus 86 años.

 

 

 

 

 

Armenia, mayo 27 de 2022

 

 

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