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Mascotas  |  30 noviembre de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Cómo trabajar el miedo con perros recién adoptados

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A la hora de adoptar cualquier animal de compañía tenemos que ser conscientes de que los primeros días y, en ocasiones, meses, quizás no vayan a ser los que nos esperábamos. Es un error pensar que cuando un perro o gato, por ejemplo, llegan al hogar, querrán estar con nosotros, disfrutar de nuestras caricias y nuestros mimos pero, la realidad es que lo más probable es que sientan miedo a nosotros, a la nueva situación, a su nuevo hogar, todo lo que desconocen.

Es normal encontrarse perros con un carácter que cambia tras unas semanas de estar en su nueva casa, ya que poco a poco cogen confianza y es cuando empiezan a mostrar su verdadera personalidad.

Al principio nos encontraremos con un perro muy parado que está observando el entorno y está muy comedido, ya que se encuentra en un sitio nuevo que no ha visto, no sabe lo que está haciendo ahí, no nos conoce tampoco a nosotros.

Durante este periodo de adaptación es muy importante darles espacio, ofrecerles comida, compañía, calma y no pedirle nada a cambio. Además, si tiene miedo, cuando intentemos tocarle nos hará señales de calma como apartarnos la mirada, no colaborar a la hora de ponerse el collar para los paseos o esconderse.

Si observamos durante esas primeras semanas de convivencia a nuestro perro podremos ser capaces de crear un vínculo con él, ya que seremos capaces de identificar aquellas situaciones, personas o cosas que le provoca miedo y ayudarle a sentirse seguro.

Por ejemplo, si sacamos al perro a la calle y se asusta con el ruido de un camión, volvemos a casa y volvemos a intentar salir a pasear en un rato. De esta forma haremos ver a nuestro perro que vamos a estar ahí y le haremos sentir seguro.

La idea es que pueda confiar en nosotros. No poner normas y pretender que sea como queremos que sea. Tenemos que ser unos humanos muy comprensivos y amables, siempre teniendo en mente la idea de conocerle y ayudarle.

Otro ejemplo para entender mejor son los perros que lo han pasado mal anteriormente. Le ponemos de comer y cuando pasamos cerca de él se va de la comida porque se asusta de las personas. En estos casos le ponemos la comida y nos apartamos, respetando ese espacio para que entienda que no somos una amenaza.

Es una cuestión de no invadir su espacio, darles compañía sin necesidad de estar encima de ellos, observarlos mucho para conocerlos mejor y no forzarle a hacer cosas que no quieran.

Es importante intentar asociar aquellas cosas que le asustan a algo agradable para ellos (comida, premios o caricias, por ejemplo). Siguiendo el ejemplo del perro que se aparta de la comida, si cuando eso ocurre, desde lejos le tiro comida en el plato para que vaya, irá viendo poco a poco que no soy una amenaza.

Pero, ¿qué hacemos cuando nos tiene miedo? Lo recomendable es no forzarle a caricias y solo ofrecerle compañía, comida, agua, juguetes y premios, entre otros. Es una cuestión de guardar las distancias y dejar que sea él quién se acerque a olernos.

Podemos ayudarle a confiar si hacemos predecibles nuestros movimientos, no haciendo nada brusco, acercando nuestra mano lentamente, rascarles un poco en zonas que les gusta, como en la cara, donde si él quiere puede apartarse fácilmente. Y, sobre todo, no despertarles con contacto físico, que se pueden asustar de forma brusca, mejor hablarles primero de forma suave, que nos sientan acercarnos.

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