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Columnistas  |  02 abril de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Fernando Jaramillo Botero

El Turismo en la Cordillera

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Fernando Jaramillo Botero

Fernando Jaramillo Botero

Con gran satisfacción se vislumbra un crecimiento del turismo hacia los municipios de la cordillera o montañas del Quindío, da gusto ver los fines de semana, puentes festivos, Semana Santa y temporadas vacacionales como estos municipios reciben una buena cantidad de turistas que van a contemplar el paisaje, a tomarse un buen café, a tardear o a almorzar.

Los municipios de Córdoba, Pijao, Buenavista y Génova ofrecen la sencillez de los pueblos de herencia antioqueña con restaurantes, bares, cafés donde se pueden degustar los productos típicos de la región; se destaca también su arquitectura en maderas tradicionales  como la guadua, el nogal, el cedro y otras nativas de la región, igualmente los techos en teja de barro artesanal conservando las tradiciones de los colonos antioqueños quienes marchando hacia el sur con sus familias fueron fundando pueblos y colonizando estos terrenos baldíos que abandonados hasta el siglo XVIII se convirtieron  en una región prospera y poblada a mitad del siglo XIX.

Algunos historiadores afirman que esta arquitectura viene de la herencia española, pero sobre todo del país vasco al norte de España, allí también se usan corredores con macanas, portones altos por donde entraban las personas de a caballo a un patio interior, ventanas con postigos y balcones, colores fuertes y combinaciones exóticas adornando con molduras en arabescos.

La geografía montañosa y la policromía de verdes dan un entorno particular a las montañas del Quindío embelleciéndolas con árboles florecidos como guayacanes, tulipanes, nogales, guamos, cámbulos y gualandayes que al atardecer nos deleitan con un aroma mezclado de mieles y colores para despertar los sentidos de quienes tienen la capacidad de enamorarse de las cosas sencillas de la naturaleza.

Los cafetales también aportan al paisaje cuando florecidos de blanco se preparan para la cosecha de café en abril y mayo y la traviesa o de mitaca en octubre y noviembre, el verdor de sus hojas contrasta con el grano maduro de un rojizo fucsia y el aroma a cereza después del lavado del café invade todos los espacios del hogar.

Afortunadamente el turismo en la cordillera no ha llegado en grandes proporciones afectando a los lugareños o mostrando sus debilidades en el tema del agua, es hora de que estos municipios se preparen para que el impacto no sea mayor y que no se genere la problemática que hoy tiene los municipios del norte del departamento, en cada temporada se presenta el mismo problema y  los gobernantes hacen las mismas promesas pero nada pasa, los acueductos son insuficientes, las pocas plantas de tratamiento de aguas residuales no funcionan o están a media marcha y la congestión desborda la capacidad de movilidad del pueblo; es hora de empezar a planificar el desarrollo turístico de estos cuatro municipios de cordillera para que no colapsen en un futuro no muy lejano.

Ha pasado la Semana Santa y queda el sinsabor de un puente largo con muy baja ocupación hotelera por varias razones, la carretera sigue presentado cierres y trancones que desmotivan a algunos viajeros, el alto costo de la gasolina y la cantidad de peajes, la competencia desleal de apartamentos rentados por plataformas sin cumplir los requisitos para un buen servicio con claridad, la incertidumbre política y el poco poder adquisitivo del colombiano, entre otros.

La Tebaida se integra al turismo regional con buenos hoteles, puntos de información turística y hasta un jeep para que los turistas se tomen la foto sin pagar llevando un buen recuerdo de estas vacaciones; el Edén Tropical del Quindío se ha convertido hoy en la puerta de entrada al Paisaje Cultural Cafetero.

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