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Región  |  04 febrero de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

La turista alemana que vino de paseo al Quindío y se transformó en chapolera

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Solo risas y alegría es lo que muestra Martina Smith desde el primer momento del saludo hasta la despedida luego de varios minutos de una charla espontanea, divertida, abierta y completamente confiada.

Ella proviene del norte de Alemania, allá estudió y dictó clases de Economía y estadística en la Universidad lo que le permitió ahorrar para darse un paseo que la trajo a Colombia hace 11 años y aquí se quedó.

Esta rubia amable vive en un paraíso que ella ha ido construyendo con la ayuda de voluntarios que van llegando a su casa en la vereda La Maizena en las montañas de Pijao en el sur del departamento del Quindio.

Desde que vio estos paisajes, Martina se enamoró de ellos, de su gente y sobre todo del medio ambiente y les prometió amor eterno, buscó un terreno para un cultivo orgánico, no sabía nada de café ni le interesaba en ese momento, habló con muchos cafeteros y nació la idea de producir café orgánico para quedarse feliz en el Quindío.

Martina Smith, cuenta que recién llegada a Pijao conoció caficultores tradicionales quienes lamentablemente usan muchos químicos y su interés es cuidar la tierra, el bosque nativo, por lo tanto, para ella es muy importante no usar químicos, entonces, en ese momento todo el mundo le decía que así no le salía el negocio, que se olvidara de eso, que de esa manera no funcionaba y ella insistió y comprobó que si funciona

Esta Chapolera alemana explica que lo que pasa es que el cultivo orgánico no es posible con una producción grande “yo tengo unos vecinos que tienen como 300 mil árboles, claro ahí es muy complicado lo orgánico, pero yo solo tengo 3 mil palos y a mí me funciona, pero igual, mucha gente me ayudó y enseñó la manera de abonar, de trabajar, lo que hay que hacer, la forma de podar, que uno tiene que estar encima limpiando, pendiente, todo eso lo aprendí acá, yo no sabía nada de café, ni conocía la planta siquiera, aprendí y en ese momento sembré unos 2 mil arbolitos”.

Todos los días se levanta de 5 a 6 de la mañana a prender el fogón y a recibir la energía de la madrugada quindiana, después en compañía de voluntarios que llegan del extranjero se dedica en sus 2 hectáreas de tierra, a la producción de café, frutales y hortalizas, así transcurre la vida de esta alemana con acento y costumbres paisas.

Hace 5 años que Martina no viaja a Alemania su país de origen a visitar a su familia, debido a cuestiones económicas, ella afirma que aquí vive bien, pero no es fácil reunir unos millones para ir y tampoco le hace falta, dice con tranquilidad que se siente muy bien aquí.

Aunque no tiene familia en el Quindío, considera sus amigos cercanos de Pijao como tal, con ellos tiene una conexión muy intensa, en Bremen Alemania cerca de Hamburgo están su mamá y una hermana viven en una zona linda con demasiado verde.

Para esta cultivadora de café orgánico en el Quindío, procedente de Alemania, el idioma no ha sido problema, porque en su colegio aparte del inglés, es obligatorio estudiar otra lengua y ella se decidió por el idioma español sin saber que lo iba a necesitar, siempre le pareció bonito y aprendió un poquito, por lo menos se podía defender cuando llegó a Colombia, ahora lo habla con mayor fluidez.

Se siente orgullosa y agradecida cuando le dicen que es una alemana-paisa, ríe espontáneamente y expresa su gratitud con Colombia y con la gente del Quindío y dice que muchos amigos de Alemania cuando la escuchan le dicen “la perdimos” y eso le complace, gracias a Dios.

A esta mujer le gusta del Quindío los paisajes, el clima y destaca las personas que son muy queridas, no piensa volver a vivir en su país, considera que su mamá no va a venir porque no se monta en un avión, eso lo tiene claro, entonces sabe que irá a visitarla.

Martina Smith, la alemana que llegó de turista al Quindío y se volvió chapolera, se ve dentro de 5 años rodeada de muchos voluntarios de todo el mundo que le ayudarán en su propósito de vender diversas especialidades del grano, por ejemplo, un café miel, que ha producido y salió muy bueno debido al suelo que parece ser especial, a lo que se suma el valor agregado por ser natural, orgánico y por estar en el bosque.

Con gran felicidad, esta mujer habla de su café y explica que es una mezcla de Arábigo y Castilla, tiene notas achocolatadas, con cítrico a maracuyá muy suave y aroma floral. “Todo lo he aprendido en la práctica, me vine de paseo a Colombia y como dice la publicidad, el único riesgo es que te quieras quedar, y vea, así pasó”.

No se cansa de asegurar que se siente muy bien en Colombia, bien recibida, la mayoría de la gente es muy amable, la hospitalidad y la amabilidad de la gente de acá no se encuentra en cualquier lado, eso es muy especial, la gente es muy muy linda entonces como me voy a ir” concluye sonriente y agradecida Martina a quien no le fue difícil aprender a preparar fríjoles y Sancocho que le parecen deliciosos, solo extraña de Alemania el pan integral y el queso maduro, nada más.

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