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Columnistas  |  23 junio de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Samaria Márquez Jaramillo

Nuestra vicepresidenta

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Samaria Márquez Jaramillo

Samaria Márquez Jaramillo

 

En el discurso del triunfo, la noche del 19 de junio, la elegida vicepresidenta de Colombia se equivocó al referirse a los ancestros y a las ancestras, como si los dos sustantivos cumplieran el mismo roll. Ni son sinónimos ni corresponden al mismo fin o propósito. Decir ancestros y ancestras no es nombrar nuestros antepasados pertenecientes al género masculino y al femenino.

En el diccionario de la real academia española figura error al poner la palabra ancestras como femenino de ancestros. En este sentido, la directora del programa Ancestras, Mónica Navarro, explicó: “tomamos esa palabra como fuente de resistencia desde el lenguaje, como una herramienta para visibilizar la vejez femenina desde un lugar positivo”.

Ancestros en un sustantivo masculino sujeto a plural o singular.  El nombre o sustantivo es aquel tipo de palabras cuyo significado determina la realidad. Los sustantivos nombran todas las cosas.

Ancestro es el antepasado directo por parentesco; bien el progenitor inmediato (padre o madre) y/o recursivamente, el progenitor de cada uno de ellos (abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, y así sucesivamente). Ancestro solo admite la forma masculina. Dependiendo de lo que se quiera expresar, se puede usar otras opciones como "ancestros femeninos", "linajes femeninos" o "por línea femenina",

En cambio, ancestras es un modernismo que intenta dar justiprecio a la vejez de la mujer, no a los antepasados de la mujer vieja, pero que se queda en una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y discriminador puesto que pretende agrupar a las mujeres de la tercera edad, como lo hace Petrona Martínez con sus bullengueras ancianas.

A una noticia me referirle: “Acompañada de importantes mujeres afro del planeta, la maestra Petrona Martínez presenta Ancestras, un disco que conserva la memoria de su voz y cantos. Producido por Manuel García “Chaco”, reúne las voces de Angelique Kidjo, Susana Baca, Nidia Góngora, entre otras Ancestras. Petrona Martínez, la indiscutible reina del bullerengue, convocó a sus ancestras y a algunas de las mayores exponentes de la música afro-diaspórica a una rueda de bullerengue”.

“Imagínese que un amigo le pide de regalo de cumpleaños que le organice una fiesta. Implicará algún lío logístico, pero en medio de todo es lograble, ¿no? Algo así le pasó al productor de Ancestras a la hora de realizar este disco. Eso sí, era más complicado que simplemente abrir un grupo de Whatsapp. En el episodio más reciente del podcast “99 beats por minuto”, Manuel García-Orozco, más conocido como Chaco, cuenta que le preguntó a Petrona Martínez cuál era su mayor sueño musical. ‘la reina’, de 82 años, respondió: hacer una rueda de bullerengue con mis ancestras”.

“El reto implicaba que la rueda debía estar compuesta por cantadoras contemporáneas a Petrona. Sin embargo, además de artistas como Ceferina Bánquez, son pocas o nulas las opciones de colegas bullengueras de larga data que estén activas o vivas. Así, Chaco optó por una doble solución al problema. De un lado, el proyecto Anónimas y Resilientes (2019) reunió a Petrona Martínez con cantadoras tradicionales de los diferentes caseríos de la región de los Montes de María”.

“Así generaron un registro de tradiciones orales e intérpretes que resistieron al impacto de la violencia en el que fue a la vez un epicentro de la violencia paramilitar y un núcleo esencial para las mezclas musicales africanas e indígenas que originaron géneros como la cumbia o el vallenato. De otro lado nació Ancestras, una disciplina, como la literatura o las artes plásticas, creada por bullengueras de la tercera edad, con la participación de Eryen Korath Ortíz, nombrada “reina de la marimba” en Buenaventura, y con la legendaria Nidia Góngora de Timbiquí, dibujando así ese corredor Caribe-Pacífico a través del cual ha corrido la cultura afrocolombiana”.

Resumiendo: El error en el discurso referido consistió en que se debió evocar los ancestros (ya muertos) y saludar a las ancestras (que andan, para fortuna del folklor, haciendo bullerengue).

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