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Editorial  |  10 diciembre de 2022  |  08:48 AM |  Escrito por: Administrador web

El carneo, una práctica horripilante en el Quindío

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Cada semana hemos publicado fotografías que nos envían los ganaderos del Quindío sobre casos de carneo en potreros de este departamento. Esta es una práctica horripilante, tanto por las pérdidas económicas para los ganaderos, como la forma en que se sacrifican las reses. Sin embargo, desde que reapareció esta modalidad de abigeato en los campos del Quindío, no ha habido aún una sola captura de los delincuentes dedicados a esta ilícita actividad.

El sufrimiento del animal es profundo. La res es amarrada, incluyendo su hocico. Y luego, la matan a cuchillazos, para después destajarla y llevarse las partes más preciadas de sus carnes que, seguramente, empacan en costales o estopas. Muy seguramente cuando la res no ha muerto aún, por el afán de los ladrones de no ser descubiertos, se inicia la práctica de destajamiento, con un sufrimiento doble para el animal.

El otro hecho es que los ladrones se ensañan con cualquier tipo de res, sin importar si es una vaca de gran producción de leche y de alta precio en el mercado de producción del lácteo, porque lo que les interesa es la carne. No es consecuente el precio que deben recibir por la carne que venden con el verdadero valor del animal productor de leche. Y así con un torete reproductor.

Lo más preocupante de este ilícito es que si hay quiénes lo practican en el campo, hay muchos compradores de la carne en las ciudades. Y, dentro de las investigaciones que debe hacer la Policía y el CTI, son muy importantes las pistas de los vendedores al menudeo de estas carnes. Los registros de venta de carne legal, a través de las empresas frigoríficas de la región, pueden ser otra pista para el análisis del tema, porque, expendio que no esté en ese registro es sospechoso de haberle comprado a los ladrones que practican el carneo.

Otra cuerda que se debe de pisar fuerte es la del transporte. No es sencillo sacar estas carnes desde los potreros hasta las ciudades, sin que nadie se entere. Ni tampoco lo es el almacenamiento. De manera que las autoridades deben de organizar un grupo especializado, entre Policía y CTI, para seguirles las pistas y descubrir estas bandas que cometen un doble crimen: la horripilante muerte del animal, por un lado, y el robo que causa un gran daño a los propietarios. Sin contar la contaminación de la misma carne que puede provocar malestar en la salud de los consumidores.

Ganaderos, consumidores, Policía y CTI hacen parte de la cadena para la investigación que debe dar resultados pronto, porque lo que vemos es un aumento de este tipo de delito, que estaba casi extinguido en la región hasta hace unos meses.

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