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Denuncia  |  16 mayo de 2018  |  05:29 PM |  Escrito por: Edición web

Niño de 10 años se debate entre el dolor de una enfermedad desconocida y la negligencia de un sistema de salud inhumano e inoperante

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El 23 de abril del año en curso Margarita María Botero Bernal ingresó a urgencias de la clínica del Café con su hijo Felipe de diez años por dificultad al respirar y un fuerte dolor en los pies. El menor fue medicado con naproxeno para el dolor y se le remitió a consulta externa para que un pediatra lo valorara al día siguiente, pues en el momento no había especialista en el centro médico.

Al día siguiente el médico Daniel Correal, quien realizaría un examen de la nariz al niño, notó que el caminar estaba comprometido y le manifestó a Margarita que no era buen síntoma. La mujer explicó que desde agosto había ingresado a Felipe por una dificultad respiratoria, momento en el que el menor manifiesta mayor índice de dolor, inicialmente los profesionales que le atendían dijeron que era por cuenta del crecimiento o tal vez consecuencia de una fisura que el menor tuvo, pero no recibió la atención necesaria, según la madre.

Tras el examen del médico Correal se evidenció que Felipe tiene una desviación en el septum -estructura formada con hueso y cartílago que divide la nariz en dos compartimentos, uno derecho el otro izquierdo: las fosas nasales-, pero que dicha desviación no tendría porqué comprometer su movilidad o respiración

El profesional, que debía operar la nariz del niño el 30 de abril, indicó que primero el menor debía recibir una valoración por lo que lo envió de manera prioritaria a consulta con un pediatra. En la clínica del Café no hubo personal disponible y Coomeva, la EPS de Felipe, dijo a Margarita que la cita más cercana era el 2 de mayo.

El niño continuó empeorando y la madre tuvo que ingresarlo el 26 de abril a urgencias del hospital San Juan de Dios, donde por fortuna el menor fue atendido y valorado por un neurólogo, un pediatra y el ortopedista. El neurólogo ese mismo día le dijo a Botero Bernal que el caso de Felipe debía atenderse con prontitud, hoy, 16 de mayo, el menor se encuentra en el piso de Pediatría de la clínica del Café sin diagnóstico alguno, con fuertes dolores y una pérdida elevada de fuerza muscular en las extremidades inferiores y ha empezado a perderla en los brazos también.

Diagnósticos

El primer diagnóstico que Felipe recibió fue en el hospital, donde le manifestaron que era posible que padeciera Cola de Caballo, que ocurre cuando las raíces nerviosas en la base de la columna vertebral se comprimen. Al ser una enfermedad poco común, esta debió ser reportada a secretaría de Salud. El procedimiento se realizó y se ordenó una resonancia cerebral simple y una de columna simple y contrastada, Coomeva no aprobó a tiempo los exámenes y la familia tuvo que contratarlos particularmente, tras el resultado la enfermedad fue descartada.

En este momento hay pendientes dos exámenes, La prueba ANA de los anticuerpos antinucleares y la prueba Anca que determina la cantidad de anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos en la sangre, ambas para detectar trastornos autoinmunes.

Otro de las posibilidades era que el niño padecía el síndrome Guillain-Barré, un trastorno poco común que hace que el sistema inmunitario ataque el sistema nervioso periférico, pero también fue descartado.

Se habló también de una posible neuropatía, pero tras 23 días de padecimientos no se conoce cuál es la enfermedad que aqueja al menor por lo que recibe únicamente medicamento para el dolor y ha iniciado terapias para las extremidades inferiores, pero según el pequeño, el dolor es más fuerte y siente miedo de que con las terapias puedan complicar más su situación, temor que comparten su madre y su tío.

“Si no hay un diagnóstico cómo van a tocar y mover a un niño. Están haciendo terapias sin saber si eso puede empeorarlo”, expresó Margarita María Botero.

Traslado

Desde el pasado viernes le preguntaron a la madre si se iría de la ciudad con el niño para recibir atención en un centro especializado a lo que Margarita dijo sí. Coomeva le manifestó que pondría a Felipe en la lista para el traslado, pero en Cali y Manizales no recibieron al menor y apenas ayer en horas de la tarde se hizo la solicitud a nivel nacional.

“No les veo la preocupación por descubrir qué tiene mi hijo, me dijeron el viernes que lo iban a poner en lista, pero apenas lo pusieron ayer y así son con otras cosas. Me dicen que le hacen un examen el 4 y se lo hacen el 8 y retrasan todo”, dijo la mujer quien además agregó entre lágrimas que su angustia es demasiada, por lo que acude a El Quindiano a denunciar su caso.

“Soy una mamá desesperada, él es mi único hijo y mi preocupación es que pasan y pasan los días y no me dan respuesta, me cambian diagnósticos porque no han podido dar con lo que tiene. Yo entiendo que son muchos pacientes, por lo que les pedí la lista de las clínicas que tienen neuropediatría y reumatología para yo hacer el contacto, pero desde Coomeva me dicen que no saben cuáles son, ¿Cómo es eso posible?”, comentó Margarita.

Dice la mujer que su temor es que no reciban a su hijo en ningún centro hospitalario por cuenta de las deudas de la EPS. En la clínica del Café le manifestaron que debe ser Coomeva la entidad que realice el traslado.

El Quindiano se comunicó con la clínica y la EPS, pero no fue posible obtener respuesta.

La familia pide que el menor sea trasladado inmediatamente a un centro de complejidad superior para dar con su enfermedad pues según el especialista que lo trató, los síntomas son delicados, y más en un niño de esa edad.

Actualmente se encuentra en trámite una acción de tutela para proteger la salud de Felipe, su derecho fundamental.

Asimismo los familiares hacen una llamado a los secretarios de Salud de Armenia y del Quindío para que intervengan y el niño sea atendido de inmediato y bajo las condiciones requeridas.

 

 

 

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