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Columnistas  |  03 abril de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Gilberto Zaraza

El gobierno necesita un viraje

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Gilberto Zaraza

Gilberto Zaraza Arcila

Después de 20 meses del mandato otorgado a Gustavo Petro son innegables algunos logros, pero lejos del cambio prometido como lo han reconocido algunos dirigentes del Pacto Histórico. Las reformas a la salud, pensiones, laboral y educación están trabadas y sin posibilidad de ser aprobadas en el Congreso. Lo mismo ocurrirá cuando presente las de justicia, política, electoral, agraria, etc.  

No se ven avances en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Ni las medidas para combatir la politiquería y el clientelismo, por el contrario, el gobierno ingenuamente lo sigue promoviendo. Ni las medidas para superar la exclusión, la desigualdad y la injusticia social. No se logró la desmovilización del ELN en 3 meses. Las negociaciones de paz son un fracaso. Están siendo utilizadas por la guerrilla para su expansión y fortalecimiento.  No hay control territorial de las Fuerzas Armadas. Se ha incrementado la violencia y la inseguridad. Por la incertidumbre hay desaceleración económica y aumenta el desempleo.

Tampoco se han cumplido las promesas de comprar 3 millones de hectáreas a lo ganaderos. Reactivar el aparato productivo industrial y agroindustrial. Condonar la deuda de intereses a los deudores del ICETEX. Renegociar los TLC con Estados Unidos. Los subsidios de $500.000 mensuales a las madres cabeza de hogar y adultos mayores sin pensión. Libertad a los jóvenes detenidos en las protestas del 2021, entre muchas otras.

La vicepresidenta Francia Márquez es un fantasma, no se ve su gestión. El Ministerio de la Igualdad no arranca, ni muestra resultados. El presidente ha cometido demasiados errores. A nivel personal por falta de disciplina, templanza, manejo de la agenda y el protocolo, que le generaron distanciamientos con los demás poderes del Estado, gremios económicos y gobernantes regionales, que hoy le cobran los desplantes.  El desprecio a los líderes locales que le hicieron campaña, a los que ni siquiera les responde las comunicaciones.

Ha demostrado falta de liderazgo para conformar, conducir y hacer seguimiento al cumplimiento de las metas de su equipo de colaboradores.  A La inmadura e inexperta Laura Sarabia le quedó demasiado grande esa delegación de poder.  El nombramiento de altos funcionarios del Estado que no apoyan sus reformas o sin la preparación y la experiencia requerida para el cargo, y la falta de comunicación y coordinación entre los mismos, es un craso error. Lo anterior, lleva a la baja ejecución presupuestal y del programa de gobierno.

Los escándalos familiares y de corrupción de sus más cercanos colaboradores, no pueden ser justificados con el argumento que lo mismo pasó en gobiernos anteriores. La ausencia de transparencia en las reuniones secretas con sus enemigos Álvaro Uribe y la fiscal Marta Mancera, en las que no se sabe que se negoció, son inaceptables y generan desconfianza. El respaldo y premio a los escándalos de Sarabia y Benedetti que desprestigiaron el gobierno, es calificado por los opositores como el precio al silencio. Las dudas sobre la financiación de la campaña y la posible violación a los topes electorales.

Es el momento de hacer un proceso de autocrítica, de reconocer sus errores y hacer reingeniería para redireccionar el gobierno y mejorar su gestión.  Tiene que abandonar la obstinación por el metro subterráneo y la imposición de sus ideas que fueron causantes de la estruendosa derrota electoral de octubre pasado. Y la de la asamblea constituyente que es inviable.  

No se distraiga adelantando la campaña política, radicalizando su discurso y dividiendo mas el país. Hay que pasar de la retórica a la acción. Deje de viajar y de trinar.  Dedíquese a gobernar, a cumplir con el Plan de Desarrollo y ejecutar el presupuesto. Como no tiene gobernabilidad, no tiene otra opción que dialogar y concertar con los demás poderes para salir de la encrucijada que se encuentra.   Deje la soberbia y la egolatría, tenga la humildad para convocar a todos los sectores del país al gran acuerdo nacional prometido. Su obligación es la de unir, conciliar y concertar para aprobar las reformas y sacar el país adelante, solucionando los graves problemas que afrontamos.

Tiene el reto de aprovechar la primera oportunidad histórica para un gobierno progresista. No puede fracasar, ni desilusionar al pueblo que confió en la promesa de cambio. Aprenda de la exitosa gestión de Andrés Manuel López Obrador presidente de México, que con liderazgo, dedicación, sencillez y austeridad cumplió lo prometido, sale con alta favorabilidad y dándole continuidad al proyecto de cambio, con la próxima elección de una sucesora de su mismo partido.  

P. D. Voté por Petro y como activista político de la Colombia Humana hice campaña gratis en todo el departamento. No soy fundamentalista, ni sectario. Este análisis crítico y propositivo es la expresión de un progresista preocupado por el incierto futuro del cambio prometido y el regreso de la extrema derecha reforzada, que llegará a realizar una operación limpieza de “comunistas”.

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