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Columnistas  |  11 febrero de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Guillermo Salazar Jiménez

Mentir para explotar

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Guillermo Salazar Jiménez

Guillermo Salazar Jiménez

No pudo más, se paró y tocó el timbre para avisar su necesidad de ir al baño; otra compañera de trabajo timbró porque debía salir a la cafetería por agua, lo comentó Juanita Lectora, una tercera fue llamada a la oficina de la empresa, entonces timbró. Difícil reconocerlo, expresó Juanita, pero la explotación laboral de la mujer sigue en pie y las autoridades judiciales poco hacen para frenarla. Las consecuencias de parar las labores solo la sufren las obreras, porque la empresa Seatech International, fabricante del reconocido atún Van Camp’s, suspende la producción para mentir. –Ver columna de Tatiana Acevedo en El Espectador, enero 6 de 2024 -.

“La verdad a medias es la más cobarde de las mentiras”, se apoyó Juanita en el escritor estadounidense Mark Twain para criticar el trato desmedido de aquella empresa con sus empacadoras de atún, quiénes son obligadas a permanecer en sus puestos de trabajo 10 horas, sin derecho a salir. Tocan el timbre como aviso para que su ausencia sea descontada del salario. 

Lo peor de la Seatech International es despedir a sus trabajadores, mayoría mujeres, con mentiras, comentó Rusbel Caminante, porque según aquella columna de opinión, en 2015 argumentó cierres relacionados con la materia prima o limpieza de la planta para despedirlos temporalmente. Estrategia para engañar y explotar a los más de 1000 trabajadores, porque “quedan temporalmente sin empleo y sin ingresos durante las dos semanas que durará el cierre”.

Rusbel Caminante se solidarizó con las protestas de los trabajadores contra los dueños de tal empresa, quiénes en 2013, 2016 y 2021, utilizaron igual estrategia laboral inhumana. Muchos trabajadores fueron despedidos bajo la mentira de “parada técnica” y otros reenganchados, con nuevos contratos para sufrir, por la obligación de supervivir, aquellos tratos desmedidos. Aseguró que se trata de una medida empresarial para subyugar y evadir las leyes que protegen al trabajador. El Estado colombiano ha intervenido sin contundencia, sancionó a la Seatech por intermediación laboral ilegal, es decir “uso de pequeños contratistas para esquivar compromisos legales con quienes trabajan para la empresa”. Sin embargo, la empresa continúa con su práctica fraudulenta.

Juanita Lectora imaginó la situación económica precaria que sufren los parientes de aquellas mujeres trabajadoras, cabeza de familia, porque sin trabajo en semanas o meses quedan sin recursos financieros para vivir. Peor, aquellas obreras que pertenecen al sindicato son expulsadas bajo a la apariencia de las “paradas técnicas” o, en el mejor de los casos, obligarlas a consentir dichas medidas tramposas. Sufren con el despido temporal y los reenganches se convierten en práctica desmedida, dirigida a acallar protestas y medir fuerzas sindicales, agregó Juanita, medida aparente legal que permite eludir las leyes y explotar la fuerza laboral de hombres y mujeres para enriquecer a la empresa. De todas maneras, Seatech International, como toda empresa estafadora, teme perder ganancias a expensas del esfuerzo de sus trabajadores. Juanita sentenció con el escritor turco y premio nobel de literatura 2006 Orhan Pamuk, “Solo se miente por algo que da mucho miedo perder”.       

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