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Columnistas  |  29 septiembre de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Gilberto Zaraza

Una marcha irracional

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Gilberto Zaraza

Gilberto Zaraza Arcila

A solo 49 días de haberse posesionado el presidente y sin darle un compás de espera, una minoría salió a marchar en protesta con el gobierno que recibió un país descuadernado, desistitucionalizado, con el mayor déficit fiscal y la mayor deuda pública de la historia. Pero no lo hicieron con el derrochón e ilegitimo gobierno anterior, ni con 20 años de uribismo aliado con el narcoparamilitarismo que expropiaron las tierras a los campesinos, la vida y la libertad a los líderes sociales, la salud, la educación, las pensiones, y dejaron los mayores índices de violencia, inseguridad, exclusión, miseria, y desempleo; convirtiendo a Colombia en uno de los países más desiguales del mundo.

Salió a marchar la extrema derecha antidemocrática, autoritaria, saqueadora del Estado, que amenazó con despedir a sus trabajadores que votaran por Petro. Pero también una minoría de estratos bajos pagada y bien adoctrinada por los medios de comunicación y las religiones; que salieron a protestar sin saber porque lo hacían.

Quienes hipócritamente dicen defender la democracia y las libertades, salieron a desconocer el resultado electoral y a impedir la libre movilidad vehicular. Como no tienen ideas, argumentos, ni la razón para controvertir, siembran cizaña con mentiras y miedo. Y acuden a la fuerza bruta para agredir física y verbalmente a reporteros gráficos y periodistas que ejercían su trabajo.

Actúan guiados por el odio, el sectarismo y la intolerancia. Ante la falta de inteligencia y sensatez, sacan a relucir el instinto visceral y animal con ataques racistas a la vicepresidenta y a amenazar y ofrecer plomo al que piense contrario o cuestione sus acciones. Que son delitos que debe investigar la Fiscalía cuando sea independiente y autónoma y no del “Centro Democrático”.

La oligarquía clasista, racista y aporofòbica, es egoísta y mezquina. Defiende un sistema de privilegios y exclusiones que concentró la tierra, la riqueza y las oportunidades. Que convirtió en un negocio privado la salud, la educación, las pensiones y la contratación estatal. Que practica la evasión y la elusión fiscal. Que legisla a su favor para concederles exenciones y deducciones tributarias billonarias.

Son reaccionarios y retrógrados. Son avaros y codiciosos. Se oponen a un gobernante progresista y humanista que propone las reformas indispensables para reducir el déficit fiscal, la deuda externa y cumplir los acuerdos de paz.  Y para empezar a saldar la enorme brecha y deuda social; que permitan calmar el hambre y atender las demandas de salud y educación de calidad, de empleos estables y bien remunerados, a la mitad de la población colombiana. Los alienaron con la falsa narrativa que la izquierda no sabe gobernar y que los pobres no saben invertir el dinero, que es mejor regalárselo a los ricos para que les den trabajo, como hicieron con la piñata de agroroboseguro. 

Fue una marcha emocional, irracional e irreflexiva, sin ninguna justificación. De malos perdedores, que solo aceptan ganar así tengan que recurrir al fraude, como lo hicieron con Iván Duque.

El presidente Petro como demócrata, pacifista y dialogante dio y dará todas las garantías a la oposición para la protesta. No sacó el Esmad, ni el ejército a hacer operaciones de falsa bandera para justificar la represión y no dio la orden de disparar y asesinar, mutilar, violar o detener arbitrariamente, como lo hizo el anterior gobierno fascista, que se negó a dialogar y concertar.  En esa ocasión la “gente de bien” que hoy salió a marchar y promueve el odio de clases, descalificando a los estudiantes como terroristas y vándalos; salió a aplaudir y considerar héroes a policías asesinos que eliminaron a cerca de 100 jóvenes inermes.    

Son excluyentes y discriminadores, abiertamente dicen que los pobres, los negros, los indígenas, los de la izquierda sobran, como se lo dijo un congresista del uribismo al senador Petro y como se lo dicen las congresistas Cabal y Paloma a los caucanos y vallecaucanos. o la cavernaria Marta Lucia Ramírez que considera a los pobres atenidos.

Se van a tener que acostumbrar a marchar 4, 8 y muchos años más, porque el pueblo despertó y dejó de ser idiota útil de las élites. Por el contrario, el pueblo se prepara para salir a defender en las calles el legítimo triunfo electoral y las reformas económicas, políticas, sociales y ambientales por las que votó, para consolidar el cambio que conduzcan al país por la senda del progreso y el desarrollo para todos.

El gobierno progresista tiene que tener la firmeza y la convicción para actuar y no puede hacerlo guiado por las presiones mediáticas, políticas, de los gremios económicos para modular las reformas. Recibió un mandato popular de cambio y grandes transformaciones, de las mayorías de colombianos y no los puede defraudar.

Nota. ¿Cuándo terminaran el puente peatonal frente a la Universidad Gran Colombia? ¿Cuándo el separador central, la ciclo rutas y los andenes totalmente en la doble calzada Glorieta Malibù – Club Campestre?  Cuando haya otro muerto.

 

 

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