• MIÉRCOLES,  30 NOVIEMBRE DE 2022

Columnistas  |  03 octubre de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Carlos Alberto Agudelo Arcila

…un azul menos ortodoxo*

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Carlos Alberto Agudelo Arcila

Carlos Alberto Agudelo Arcila

 

1 Y 41 DE LA TARDE HORA PERFECTA PARA PERICLÍS YANNÓPOULOS vivificar el Helenismo a través de la exaltación de los dioses griego “Bellos dioses griegos… infundid vuestra bienaventurada gracia divina en el espíritu griego, para disipar la densa tiniebla que mantiene escondida la divina luz interior y exterior del griego”. Henry Miller en la isla de Corfú se arroja a lo inescrutable La luz adquiere en este lugar una cualidad transcendental; no es solamente la luz mediterránea, es algo más, algo insondable, algo sagrado. Aquí la luz penetra directamente en el alma, abre las puertas y ventanas del corazón, desnuda, expone, aísla en una dicha metafísica que aclara todo sin que se sepa…Lawrence Durrel extiende sus manos, atraviesa el tiempo del tiempo, sonríe, sirve Ouzo en enócoes geométricos, propone un brindis por la muerte, Periclís Yannópoulos salta y lanza risotadas infernales, el coloso George Katsimbalis, Henry Miller, Lawrence Durrel invocan a las 7 ninfas. Thor, Zeus y hombres de madera rinden culto al ojo de Odín, se embriagan con agua de la sabiduría.  

PAPELES IMPOSIBLES DE SER IMPREGNADOS por tinta alguna centellean en la oscuridad. De norte a sur el viento esconde sus fauces. El Cuarteto de Alejandría, sí, Lawrence Durrel va y viene entre el crepúsculo de la manzana. El blanco resbala tiempos arcaicos, flota en la cornamenta el siglo XX, defensores del blanco más blanco a la sombra de algunos aficionados al silencio. Se broncea la palabra bajo el ala izquierda de la urraca Formosa. Se abstraen pensamientos inconclusos entre el herbaje. No hay flujo ni raciocinio en la provincia de los débiles. El coloso de Marusi, Henry Miller en la isla de Corfú se abandona ante sí mismo, retuerce sus sentidos hasta caer en brazos de George Katsimbalis. Papeles en Blanco y más papeles en blanco, papeles en blanco, siglos de papeles en blanco, cortados para festejar el día del olvido y luego cercenar el día en blancas palomitas de maíz. Periclís Yannópoulos monta el caballo blanco con montura de plata se dirige hacia el mar en busca de un azul menos ortodoxo como agua lejana. El corcel apresura sus pasos hacia el infinito hasta parar en seco el cabalgar. Yannópoulos se dispara contra su sien, las aguas del océano se tiñen de rojo, chorrea el mar rojo en los aljibes.  Papeles en Blanco. Los papeles se aguan en un mutismo profundo. Sí, blanco hacia el fondo donde se cataliza el siguiente movimiento del razonar. Millones de labriegos ciegos llegan al resplandor de la pala para con su luminosidad excavar la hondura de una gota de rocío. Genios de la página en blanco expelen humo por sus poros.

EN UNA HOJA DE EUCALIPTO CARGA LA BIENAVENTURANZA de haber nacido. En una raíz cuadrada encebolla la mañana de las corvetas y de un fruto seco extrae desgracias de haber nacido, de haber nacido… grita con desespero el Martes de nunca llegar para hacer el nudo al lazo del suicidio, él mismo es vaivén entre el viento envainado en la arveja verde. Vaivén de olas y suicidios. Vaivén del índigo desde los horizontes. Haber nacido fue un fracaso en la tierra de los desalmados. En una hoja de eucalipto carga la bienaventuranza de su muerte. El tiempo se desagua, lo sempiterno espera sonriente.  

VOY EN BUSCA DEL LENGUAJE DE LAS RUINAS, de gatos atados a puertas de casas en Islas de misteriosos devenires, de lugares prodigiosos, de la aurora en rosáceos dedos, de la cigarra intrépida, del raudal de lágrimas, del amanecer y del cadáver de Calipso sobre sus propias lágrimas “Me hicieron falta el ajo, el vino y el mar azul para quitarme todo aquello de encima y convertirme en escritor. Lawrence Durrel con ajo y vino y el mar azul y luz de vela y laurel y astillas de canela y trozos de ajonjolí y cantos de sirenas y pedazos de cera extraídos de los oídos de Odiseo curtirán el mediodía de no ser escritor, de ser escritor, de ser y no ser él, de vivir El laberinto oscuro.

 

*Capítulo de la novela surrealista Martes de nunca llegar.

 

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