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Armenia  |  17 octubre de 2022  |  10:01 AM |  Escrito por: Miguel Ángel Rojas Arias

La Nueva Historia de Armenia IV (ÚLTIMA PARTE)

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Plaza de Cervantes. Esta fue la primera plaza de mercado construida en la ciudad, en plena centro, a solo dos cuadras de la Plaza Libertador, después Plaza Bolívar. La plaza Cervantes ocupó el espacio donde está hoy el Banco de la República, el Banco Popular, el Hotel Embajador o Maitamá y el edificio Cervantes. Esta plaza se quemó en 1935.

Miguel Ángel Rojas Arias

Hay que superar el mito fundacional de Armenia, sin desconocerlo, y pasar a mirar los hechos de mayor profundidad que motivaron la fundación de la ciudad. Existen, de acuerdo con el análisis de los documentos que nos ofrece el momento, finales del siglo XIX, una serie de hechos que ponen de relieve importantes intereses económicos, políticos y sociales entre los fundadores, que sirvieron para crear el nuevo espacio político y administrativo, al lado de la ya existente Calarcá.

Libros de adjudicación de baldíos en el municipio de Calarcá. Archivo del concejo municipal

Intereses muy particulares para la zona de expansión de poblamiento que constituyó en ese momento la región, tras las migraciones desde Antioquia, Tolima, Cundinamarca y Boyacá, especialmente, hacia los Andes del Quindío, o Provincia del Quindío, en el Estado del Cauca. Muy particulares porque el país se estaba transformando, superando las condiciones precapitalistas de producción y entrando en las relaciones capitalista, como el comercio de tierras que ofrecía la compañía Burila, de Manizales en terrenos que ya habían sido conquistados por los colonizadores (Rojas, 2016).

En esta última parte de este primer capítulo (Rojas, 2022), abordamos esos intereses, económicos, políticos y sociales que movieron a los fundadores de Armenia y de muchos, casi todos, los pueblos del Quindío, a crear los nuevos centros políticos y administrativos en la región. La hipótesis se centra, para este capítulo de La Fundación, en demostrar que más allá de los hechos del Mito Fundacional, el nacimiento de Armenia estuvo rodeado de muchos otros fenómenos históricos.

Intereses económicos

Lo primero que hay que dejar claro es que el principal interés de la Colonización del Quindío fue económico. Y entre los intereses económicos, el primero fue la adquisición de tierras. Esta tesis tiene su mayor peso buscando el significado de la palabra colono. Todo aquel que llegó al Quindío en el siglo XIX fue considerado colono, por eso el proceso lo han llamado Colonización Antioqueña, pero nosotros lo denominamos Colonización del Quindío, porque no solo llegaron gentes de Antioquia.

Y si hubo una colonización, ella fue protagonizada por un individuo: el colono. La palabra colono tiene por lo menos dos connotaciones radicadas en el latín, colo, colere, de la que se deriva colonus, que a la vez significa habitar y cultivar. Es aquella persona que se asienta en un lugar para cultivarlo. Es el principio del sedentarismo, a través de la agricultura. El colono es un cultivador de la tierra, que hasta antes de su llegada estaba virgen, como una selva o un bosque primario sin dueño. (Rojas, 2016)

“En este sentido, planteamos la tesis de que la Colonización del Quindío tuvo como propósito fundamental, como principal motivación la apropiación de un pedazo de tierra con dos objetivos: cultivarla o explotar sus minerales, especialmente los llamados salados. Y en ese propósito el colono cultivador, como se le llamó en todos los documentos de adjudicación de baldíos, fundó en este espacio la pequeña y la mediana propiedad campesina familiar, sin olvidar que tuvo que enfrentar un conflicto jurídico por la propiedad de la tierra con la compañía Burila S.A.” (Rojas, 2016).

De manera que todos aquellos que acudieron al llamado de Jesús María Ocampo Toro para fundar a Armenia, sin duda, tenían un interés económico directo: lograr un pedazo de tierra para vivir y cultivar. O, como también se dio, para acumular y poder negociar con ella, como lo hicieron los llamados financistas de la colonización y la propia compañía Burila S.A. Pero, en todo caso, los movió un interés económico.

Y obtenida las tierras, los movía otro interés: su valorización. Esa valorización se lograba fundando pueblos en ellas o alrededor de ellas. En el caso de Armenia, los colonos ya sabían que eso había sucedido en las poblaciones fundadas con anterioridad, como Salento, Filandia, Circasia y Calarcá. Para los hermanos Alejandro y Jesús María Suárez, por ejemplo, habían ocupado grandes extensiones de tierra en la zona de Maravélez, territorio que quedó en el globo de Armenia y luego pasó a ser del municipio de La Tebaida.

