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Mascotas  |  24 noviembre de 2022  |  12:01 AM |  Escrito por: Administrador web

Singapura: la raza de gatos más pequeña que existe

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Era 1975 un matrimonio estadounidense llevó a su país de origen tres gatos callejeros de Singapur. Estos gatos despertaron gran admiración en Estados Unidos.

Un origen interesante, si no fuera mentira. Porque en 1987, una periodista del periódico inglés The Straits Times, descubrió documentos de importación de cinco gatos (abisinios, burmeses y su cruce) desde Estados Unidos a Singapur por parte del matrimonio “descubridor” de la raza, en noviembre de 1974. Los documentos del Departamento de Turismo de estos gatos los describen con pelos y señales, que casualmente coincidían con esos tres gatos que unos meses después dijeron haberse encontrado de forma natural en el país asiático. Es decir, el singapura tiene más de Texas, estado norteamericano de donde era el matrimonio Meadows, que de Singapur.

Estudios de ADN han confirmado este vínculo: el singapura es una raza genéticamente cercana a abisinios y burmeses. Se han realizado pruebas de cruces de ambas razas y el resultado no deja lugar a dudas: su hibridación da singapuras.

La cosa va más lejos, y el acervo genético del singapura es uno de los más bajos del mundo felino, en contraste con las razas naturales, lo que respalda que su origen es de dos razas ya existentes y con pocos ejemplares y por tanto los singapura se fundaron a partir de un número muy pequeño de gatos y con un alto nivel de endogamia.

Al descubrir la mentira de los Meadows se inició una investigación, pero, sorprendentemente, las asociaciones felinas alegaron no encontrar irregularidades y mantuvieron al singapura como raza natural de origen asiático. Los Meadows cambiaron su versión, y dijeron que esos gatos importados eran nietos de unos gatos callejeros de Singapur que sacaron del país ilegalmente cuatro años antes y que mintieron para ocultar su tráfico ilícito de animales. Esta versión se dio por buena pese a no tener forma de demostrarlo y la investigación se cerró.

El propio país de Singapur aprovechó la confusión y se justificó en el resultado de la investigación para darles un nombre local, kucinta, y presumir e impulsar a la raza “nativa” que incluso posee una escultura pública junto al río Singapur.

La raza singapura destaca por ser muy enérgica, y necesitar un ambiente con mucha estimulación y que se les proporcione la posibilidad de realizar ejercicio para satisfacer su naturaleza activa y muy juguetona. Debido a su selección desde dos razas intrínsecamente caseras y de compañía, el carácter del singapura es extrovertido, confiado y cariñoso, muy acostumbrados a la compañía e interacción humana. Es la raza más pequeña entre los gatos domésticos, pero, sin embargo, es de maduración lenta, por lo que no alcanza su tamaño definitivo hasta los 24 meses. Los ojos, muy grandes en el conjunto de la cara y característicos de la raza, solo pueden ser verdes, en todos sus matices, y el patrón de su manto es el ticked tabby o agutí, es decir, que alterna bandas oscuras y claras en cada hebra de pelo, marcas que se conocen como ticking y que comparte con los abisinios. Como corresponde al patrón tabby, muestran la clásica M invertida en la cabeza característica de los gatos con este patrón a rayas, y también en las patas y la cola.

Era 1975 un matrimonio estadounidense llevó a su país de origen tres gatos callejeros de Singapur. Estos gatos despertaron gran admiración en Estados Unidos.

Un origen interesante, si no fuera mentira. Porque en 1987, una periodista del periódico inglés The Straits Times, descubrió documentos de importación de cinco gatos (abisinios, burmeses y su cruce) desde Estados Unidos a Singapur por parte del matrimonio “descubridor” de la raza, en noviembre de 1974. Los documentos del Departamento de Turismo de estos gatos los describen con pelos y señales, que casualmente coincidían con esos tres gatos que unos meses después dijeron haberse encontrado de forma natural en el país asiático. Es decir, el singapura tiene más de Texas, estado norteamericano de donde era el matrimonio Meadows, que de Singapur.

Estudios de ADN han confirmado este vínculo: el singapura es una raza genéticamente cercana a abisinios y burmeses. Se han realizado pruebas de cruces de ambas razas y el resultado no deja lugar a dudas: su hibridación da singapuras.

La cosa va más lejos, y el acervo genético del singapura es uno de los más bajos del mundo felino, en contraste con las razas naturales, lo que respalda que su origen es de dos razas ya existentes y con pocos ejemplares y por tanto los singapura se fundaron a partir de un número muy pequeño de gatos y con un alto nivel de endogamia.

Al descubrir la mentira de los Meadows se inició una investigación, pero, sorprendentemente, las asociaciones felinas alegaron no encontrar irregularidades y mantuvieron al singapura como raza natural de origen asiático. Los Meadows cambiaron su versión, y dijeron que esos gatos importados eran nietos de unos gatos callejeros de Singapur que sacaron del país ilegalmente cuatro años antes y que mintieron para ocultar su tráfico ilícito de animales. Esta versión se dio por buena pese a no tener forma de demostrarlo y la investigación se cerró.

El propio país de Singapur aprovechó la confusión y se justificó en el resultado de la investigación para darles un nombre local, kucinta, y presumir e impulsar a la raza “nativa” que incluso posee una escultura pública junto al río Singapur.

La raza singapura destaca por ser muy enérgica, y necesitar un ambiente con mucha estimulación y que se les proporcione la posibilidad de realizar ejercicio para satisfacer su naturaleza activa y muy juguetona. Debido a su selección desde dos razas intrínsecamente caseras y de compañía, el carácter del singapura es extrovertido, confiado y cariñoso, muy acostumbrados a la compañía e interacción humana. Es la raza más pequeña entre los gatos domésticos, pero, sin embargo, es de maduración lenta, por lo que no alcanza su tamaño definitivo hasta los 24 meses. Los ojos, muy grandes en el conjunto de la cara y característicos de la raza, solo pueden ser verdes, en todos sus matices, y el patrón de su manto es el ticked tabby o agutí, es decir, que alterna bandas oscuras y claras en cada hebra de pelo, marcas que se conocen como ticking y que comparte con los abisinios. Como corresponde al patrón tabby, muestran la clásica M invertida en la cabeza característica de los gatos con este patrón a rayas, y también en las patas y la cola.

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