Con la fundación de los pueblos venía, casi de inmediato la solicitud al gobierno del otorgamiento de tierras que eran repartidas entre los colonos. A Salento lo habían favorecido con 16.000 hectáreas; Calarcá había pedido 17.000 hectáreas, lo mismo habían hecho Filandia y Circasia. A estos dos últimos no les hicieron los otorgamientos, mientras que a los primeros dos sí, aunque en Calarcá sucedió en forma tardía. (Diario Oficial, 1907)

He aquí otro interés enorme para fundar a Armenia. La junta pobladora de Calarcá había pedido el otorgamiento de baldíos para los colonos, en número de 17.000 hectáreas. Esto significaba que de otorgárselos, muchas de las tierras ocupadas por los colonos en la margen derecha del río, en la porción de Armenia y aledaños, podrían quedar en ese globo de terreno otorgado y, por tanto, perderse para quienes las habían conquistado desbrozando la selva, como lo eran todos los que acudieron a fundar a Armenia.

Construcción del templo de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. Reemplazado por la actual catedral de Armenia

Para evitar quedar en ese globo, lo mejor era fundar otro pueblo, como efectivamente lo hicieron. Era tanto el temor de perder las tierras conquistadas, que los fundadores de Armenia le hicieron oficialmente la petición al gobierno nacional de otorgamiento de baldíos para repartir entre ellos. La junta pobladora, ocho meses después de la fundación, dirige un memorial al gobierno nacional, que hizo llegar a través del señor Marcelino Arango, influyente personaje de Manizales, donde pide el otorgamiento de baldíos: “…nos atrevemos a suplicaros muy humildemente nos concedáis el número de hectáreas de tierras baldías que la ley le señala a las nuevas poblaciones…”. (Libro de Actas, 1889). No existe ninguna evidencia de que esta solicitud fuera atendida, pues los términos contemplados en la ley para tal fin, habían expirado en ese año de 1889.

Hubo otros intereses económicos, que son los que muestra James Parsons en su libro La Colonización Antioqueña: “El prolongado fervor de las gentes montañeras del norte, deseosas de colonizar estas tierras, [Quindío] parece haberse intensificado aquí por cuatro atractivos a los menos, a saber: caucho, oro, alto precio de los cerdos y las ventajas de la región como refugio para liberarse de las guerras civiles que desolaban la República” (Parsons, 1950, p.82)

Los buscadores de caucho en la selva de los Andes del Quindío no se adentraron demasiado en lo que hoy es el departamento del Quindío, aunque sí están muy bien registrados en Pereira. Para el caso del Quindío, es el oro, muy especialmente aquel que se hallaba en las tumbas indígenas, el que constituye otro de los intereses económicos de los colonos, a través de la práctica de la guaquería.

Muchos de los fundadores de Armenia llegaron persiguiendo los Eldorados, las riquezas de los indígenas enterradas por doquier. En 1886 parece que los guaqueros, buscadores de oro en las sepulturas, llegaban a 1.500, y en áreas de mayores indicios de cementerios, hasta 2.000, según relata don Prudencio Cárdenas Botero, uno de los fundadores de Armenia en carta enviada a don José Santos Forero en abril 23 de 1930. (Santos, 1930).

Hay otra razón económica también poderosa, la creación de un mercado propio. Este mercado se hacía a través del surgimiento de las fondas.  El investigador e historiador Antonio García dice en su Geografía Económica de Caldas, escrita en el año de 1939, que las fondas cumplieron un papel destacado en la formación de los caseríos caldenses. “...la fonda es el único intermediario comercial: el comprador, el vendedor y el prestamista. Es un eje de la comunidad que luego, al disolverse los estrechos vínculos semi-patriarcales, se habrá de convertir en especulador y usurero...” (García, 1978)

Y más adelante dice García: “… Socialmente la fonda es el centro beligerante de la población, su pequeña bolsa mercantil y su parlamento. Su función económica preponderante la convierte en una especie de oficina pública de transacciones. Allí se adquieren los compromisos, se hallan relaciones comerciales, se encuentra la clientela. La fonda conserva su posición, convirtiéndose en algo como un cordón umbilical con el resto del mundo: introduce desde los juegos honestos y las insignificantes mercancías de lujo, hasta la prostitución profesional”. (García, 1978). 

De manera pues que más allá del incidente de la construcción del puente sobre el río Quindío, como queda dicho, hubo razones más poderosas para establecerse como unidad política administrativa a través de la fundación de un pueblo, razones económicas como algunas de las aquí presentadas.

Intereses políticos

Otra razón adicional, muy poderosa, que tuvieron los colonos para fundar a Armenia fue el conflicto que enfrentaban los habitantes de Calarcá con la compañía Burila S.A. de Manizales. Esta compañía estaba reclamando como suyos los terrenos de gran parte del Quindío, incluyendo el sitio donde se había fundado Calarcá. Tanto así que había iniciado procesos judiciales contra los colonos, exigiendo la compra o devolución a la compañía de las tierras conquistadas por los campesinos (Rojas, 2016).

Algunos de los colonos de la fracción de Armenia sabían que si formaban un nuevo núcleo político administrativo, sus tierras saldrían del conflicto con Burila. Incluso, en una de las actas de la junta pobladora de Armenia, según López (2009) le piden a Marcelino Arango P., influyente hombre de Manizales, y miembro de la Compañía Burila S.A., que interceda por ellos ante el gobierno nacional para que les sea otorgados baldíos para los ocupantes de las nuevas tierras de Armenia. Esto demuestra que había un conocimiento pleno de la importancia de crear el nuevo pueblo, para evitar políticamente el conflicto con Burila.

Estos mismos pobladores tenían conocimiento claro de la importancia de la zona ocupada en los trazados viales de la nación, que cruzarían la nueva aldea. “En la región se conocían los planes viales del Estado para construir varios caminos y vías de relevancia nacional que uniría el centro del país con las fronteras, sobre todo marítimas. Entre ellas se destaca por su importancia la que uniría a Bogotá con Cali y Buenaventura” (Cadena; Pérez, 1996). Este mismo interés es narrado por Suárez en su libro en el momento de buscar el sitio adecuado para la fundación, y dice que el de Armenia (antigua) es el mejor por la facilidad de una vía que comunique con el Valle del Cauca hacia Cali (Suárez, 2010).

Adicionalmente, era evidente que tener un nuevo pueblo, ser miembro de la Junta Pobladora, pedir luego ser corregimiento, después distrito y municipio, otorgaba poder y estatus para los líderes de estas nuevas comunidades, como ya había sucedido con otras poblaciones. Es decir, hubo un claro interés político en la fundación de Armenia.

Intereses sociales

Los intereses sociales son los más evidentes en la fundación de los pueblos. Las reuniones de los hermanos Suárez con Ocampo y la de este con varios vecinos de la fracción de Armenia para construir el puente, formar el mercado y sitios de aprovisionamiento; y más tarde adelantar las obras del trazado de la plaza, el templo católico, las vías, la casa Consistorial, las escuelas, explican la necesidad de agruparse, de asociarse, como un interés común.

Templo de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, completamente terminado, años 40, siglo XX.

Un interés innato, por la necesidad de realizar actividades juntos, que generen mejores condiciones de vida. Los intereses sociales son inherentes a la vida en comunidad, y eso lo sabían los fundadores. Tanto así, que en el acta de fundación aparecen como miembros de la junta directiva diez personas, pero en total la suscriben cerca de 50 personas, según lo dice don Jesús María Suárez en su testimonio (Suárez, 1910).

 

ARCHIVOS CONSULTADOS

 

DIARIO OFICIAL N°. 12.896. 27 de junio de 1907. Archivo General de la Nación. AGN

ARCHIVO Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia —SMP—. Armenia, Libro de Actas 1889. Este documento reposa en la SMP desde el año 2009.

ARCHIVO Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia —SMP—. Libro de Adjudicación de Lotes, 1889.

ARCHIVO CONCEJO MUNICIPAL DE CALARCA. ACMC.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

CADENA, C. Olga. PÉREZ, José Manuel. Historia de Armenia, en Voces N°. 1 noviembre 1996.

GARCÍA, Antonio. Geografía Económica de Caldas. Banco de la República, 1978.

 

MACÍAS, Valentín. Memorias que se relacionan con la fundación de Armenia y sus progresos. Editorial Quindío, 1918.

LÓPEZ, O., Gonzalo. Armenia Quindío Siglo XX. Editorial Papiro. Armenia, 2009.

PARSONS, James. Colonización antioqueña en el occidente de Colombia. Imprenta departamental de Antioquia. 1950, Medellín.

ROJAS, A., Miguel Ángel; QUICENO, López Orlando. Armenia ayer y hoy, Talleres Litográficos de Fudesco. Armenia, diciembre de 1999.

ROJAS A., Miguel Ángel. La Nueva Historia de Armenia. 2022, inédito.

ROJAS A. Miguel Ángel. La Colonización del Quindío: conflicto agrario y prevalencia de la pequeña y mediana propiedad campesina familiar en la zona de la cordillera del Quindío 1880-1930. 2016. Inédito.

SUÁREZ, Jesús María. La Fundación de Armenia y su origen. Editorial Quindío, 1910.

SANTOS, Forero Jorge. Armenia: libro histórico. Armenia, 1930.

VALENCIA, Alfonso. Quindío histórico. 1963. Imprenta Departamental de Caldas.

 

 

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